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Las ciudades gallegas recibieron 16 extranjeros al día en el último lustro

Las urbes de la comunidad han perdido población nativa desde 2021 pero su censo ha crecido gracias a los migrantes

Casi la mitad de los foráneos llegados a Galicia se instala en una de las siete

Imagen de archivo de una colecta de medicamentos organizada por la Hermandad Venezolana das Rías Baixas en 2019 en Vilagarcía.

Imagen de archivo de una colecta de medicamentos organizada por la Hermandad Venezolana das Rías Baixas en 2019 en Vilagarcía. / Iñaki Abella

Mateo Garrido Triñanes

Mateo Garrido Triñanes

Santiago

Cuando se habla del invierno demográfico que vive Galicia, asiduamente se tiende a pensar en esa zona rural de la comunidad donde la población está intensamente envejecida, los nacimientos al cabo de un año prácticamente se pueden contar con los dedos de las manos y los vecinos más jóvenes se marchan camino de las ciudades en busca de mejores oportunidades laborales. Se trata, sin embargo, de una percepción bastante alejada de la realidad.

En el cómputo global de los últimos cinco años, ninguna de las siete ciudades de la comunidad ha logrado sumar población autóctona. Ni los nacimientos, ni la llegada de jóvenes procedentes de diferentes puntos de la geografía gallega —y española— para iniciar su carrera profesional fueron suficientes para contrarrestar los fallecimientos registrados. Desde los 5.726 vecinos de nacionalidad española menos que contabiliza hoy Vigo hasta los 48 de Santiago, todas las urbes de la comunidad han perdido población nativa en el último lustro.

Sin embargo, esto no quiere decir que hayan perdido población. De hecho, en sentido contrario, todas ellas disponen hoy de un número de ciudadanos mayor que en 2021, gracias a la llegada de migrantes que decidieron establecerse, en Galicia, en alguna de sus siete urbes. Así las cosas, según los datos definitivos del censo anual publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), de los 60.468 extranjeros que se han censado en la comunidad entre 2021 y 2025, el 49% —29.583 personas— lo hizo en alguna de las siete ciudades. Esto supone que durante el último lustro, hasta 16 extranjeros al día han decidido establecerse en A Coruña, Ferrol, Santiago, Vigo, Pontevedra, Lugo u Ourense.

Concretamente, la ciudad herculina fue la que más engrosó su censo con población extranjera tras la llegada de hasta 8.854 migrantes en el último lustro. Le sigue Vigo, con 6.811; Lugo con 3.521; Ourense con 3.271; Santiago con 3.092; Ferrol con 2.515 y Pontevedra con 1.519. A pesar de que en términos absolutos, A Coruña fue la ciudad en la que más extranjeros se han establecido en este periodo, el crecimiento de los migrantes en su censo durante los últimos cinco años es del 60%. Muy lejos de las cifras que registra Ferrol, donde los 2.515 extranjeros censados desde 2021 suponen un alza del 122% de la población migrante empadronada en la ciudad.

Así, la ciudad departamental es el único concello de la comunidad, junto con Carballo y Narón, donde la llegada de extranjeros desde 2021 ha multiplicado por dos el censo de población con una nacionalidad diferente a la española.

Al igual que en la ciudad herculina, en Santiago y Lugo este crecimiento ha sido del 60%. En Ourense, este incremento se ha aproximado al de la media del conjunto de la comunidad, con el 51%. Mientras, este aumento ha sido en Pontevedra y Vigo ligeramente menor, con el 44 y 43%, respectivamente.

¿De dónde llegan?

Los datos demuestran que la llegada de población migrante se está erigiendo en el salvavidas de la demografía gallega, no solo en las zonas rurales, sino también en los concellos más habitados y de mayor dinamismo. Sin embargo, cabe preguntarse, ¿de dónde llegan? Los datos del INE en este sentido son también claros. Más de la mitad de la población migrante llegada a Galicia durante los últimos cinco años lo hizo desde tres países de Latinoamérica: Venezuela, Colombia y Perú. Un total de 36.749 de los 60.468 extranjeros censados en Galicia desde 2021 proceden de alguno de estos tres países.

Y es que, salvo en puntos muy concretos de la geografía gallega, como puede ser el municipio lucense de Burela, donde la nacionalidad mayoritaria entre los extranjeros es la caboverdiana, la mayoría de los migrantes en Galicia continúan siendo sudamericanos o de algún otro país europeo. Casi 3 de cada 4 de los 174.494 extranjeros residentes en la comunidad proceden de estos dos continentes. Mientras, los migrantes llegados desde los países del Magreb crecieron durante el último lustro un 35% hasta los 12.698 que actualmente se encuentran censados en la comunidad.

Los datos del instituto estadístico reflejan también la llegada a la comunidad de población refugiada procedente de Mali, país africano inmerso en una cruenta guerra civil desde 2012 que ha empujado a muchos jóvenes a emprender una fuga a pie hasta Mauritania para, posteriormente y previo pago, enrolarse en una patera destino Europa. En 2021, únicamente estaban censados en la comunidad 78 ciudadanos de esta nacionalidad mientras que, hoy, la cifra alcanza ya las 808 personas.

Peso sobre la población total

Pese al incremento de la población extranjera en la comunidad, los ciudadanos llegados desde diferentes puntos de la geografía mundial apenas representan un 6,4% del censo total. Muy lejos todavía de la media estatal, donde el 14% de la población empadronada procede del extranjero. De hecho, únicamente siete concellos gallegos cuentan con una proporción extranjera del censo superior al conjunto estatal —y no se trata de ninguna de las ciudades gallegas—. Son Oímbra, A Mezquita, Carballeda de Valdeorras, Entrimo, Ribeira de Piquín, Burela y Verín.

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