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El PSOE fuerza la renuncia de Tomé en la Diputación de Lugo por acoso sexual

La presión de Ferraz y BNG, su socio de gobierno, le obliga a apartarse, pero se refugia en Monforte como alcalde no adscrito

También deja la dirección provincial del partido

Un nuevo escándalo sexual sacude al PSOE: esta vez la denuncia contra José Tomé el presidente de la Diputación de Lugo

Atlas News

X. TaboadaIRENE BASCOY

Vigo

José Tomé intentó resistir, pero apenas aguantó 17 horas. Pese a sus intentos por mantener sus cargos políticos, que le llevó incluso a media mañana a decir que todo era «mentira», la presión del partido, sobre todo desde la dirección federal, le llevó a presentar su dimisión a las cinco de la tarde como presidente de la Diputación de Lugo y como secretario provincial del PSOE. Ha solicitado también la suspensión de militancia, pero se refugiará en el Concello de Monforte, del que seguirá siendo alcalde, aunque desde el grupo de no adscritos, al que se han pasado también todos los ediles socialistas. El origen de esta dimisión forzada por Ferraz son las denuncias de acoso sexual que media docena de mujeres lanzaron contra Tomé. El dirigente socialista habría ofrecido puestos de trabajo «a cambio de favores sexuales» y habría enviado mensajes obscenos y subidos de tono, además de realizar «tocamientos no autorizados», según las denunciantes.

Sin embargo, el paso dado por el hasta ahora presidente de la Diputación de Lugo resulta insuficiente para el PSOE. Ferraz le exige que renuncie a la alcaldía de Monforte y a las actas de concejal y de diputado provincial, requerimientos que el barón lucense se niega a cumplir, al menos de momento. Mientras no dimita como edil, podrá seguir siendo diputado provincial y, como tal —aunque sea sin adscripción política—, condicionará la designación de su relevo en la corporación provincial, donde el BNG, su socio de gobierno, había amenazado a media mañana con abandonar si Tomé no dimitía.

La presión del BNG fue una más de las recibidas por Tomé. Como la de la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, que había exigido «máxima celeridad» para investigar y «firmeza» las denuncias de acoso sexual, a la vez que trasladaba su «profundo asco» ante esta situación. O la de la portavoz socialista del gobierno bipartito del Ayuntamiento de Lugo, Ana González Abelleira, quien expresó «con total contundencia el apoyo a las víctimas».

El PSOE no podía contemporizar esta nueva crisis, sobre todo ante las críticas internas —y desde otros partidos— por la tardanza en actuar ante el caso también de acoso sexual de Francisco Salazar. Así que se vio obligado a actuar con una inusual rapidez y en menos de 24 horas, abrir el expediente de suspensión cautelar de militancia a José Tomé por la «gravedad» de la situación.

José Tomé entra en la sede de la Diputación de Lugo, este miércoles, antes de su rueda de prensa.

José Tomé entra en la sede de la Diputación de Lugo, este miércoles, antes de su rueda de prensa. / Brais Lorenzo

Las denuncias

La crisis saltó cerca de la medianoche del martes, en el programa Código 10 de Cuatro, en el que se reveló la existencia de denuncias de acoso sexual contra el político lucense cursadas a través de los canales internos del PSOE. Todas partían de mujeres militantes del partido, hasta un total de seis, que contaban cosas como que Tomé «lleva tiempo acosando sexualmente a muchas de las mujeres en toda la provincia de Lugo», que «se cree impune y es normal, porque muchas de las mujeres que lo hemos sufrido hemos dado las quejas a otros cargos orgánicos y nadie hace nada», que «en medio de una reunión te tocaba debajo la mesa», o que «me dijo que debía acostarme con él si quería ser funcionaria en el Ayuntamiento de Monforte».

Según se relató en el programa de televisión, el secretario xeral del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro; su secretaria de Organización, Lara Méndez, y Pilar García, secretaria de organización del PSOE de Lugo, supuestamente conocían lo ocurrido.

El propio PSOE nacional reveló que su Oficina contra el Acoso recibió el lunes por la tarde una denuncia «con diversos testimonios» del caso y que ese día ya se inició el expediente contra Tomé.

Sin entregar las actas

El caso es que la divulgación nacional del acoso forzó al PSOE a mover ficha con toda premura. Se intentó apartar a Tomé, pero este se negó inicialmente, lo que obligó a Besteiro a suspender su agenda del día para negociar una salida a una crisis que Ferraz no quería que se prolongara tras la parsimonia mostrada con Salazar. El PSOE promete llegar hasta el final y quiere también que Tomé entregue sus actas como diputado provincial, como edil y dimita también como alcalde.

Pero esa exigencia no se cumple por el momento. Tomé explicó por la tarde, en la sede del PSOE de Monforte, que seguirá gobernando su municipio como «no adscrito» hasta que se resuelva su situación al argumentar que cuenta con «una amplia mayoría absoluta» y que no tiene que «soportar ninguna mentira ni invento».

Indicó que tomó la decisión «sin coacciones, voluntariamente» y que solo se puso en contacto con Besteiro para comunicarle que dimitía. E insistió en que las denuncias son «totalmente falsas», que apartándose del partido podrá «facilitar su defensa» y que emprenderá acciones judiciales.

El PSOE tiene ahora que buscar un sustituto para presidir la Diputación, algo en lo que Tomé tendrá el voto decisivo.

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