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ELECCIONES PRESIDENCIALES PORTUGAL

Lo que Galicia se juega en las elecciones de Portugal

Tras una década con Rebelo de Sousa al frente de Belém, el socialista Seguro y el líder de extrema derecha Ventura se enfrentan hoy a la segunda de las elecciones para hacerse con la Jefatura del Estado

Uno de los puntos de la ‘raia’ entre Galicia y Portugal

Uno de los puntos de la ‘raia’ entre Galicia y Portugal / Alba Villar

Belén Teiga

Belén Teiga

Santiago

Portugal elige este domingo al que será, salvo imprevistos, el presidente de la República durante los próximos cinco años. Tras una primera ronda, celebrada el pasado 18 de enero, a la que se presentaron once candidatos, un récord en el país, el socialista António Seguro y el líder del partido de extrema derecha Chega —que en castellano significa ‘basta’—, André Ventura, se enfrentan a las elecciones más abiertas en décadas. Solo en el año 1986 había sido necesario que los portugueses acudiesen a las urnas en una segunda vuelta, al no acercarse ninguno de los aspirantes a la Jefatura del Estado al 50% de apoyos que estipula la ley lusa para alcanzar el Palacio de Belém.

Esta votación se produce en un escenario marcado por la inestabilidad política. Son los quintos comicios —entre municipales, legislativas y presidenciales— desde que en noviembre de 2023 un supuesto caso de corrupción terminase con el cese del entonces primer ministro António Costa, actual presidente del Consejo Europeo, y su equipo, un golpe duro para uno de los pocos lugares del mapa comunitario donde los socialistas aún mantenían una mayoría. Ahora, con el futuro del país en manos de sus habitantes, la derecha convencional cierra filas en torno al candidato del Partido Socialista al que, en varias ocasiones desde que se celebró la primera votación, han salido a respaldar públicamente para evitar que la extrema derecha termine en el poder.

El que llegue a la Jefatura del Estado tiene la misión de suceder a Marcelo Rebelo de Sousa, quien lleva una década al frente del Palacio de Belém. El que fuera militante socialista —dejó el partido poco después de ser elegido para «garantizar la imparcialidad» — se va del puesto con la fama de ser el presidente que más veces interrumpió los ciclos políticos, con numerosas disoluciones en los parlamentos tanto nacionales como regionales. Seguro o Ventura, el que salga elegido, tendrá entre sus capacidades el veto de leyes, la declaración del estado de emergencia —como su antecesor tuvo que hacer en la pandemia—, la disolución del parlamento y el nombramiento del primer ministro, además de ser el jefe de las Fuerzas Armadas. Esto abre un amplio abanico de posibilidades para el futuro de Portugal, dependiendo de quien sea el nuevo inquilino de Belém.

«Necesitamos entender que somos un territorio único y común»

Xoán Vázquez Mao

— Secretario general del Eixo Atlántico

Pero, ¿cómo puede afectar lo que ocurra en el país vecino a Galicia? El secretario general del Eixo Atlántico, asociación a la que pertenecen 41 autoridades locales ambos lados de la ‘raia’, Xoán Vázquez Mao, explica que «no va a haber ningún cambio en las relaciones por el hecho de a quien se elija, si bien es evidente es que en las cuestiones en las que un presidente pueda influir no es lo mismo tener a uno de un partido democrático y progresista que tener a uno de la extrema derecha».

Galicia y el norte de Portugal, además de raíces o cultura, comparten también trabajadores. Más allá de los más de 5.100 gallegos que residen en el país vecino, según el informe Mercado laboral y la movilidad en el trabajo en la Eurorregión Galicia-Norte de Portugal 2024, coordinado por la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG), y los 15.600 portugueses que lo hacen en territorio gallego, son muchos los que cada día cruzan la frontera para ir a trabajar al otro lado. El resultado de los comicios «no tendría por qué afectarles para nada», señala Vázquez Mao, quien puntualiza que, incluso en el caso de vencer Ventura, «su ataque a los migrantes no puede en ningún caso afectarles porque son a los trabajadores europeos».

Las infraestructuras que no acaban de llegar

La alta velocidad en el Eje Atlántico, de Ferrol a Lisboa, es una de las cuestiones que más preocupa. «Estamos hablando de unir toda la fachada marítima ibérica, todos los puertos, aeropuertos, centros tecnológicos, universidades, grandes industrias. Es un proyecto estratégico», declara, al tiempo que explica que «empezamos a temernos retrasos, pero sobre todo en el lado español».

El secretario general del Eixo Atlántico, Xoán Vázquez Mao

El secretario general del Eixo Atlántico, Xoán Vázquez Mao / Cedida

«Portugal continúa con su dinámica trazada y, por lo tanto, no hay retrasos. Hay que tener en cuenta, además, que esta línea es la columna vertebral del país entre la primera ciudad, Lisboa, la segunda, Porto y la tercera, que es Braga», detalla Vázquez Mao. El pasado mes de diciembre, el ministro de Transportes español, Óscar Puente, aseguró que cumplirá con los compromisos adquiridos entre ambos países y con la Unión Europea, si bien no hay fechas oficiales para la Salida Sur de Vigo, una cuestión fundamental para que el proyecto siga adelante.

En todo esto influye, relatan desde el Eixo Atlántico, «la buena relación y la buena química que había entre (Pedro) Sánchez y Costa y sus gobiernos, así como la presión que Portugal ejerció sobre España, en el buen sentido la palabra, que se incluyó en la lógica de estrategias conjuntas como la excepción ibérica de la electricidad». «Eso ha desaparecido», manifiesta, al tiempo que considera que la relación entre el presidente del Gobierno español y el actual primer ministro luso, Luís Montenegro, «en estos momentos no pasa de cordial».

De la industria al turismo: los retos

De cara al futuro más cercano, las prioridades, declara Vázquez Mao, «son aquellas que consoliden y refuercen la cohesión entre dos territorios que desde hace mucho tiempo tenemos cada vez más una interacción y una vida en común». La movilidad, en todos sus ámbitos, es una de las cuestiones más importantes, desde el corredor de mercancías ferroviarios a los desplazamientos entre los núcleos urbanos transfronterizos que generan una vida diaria en común.

El turismo es otro de los asuntos sobre la mesa, con el desafío de «poner en común de nuestros recursos para favorecer un mayor número de pernoctaciones al ofrecer unos productos más amplios, con más sitios para visitar». La economía y la industria juegan también un papel fundamental, en el que Vázquez Mao llama a «dejar de competir unos contra los otros»: «Hay que favorecer parques empresariales con un buen nivel tecnológico, parques empresariales competitivos. Hay espacio para todos, se puede captar a muchas más industrias, pero tiene que ser mediante una actuación coordinada».

Favorecer la base histórica de la relación entre Galicia y el Norte de Portugal es una de las misiones del Eixo Atlántico. «Necesitamos entender que somos un territorio único y común, de 7 millones de habitantes, tercera área urbana de la península ibérica, primera en Madrid, segunda a Barcelona, tercera a nosotros y cuarta a Lisboa», alega, al tiempo que pone el foco en cuestiones como el deporte, la educación o la sanidad.

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