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La Xunta podrá forzar por ley la fusión de concellos en situaciones límite

El Gobierno gallego asegura que la nueva Lei de Administración Local está pensada para que «perdure en el tiempo» y debe contar con «mecanismos» que permitan hacer frente a cualquier situación «que se pueda dar» en el futuro

El conselleiro de Presidencia y el presidente de la Fegamp, reunidos este martes.

El conselleiro de Presidencia y el presidente de la Fegamp, reunidos este martes. / Xoan Álvarez

Noela Vázquez Dosil

Santiago

La futura Lei de Administración Local, que acaba de ser sometida a información pública y sustituirá a la actual, de 1997, prevé la posibilidad de impulsar fusiones municipales cuando se cumplan una serie de requisitos, como la imposibilidad de prestar los servicios mínimos o ser catalogado como concello en situación de reto demográfico.

Eso sí, la Xunta, según ha explicado el conselleiro de Presidencia, Diego Calvo, mantiene su apuesta por las fusiones «voluntarias», como ha hecho siempre. Así, ha asegurado que no habrá «fusiones obligatorias como han ocurrido en otros países como Italia o Portugal», defendiendo la medida como un mecanismo que permita a la Xunta «actuar» ante «determinadas situaciones extremas».

Tal y como recoge el anteproyecto de la ley, que el Ejecutivo autonómico espera llevar al Parlamento para su tramitación antes del verano, uno de sus objetivos la norma es «conseguir un mapa territorial gallego que, acorde con la situación política y económica actual, permita un ejercicio de competencias con responsabilidad y una prestación adecuada de los servicios públicos».

Igual que en la norma vigente, en el borrador de la futura ley se establece que la alteración de los términos municipales solo se puede efectuar entre concellos limítrofes y a través de las siguientes modalidades: la fusión de dos o más ayuntamientos en uno nuevo, la integración de uno en otro, o la segregación de parte del término municipal de uno o varios concellos para, o bien crear uno nuevo, o bien incorporarse a otro.

Tampoco se modifica sustancialmente quién puede promover estos procedimientos, manteniéndose la iniciativa municipal, vecinal y autonómica. Sin embargo, se acotan los supuestos que habilitan a la Xunta para impulsarlas de oficio, reforzándose su capacidad de intervención.

Actualmente, acorde a la ley de 1997, cuando los municipios carecen separadamente de los recursos suficientes para prestar los servicios mínimos exigidos (alumbrado, limpieza, abastecimiento de agua, conservación de vías públicas o alcantarillado, por ejemplo) o del proceso de fusión se obtengan «importantes ventajas» para ellos, la Xunta puede iniciar de oficio el procedimiento de fusión. En todo caso, si cualquiera de los concellos afectados se opone, la cuestión debe ser remitida al Parlamento para ser aprobada por ley, lo que en la práctica se traduce en bloqueos políticos que, ahora, la nueva norma elimina.

Nuevos requisitos

Concretamente, el borrador establece que la Xunta podrá iniciar el proceso cuando se cumplan simultáneamente las siguientes condiciones: que el concello incumpliese durante los últimos cinco años los objetivos de estabilidad presupuestaria, deuda pública y regla de gasto; que no pueda prestar los servicios públicos obligatorios; y que esté en situación de reto demográfico. En el caso de los servicios públicos, tendrá que haber transcurrido el plazo máximo de duración de la dispensa (una autorización temporal que los concellos pueden solicitar al Ejecutivo autonómico cuando no pueden prestarlos para eximirlos de esta responsabilidad), incluida la prórroga, que suman 10 años como máximo.

En cuanto a los municipios en reto demográfico, se trata de una nueva figura que aplicará a concellos de menos de 5.000 habitantes con un saldo vegetativo por cada 1.000 habitantes inferior al -10%, una tasa de variación de la población negativa en los últimos cinco años, y una densidad de población inferior o igual a 20 habitantes por kilómetro cuadrado. Cada año, a través del Instituto galego de Estatística, se actualizará el listado de municipios que entran en esta categoría.

Si se cumplen estos criterios, la Xunta podrá impulsar la fusión, incluso con la negativa de los municipios en los que concurran estas circunstancias siempre que los otros ayuntamientos afectados la acepten. Eso sí, el proceso no podrá incoarse si no han transcurrido por lo menos diez años desde la desestimación de otro sustancialmente igual por parte de la Xunta. Del mismo modo, la Xunta también busca promover las incorporaciones, que regula a la par que las fusiones y, por lo tanto, podrán impulsarse de oficio en base a los mismos detonantes.

Una norma para el futuro

Al respecto, el conselleiro de Presidencia ha asegurado que la norma «no está pensada para un momento determinado, ni para el año 2026, ni el 2027 ni el 2028», sino para que «perdure en el tiempo», y por lo tanto debe contemplar «una serie de mecanismos para poder hacer frente a cualquier situación que hoy no se esté dando, pero que se pueda dar mañana». Ante determinados «casos excepcionales», cuando un concello no pueda «prestar servicios» a sus propios vecinos, ha insistido, es necesario que la Xunta tenga «potestad» para hablar con los ayuntamientos y ver la predisposición de los mismos para poder llegar a un acuerdo, «una fusión o algún tipo de alteración del término municipal».

Por otra parte, ha destacado las novedades económicas, como que, con la futura norma, todos los municipios tendrán «un mínimo de 100.000 euros» de financiación con independencia de sus habitantes, o que se tendrán en cuenta aspectos como el envejecimiento o la dispersión geográfica. Así, la población total pesará un 42,2%; la población de 0 a 2 años, un 4,2%; la de 16 a 65 años, un 3%; la de más de 65 años, un 10,2%; la superficie, un 10,3%; el esfuerzo fiscal relativo, un 20%; el reto demográfico, un 5%; y la dispersión, un 5,1%.

La Fegamp promete aportar «mejoras»

Tras la reunión mantenida con el conselleiro de Presidencia para conocer el anteproyecto de la ley, este lunes el presidente de la Federación Galega de Municipios e Provincias (Fegamp), Alberto Varela, ha asegurado que los técnicos de la institución y los propios ayuntamientos ya están analizando el texto para poder «ser constructivos y hacer mejoras».

En todo caso, Varela ha reprochado no haber conocido el texto hasta ayer, indicando que al ente municipalista le hubiese gustado «participar más activamente» en su redacción. De todas formas, ha valorado positivamente que la Xunta haya garantizado que contarán con «más de quince días» de audiencia pública para presentar alegaciones. «En el momento que opinemos lo haremos con todo el rigor del mundo», ha explicado, dado que hasta ese momento solo se les habían «explicado las líneas básicas» y una norma «tan importante» requiere ser estudiada «con detenimiento».

Por su parte, el conselleiro ha defendido que la Xunta lleva dos años recabando la opinión de distintos colectivos, incluidos los representantes municipalistas —algunos con presencia en la Fegamp y otros no— pero que ninguno ha participado en la redacción del contenido. «Ahora se inicia el proceso realmente», ha asegurado, incidiendo en que la Xunta, como Gobierno «unido y sólido, que tiene mayoría», tiene que poner encima de la mesa «un texto sobre el que de puedan hacer aportaciones».

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