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RAÍCES

Los gallegos son fieles a la leña: "Es lo más barato para calentar la casa"

La madera mantiene un precio estable frente a la mayor volatilidad de gas, luz y gasóleo. La leña es un recurso habitual en el rural, donde además genera actividad económica, mientras que la falta de espacio para almacenarla limita su crecimiento urbano

Instalaciones de Maderas Caramés en Cuntis.

Instalaciones de Maderas Caramés en Cuntis. / Cedida

Martín García Piñeiro

Martín García Piñeiro

Santiago

La leña es el único sistema de calefacción que calienta tres veces: cuando se va al monte a por ella, cuando se trocea en casa y cuando se quema. Este dicho popular está tan enraizado en Galicia como la propia costumbre de usar la madera como calefactor. Es una herencia histórica que se popularizó en el rural, primero con las lareiras y después con las cocinas de leña (también llamadas económicas o bilbaínas), que sirven para preparar alimentos y calentar la casa. Pero la crisis energética derivada de la guerra de Ucrania disparó el precio del gas y la luz y recuperó la leña como combustible a través de modernas calderas y estufas. Fueron meses de cierta psicosis, donde las empresas no daban abasto en el monte. Con el tiempo, el bum de la compra pasó, pero esas instalaciones de leña se mantienen y necesitan materia prima.

Quizás por eso la venta de leña se mantiene o incluso crece ligeramente en los dos últimos años en Galicia. Una estabilidad que también se traslada al precio y que constituye una de sus grandes ventajas frente a la mayor volatilidad de sistemas que consumen butano, gas natural, gasóleo C o electricidad. "La leña es el sistema más barato que hay hoy para calentar una casa", sostiene Pablo Caramés.

Desde su empresa de Cuntis, Madeiras Caramés, suministra leña de roble, eucalipto y acacia a particulares y asadores de una amplia zona de A Coruña y Pontevedra. Él constata el tirón del producto. "Cada año crece la venta", explica. "Por un lado, a la gente le gusta encender la chimenea para ver el fuego, pero también el aumento del precio de la luz o el gasóleo hacen que la gente vuelva a lo de antes. Lo percibo porque gente joven que antes no compraba leña, ahora lo hace", apunta.

Caramés hace "cuatro o cinco camiones" de leña al día con su máquina procesadora. Un remolque de 4 metros cúbicos ronda los 300 euros si es roble, "y algo más barato si es eucalipto", que enciende mejor pero dura menos y su poder calofírico es inferior. En todo caso, es un precio que apenas sube. "Puede encarecerse 10 o 20 euros al año en un camión, que es algo normal", a lo que se sumarían los portes si la distancia sobrepasa los 30 kilómetros.

"Dos camiones (600 euros) serían suficientes para el invierno en una casa normal", aunque el consumo varía si además de cocina hay caldera. "En todo caso, el gasto no llegaría a 1.000 euros".

Maquinaria de Maderas Mancebo, en el monte.

Maquinaria de Maderas Mancebo, en el monte. / CEDIDA

"Para la ciudad no sirve"

Esos mil euros son el precio medio de un tráiler de leña de entre 20 y 25 toneladas en la empresa Castro Neira de Touro. Sube a 1.100 si es roble y baja a 850 si es eucalipto. "Este año no la subimos", explica Ángel Castro, que confirma que es un combustible barato, "pero que no sirve para ciudad porque necesitas sitio para almacenarla".

Otro referente de la leña en el área de Santiago es Maderas Mancebo, de Negreira. De su planta con quince empleados salen tráilers completos de 20 toneladas o remolques de 4 metros cúbicos, estos últimos a 240 euros si es eucalipto y a 270 si es roble. "No subimos precios desde mayo de 2024", revelan, al tiempo que constatan la estabilidad del mercado. "Tenemos la misma cantidad de pedidos".

Esa es la realidad de un sector difícil de radiografiar por su singularidad: atomizado, poco profesionalizado, con particulares que tiran del autoconsumo o venden leña fuera del circuito y una total ausencia de registros o estadísticas oficiales. Lo que no impide que el negocio de la leña genere una importante economía en el rural de Galicia.

"Vendemos más estufas de leña que de pellets"

"En Galicia hay mucha leña y también mucha cultura de la leña", afirma Isabel, de Chimeneas Quento, empresa que desde Teo es referente del sector en todo el área compostelana. Su experiencia diaria confirma su reflexión: "Vendemos más estufas de leña que de pellets", pese a que es una opción más sucia y necesita más espacio.

"Los pellets los recomendamos para aquellos casos en los que una persona no puede estar en casa habitualmente y quiere dejar la calefacción programada, algo que no puedes hacer con la leña", dice.

Sin embargo, las estufas de leña para calentar estancias siguen siendo top de ventas, especialmente para viviendas unifamiliares. "La leña la tienes que encender al llegar, pero te da ese calor y ese ambiente que es único", añade Isabel. "Además de ganar a modo decorativo, su calor es distinto y te permiten ver el fuego". Además, el mantenimiento es más sencillo y económico que en los pellets, que cuyas estufas llevan electrónica. Por eso, la venta de sistemas de calefacción de leña "es mayor en nuestro sector y además se mantiene estable".

Índice de precios del primer semestre.

Índice de precios del primer semestre. / CEDIDA

Astilla, tres veces más barata que la luz de la aerotermia

La aerotermia es hoy el sistema de calefacción más frecuente en obra nueva o restauración, según confirman empresas del sector como Instalaciones Garabal. Enlos pisos, la leña y derivados como astilla o pellets son residuales pese a ser más económicos, porque tienen esa limitación del espacio de almacenaje.

Atendiendo únicamente al bolsillo, los datos son contundentes. Según el último Índice de Precios de la Biomasa (IPB) elaborado Asociación Española de la Biomasa (Avebiom), de junio, el coste para el consumidor se situó en 3,34 c€/kWh (costo en euros por kilowatio hora) para la astilla de madera, lo que se podría extrapolar a la leña. Es mucho más barato que los 6,95 c€/kWh para el pellet a granel, los 7,98 c€/kWh del gasóleo C, los 8,59 del gas natural (tarifa regulada TUR 2), mientras que la electricidad utilizada en calefacción mediante bomba de calor (SCOP 2,5) rondó los 10,43 c€/kWh útiles.

La estadística confirma que los biocombustibles sólidos, entre ellos la leña, son recursos de energía más económicos y más estables de precio.

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