La funesta buena suerte de dos vigueses
El juzgado abre diligencias tras la denuncia presentada por dos compañeros de trabajo que extraviaron sendas participaciones de la Lotería del Niño premiadas cada una con 15.000 euros
«Esa cantidad para un mileurista es una fortuna», lamentan los perjudicados, que habían jugado cada uno 4 euros del 45875, el segundo premio vendido casi en su totalidad en Porriño

El 45875, el número que se alzó con el segundo premio en la Lotería del Niño y del que tenían papeletas los dos vecinos de Vigo / Elena Fernández / E.P.
Marta Fontán
¿Qué probabilidades hay de que te toque la Lotería del Niño? Las estadísticas lo cuantifican en un nada desdeñable 7,82%, pero el porcentaje se desploma cuando lo que entran en juego son los premios más importantes. Dos vecinos de Vigo que prefieren mantenerse en el anonimato fueron inicialmente bendecidos con esa esquiva buena fortuna este 6 de enero. Ambos habían comprado sendas participaciones de 4 euros del 45875, vendido casi íntegramente en Porriño y que se alzó con el segundo premio en el sorteo extraordinario de Reyes.
Pero la alegría no les duró demasiado. Por mucho que buscaron y rebuscaron, no encontraron las papeletas, premiadas cada una con 15.000 euros (13.600 una vez realizada la retención de Hacienda). Apesadumbrados y con la esperanza de que no todo esté perdido, este miércoles han presentado una denuncia judicial por el extravío.
Lo hicieron en la plaza 6 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Vigo (nueva nomenclatura de los juzgados a raíz de la reforma legal), en funciones de guardia, que, según confirmaron fuentes del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), abrió diligencias previas por «infracción penal indeterminada» y ha remitido el caso al reparto para su asignación al juzgado que finalmente le corresponda.
Estos dos vigueses pertenecen a la misma empresa y le compraron las participaciones a una compañera de trabajo. Se trata de las papeletas vendidas a iniciativa de cuatro estudiantes del IES Ribeira do Louro y sus familias, que repartieron participaciones de cuatro euros, acompañadas de una rifa de un jamón por un euro más, para recaudar fondos para su viaje de fin de curso a Lanzarote.
Cada uno de ellos compró uno de esos boletos. Ambos relatan que cuando se enteraron de que tenían una papeleta premiada se pusieron a buscarla, pero no la encontraron. «No di con ella en casa», concreta uno de estos hombres, que teme que pudo «traspapelarla» cuando fue el sorteo extraordinario de Navidad del 22 de diciembre. «Igual me confundí, pensé que era una papeleta de esa lotería y no de la del Niño, y cuando vi que en ese anterior sorteo no había tocado se fue con el resto de números que tenía para esa fecha», lamenta, tratando de buscar una explicación al funesto extravío.
En la vía judicial y en Loterías
Lo cierto es que, al darse cuenta de que ni uno ni otro tenían las participaciones consigo, decidieron atender a las recomendaciones y lo primero que han hecho es presentar denuncia. Fueron inicialmente a la comisaría de la Policía Nacional, pero allí no les pudieron atender porque había problemas con el sistema operativo, motivo por el que se dirigieron al juzgado de guardia, donde materializaron esa denuncia a media mañana de este miércoles.
La funcionaria judicial que los atendió les recomendó que pusiesen en su escrito el máximo de datos y pruebas relevantes posibles: junto al número y la cantidad que jugaron, también dónde, a quién y de qué forma adquirieron las papeletas y las circunstancias en que pudieron haber perdido posteriormente esos documentos. Tras salir de la Ciudad de la Justicia, se dirigían también a comunicar el extravío a Loterías y Apuestas del Estado.
Testigos de que adquirieron las papeletas
Los padres de los estudiantes que vendieron las participaciones abrirán una cuenta bancaria en Porriño para que las personas agraciadas puedan cobrar el premio de 13.600 euros por papeleta. Como ocurre en los casos en los que son asociaciones o negocios los que venden participaciones de décimos, serán estas familias las que inicialmente cobrarán el millonario premio para a continuación ingresarlo en esa cuenta, de manera que los premiados deberán dirigirse a la sucursal para obtener el dinero.
Los dos vigueses que perdieron sus rifas afirman que tienen pruebas de que adquirieron esas participaciones. «La compañera que nos la vendió tiene un listado con los compradores y además otros compañeros de trabajo que adquirieron participaciones fueron testigos de que nosotros también cogimos», afirman con la esperanza de que estas circunstancias jueguen a su favor. «Es que es mucho dinero... Esa cantidad para un mileurista es una fortuna», concluyen.
Cobrar un décimo ajeno agraciado puede constituir un delito de apropiación indebida
Tener bajo custodia y perfectamente localizadas las participaciones o los décimos de la lotería es de suma importancia. Y es que, como explican en una administración viguesa, estos documentos no son nominales, sino al portador. «El que lo tenga en su poder es el que lo cobra», resume la responsable de dicha oficina. Ahora sí, si alguien roba o simplemente encuentra un décimo premiado, se hace con el dinero y su legítimo dueño puede posteriormente acreditar que es el verdadero propietario, la persona que cobró ese cantidad ajena puede acabar siendo condenada por un delito de apropiación indebida.
Hubo, de hecho, un caso en Galicia que protagonizó una relevante sentencia. La emitida por un juzgado de lo Penal de Lugo, que condenó por un delito de apropiación indebida a una mujer que cobró un décimo de la Lotería de Navidad de 2014 que resultó agraciado con el primer premio. El juez vio probado que la acusada se encontró el décimo y, una vez comprobó que estaba premiado, borró una inscripción a lápiz que su legítima propietaria había hecho en la parte posterior del boleto, presentándolo al cobro en una oficina bancaria. Junto a una multa de 1.080 euros, se estableció que debía indemnizar a la denunciante en 320.580 euros, la cantidad que percibió por el premio una vez deducidos los impuestos legales.
Los expertos recomiendan guardar los datos de un décimo, fotografiándolo o escaneándolo por las dos caras, para tratar de acreditar la titularidad del mismo en la vía judicial penal o civil en caso de que sea necesario.
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