Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Constantino Fernández Presidente ejecutivo de Altia

Premios Gallegos del Año | Constantino Fernández: «Tenemos la misma ilusión de los inicios, las mariposas en el estómago de las primeras citas»

El presidente ejecutivo de Altia recogerá el próximo jueves el galardón que otorga EL CORREO GALLEGO en la categoría de Economía y Emprendimiento

Constantino Fernández, presidente ejecutivo de Altia

Constantino Fernández, presidente ejecutivo de Altia / CEDIDA

Susana López Carbia

Susana López Carbia

Santiago

Su visión estratégica y su apuesta por la innovación y la competitividad global lo hacen merecedor del premio Gallego del Año en la categoría de Economía y Emprendimiento, pero, más allá de presidir una tecnológica que ya es referente internacional, el fundador de Altia es, ante todo, un enamorado de su trabajo. Al frente de una empresa con 4.000 trabajadores y presencia en diez países, defiende el potencial de Galicia como polo digital y la importancia de un sector clave que mejora la vida de las personas.

Altia nació y creció en Galicia, pero hoy tiene una importante dimensión internacional. ¿Cómo se enfrenta una empresa tecnológica gallega a gigantes globales como son sus competidores?

Competimos tratando de diferenciarnos no solamente en los productos y servicios que ofrecemos, sino también en la manera de de relacionarnos. Buscamos que los clientes crezcan con con nosotros y que lo que hacemos les sirva realmente para obtener resultados concretos. A mí me gusta decir que también competimos preocupándonos por el cliente. Nos pagan por eso. Y moviéndonos con ilusión, sin ningún complejo. Vamos a por todos los proyectos donde pensamos que lo podemos hacer bien. Y punto. Presentar una buena oferta y que después los hechos hablen. Eso es lo que básicamente ha ido pasando durante estos 30 años.

¿Qué hace falta para convertir a Galicia en un polo digital más fuerte?

Hay una primera condición que seguramente se puede dar con más fuerza que es creérselo. Es el paso número uno para que algo suceda. En ese sentido, creo que se ha avanzado mucho. Hay incluso un plan industrial de la Xunta de Galicia. Durante mucho tiempo se entendió que la tecnología era algo auxiliar de los demás sectores, que ayudaba a que el resto de sectores pudiesen hacer mejor su trabajo. Eso sí que se ha conseguido, que se vea como un sector en sí mismo. Además, para competir globalmente no solo importa tu propuesta, sino también la dimensión de la empresa, que te da fuerza para innovar, para internacionalizar, para comprar otras empresas... Y quizás a lo mejor también hace falta más inversión, tanto de inversores gallegos como de fuera.

En todo caso, ¿progresa a la velocidad debida el sector tecnológico gallego?

Sí. Creo que Galicia, dentro de lo que le tocaría por el ranking económico en España, en tecnología está por encima de la media. Y creo que el sector empresarial es ambicioso en el sentido de que quiere tener impacto, lanzar proyectos nuevos. Hay buenos ingredientes, pero los competidores son grandes y es un mundo en el que hay que estar muy pendiente de lo que viene y saber intuir qué va a tener un impacto real. Y eso te obliga a formarte.

Lo que ya tiene un impacto real es la IA. Hay consultoras que están anunciando despidos motivados por la llegada de la inteligencia artificial. ¿Es lo que nos espera?

Nosotros no estamos planteando despidos ni nada por el estilo. Yo creo que, al final, se utilizará la IA para determinadas cosas y las personas que hacían esas funciones pasarán a hacer otras. Como ha sucedido con otras revoluciones. La vida es una evolución constante. Cuando arrancamos nosotros, en 1994, no había correo electrónico, ni internet. Las cosas han cambiado muchísimo y sigue haciendo falta gente. Y no solo eso, sino que nos quejamos de que no hay gente.

Constantino Fernández, presidente ejecutivo de Altia

Constantino Fernández, presidente ejecutivo de Altia / CEDIDA

Efectivamente, el sector digital afronta un déficit de profesionales cualificados. ¿Lo sufre Altia?

Era algo que ya venía de atrás y hay un elemento que lo acelera, que es el mayor peso de la economía digital a partir de la pandemia. Lo que ocurre es que generar ingenieros informáticos, como generar médicos, no es algo que se pueda improvisar. Hay que poner en marcha un plan y tiene que pasar un tiempo. No tiene mucho arreglo. Y hay otro elemento que penaliza, que se está corrigiendo, pero necesita su tiempo, que es la presencia de la mujer. La tecnología no ha sido lo suficientemente atractica para el talento femenino de ciencias, que ha tirado más hacia el ámbito sanitario.

En ese contexto de déficit de personal, ¿cómo influye el teletrabajo?

Influye, porque esta es una actividad que teletrabaja muy bien, y ahora mismo desde Santiago se puede estar trabajando en París. Por tanto, estás compitiendo globalmente por el talento. Así que, por un lado, hay que pelear en salarios y condiciones laborales y, por otro, tratar de acelerar la capacitación de perfiles tecnológicos, adaptarlos de otras carreras y jugar también con la FP Dual. Pero mi pronóstico es que ese déficit va a seguir existiendo.

En el primer semestre del año Altia ha aumentado sus beneficios un 14%. Las previsiones para 2026 son muy halagüeñas. ¿Cómo la imagina en diez años?

Imagino que yo no estaré en la posición que ocupo ahora, pero seguiré vinculado como accionista. Eso lo primero. Espero que hayamos crecido mucho, pero con sentido. Nosotros no perseguimos los números, sino el estar en más territorios, el tener más clientes, el generar más impacto y que lo que hacemos aporte más valor a nuestros clientes, a nuestros accionistas, a la gente que trabaja con nosotros y al entorno. Y, como consecuencia de eso, vendrán los números. Siempre digo que no hago nada por dinero, el dinero llegará como consecuencia, pero no es la causa raíz. Nuestra vocación es la de ser cada vez más globales. Y espero que tengamos la capacidad de interpretar las sucesivas olas tecnológicas y de dominarlas para mejorar la vida de la gente. Al final, nuestro objetivo es mejorar la forma en la que vivimos y trabajamos.

¿Puede mantener el carácter familiar y el espíritu de ‘startup’ una empresa con 4.000 empleados?

Sí, eso sigue siendo así y mientras esté yo eso no va a cambiar. Tenemos la misma ilusión de cuando empezamos, las mariposas en el estómago de las primeras citas. Y la misma pasión por seguir creciendo, por ilusionarnos con lo nuevo que viene y por captar cada nuevo cliente. Y somos también una empresa familiar, con un enfoque más artesano que las empresas dominadas por fondos de inversión, una empresa enamorada de lo que hace.

En la empresa familiar el relevo generacional suele ser motivo de preocupación. ¿Es su caso?

Hay relevo teórico. Práctico te lo diré en unos años. Tengo cuatro hijos y todos podrían estar aquí. De hecho, algunos están. Pero la empresa familiar es complicada y este sector es muy cambiante, muy desafiante, mucho menos estable que otros... No toca ahora esa disyuntiva. Pero tocará pronto.

Tracking Pixel Contents