Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La pelea en rúa do Franco: «un episodio aislado» que visibiliza la debilidad del neofascismo en Galicia

Fuentes policiales y especialistas coinciden en que la ultraderecha carece de estructura estable pese a intentos esporádicos de captación como el vivido en Santiago el pasado sábado

Manifestación neonazi en Madrid, en una imagen de archivo.

Manifestación neonazi en Madrid, en una imagen de archivo. / EP

Mateo Garrido Triñanes

Mateo Garrido Triñanes

Santiago

«Volvía del supermercado y casi llegando a la puerta de casa me los encontré. Simplemente me dieron la octavilla, no dijeron nada. Mi primera impresión fue que se trataba de un grupo de ultras, cuando entré en el portal y leí el texto del folleto ya me di cuenta de qué se trataba». De este modo relata un joven compostelano su encuentro con un grupo de «aproximadamente 10 personas» del neofascista Núcleo Nacional que el pasado sábado recorrió las calles del centro de la capital gallega repartiendo material racista y xenófobo con la intención de captar militantes en la comunidad.

Su presencia en Santiago se viralizó en redes después de que esa misma tarde los ultraderechistas protagonizasen una pelea en plena Rúa do Franco empleando, incluso, gas pimienta contra «un grupo de ideología diferente», según la calificación empleada por la Policía Nacional. Fuentes policiales apuntan que hay una investigación abierta al respecto, aunque según ha podido saber este diario tras la contienda —que terminó con cuatro miembros de Núcleo Nacional en las urgencias del Clínico de Santiago— no se registró ninguna denuncia al respecto.

Los testimonios recabados por EL CORREO GALLEGO descartan que la reyerta estuviese planificada y sostienen que se trató de un encuentro fortuito. No hubo, por tanto, una quedada previa para enfrentarse. La secuencia se desencadenó cuando una de estas octavillas —en las que se responsabiliza a la población extranjera del problema de acceso a la vivienda, de la precarización laboral y de la inseguridad— acabó en manos equivocadas: las de un joven, presumiblemente antifascista, que alertó a un grupo de amigos sobre la presencia de Núcleo Nacional en Santiago, lo que dio pie a la confrontación.

Más allá de las pesquisas que la Policía Nacional realiza sobre este incidente concreto, fuentes policiales aseguran que grupos neofascistas como Núcleo Nacional son «absolutamente residuales en Galicia», de modo que «no hay ninguna línea de investigación abierta sobre su presencia» y consideran que la pelea que se produjo el pasado sábado fue «un episodio aislado».

Octavillas del grupo de extrema derecha Núcleo Nacional este sábado en Santiago

Octavillas del grupo de extrema derecha Núcleo Nacional este sábado en Santiago / ECG

¿Por qué no calan en Galicia?

Comunidades limítrofes como Castilla y León o Asturias sí cuentan con presencia de grupos de extrema derecha desde hace años, de modo que cabe preguntarse: ¿por qué este tipo de grupos no terminan de calar en Galicia?

La politóloga de la Universidade de Santiago de Compostela (USC) y experta en movimientos de extrema derecha Paloma Castro apunta hacia dos rasgos diferenciales que explican esta circunstancia. En primer lugar, Castro sostiene que «es frecuente que este tipo de organizaciones de extrema derecha surjan vinculadas a algún equipo de fútbol, como es el caso de Ultra Boys, los seguidores del Sporting de Gijón». Una situación que no se da en Galicia, donde tanto Fende Testas y Riazor Blues como, en su momento, los Celtarras han tomado posiciones cercanas a la izquierda nacionalista.

Esto explica en gran medida la ausencia o marginalidad histórica del movimiento skinhead, muy ligado a las hinchadas radicales de los clubes de fútbol, en Galicia. No obstante, grupos neofascistas como Núcleo Nacional reniegan de esa conexión con el movimiento ultra . «Es difícil determinar por qué este tipo de grupos, sin vinculación futbolística, se encuentran más organizados en CCAA como Asturias y Castilla y León que en Galicia», manifiesta Castro, que apostilla, eso sí, la importancia de tener en cuenta que Galicia es la única comunidad autónoma donde Vox no tiene representación parlamentaria.

«Aquí el discurso del Partido Popular no se articula en base a un nacionalismo español supremacista como puede suceder en otras zonas de España, sino que convive con una suerte de galleguismo. El eslogan ‘Galego coma ti’ de Alianza Popular para la campaña de 1981 resume esta idea, todavía a día de hoy», recuerda la politóloga compostelana.

Esa dificultad que se ha encontrado Vox para que su discurso tenga eco en Galicia, también en los grupos de edad más jóvenes donde encuentra mayores apoyos a nivel estatal, «opera del mismo modo con este tipo de formaciones no partidistas», sentencia Castro.

Tracking Pixel Contents