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Los datos de las rías y las lonjas apuntan a una crisis del marisqueo peor que la de 2023

El patrón mayor de Noia explica que los muestreos realizados hasta ahora reflejan que el 80% del berberecho ha muerto

Subasta de pescado en la lonja del puerto de Ribeira

Subasta de pescado en la lonja del puerto de Ribeira / Suso Souto

Santiago

Los parámetros que condicionan la productividad de las rías, como la salinidad, y los datos de ventas en las lonjas apuntan a una crisis para el marisqueo gallego peor que la de 2023, provocada por las intensas lluvias del tren de borrascas. A falta de conocer los datos definitivos sobre el estado de los bancos, así lo anticipó este martes la conselleira do Mar, Marta Villaverde.

"Lo que podemos decir a día de hoy es que los datos registrados durante todo este tren de borrascas son peores, sobre todo en estas últimas semanas de febrero", señaló en una visita a la ría de Muros-Noia, dentro de la ronda de contactos con las cofradías gallegas.

En lo que va de año, se han vendido poco más de 127.000 kilos de almeja, berberecho y navaja, con una facturación cercana a los 2,4 millones de euros. Son cifras peores que las del arranque de 2024, cuando se sintieron las consecuencias de las intensas lluvias de finales de 2023: un 20 % menos vendido y un 7,4 % menos de facturación. Si se compara con el mismo período de 2025, la cantidad vendida ha caído un 40 % y la facturación un 25 %.

El patrón mayor de Noia, Santiago Cruz, apuntó que los muestreos realizados hasta ahora reflejan que el 80 % del berberecho ha muerto, así como el 90 % de la almeja babosa y el 40 % de la japónica, por lo que han pedido el cese de actividad por fuerza mayor. "Íbamos a reiniciar ahora el 2 de marzo la campaña y no podemos", explicó.

Los mariscadores de Noia no podrán faenar hasta otoño y tendrán que recurrir a las prestaciones por cese obligado de la actividad, a las que podrán acceder alrededor del 50 % de ellos, según Cruz. El patrón de Noia insistió también en pedir un protocolo para la apertura del embalse del Tambre y minimizar así su impacto sobre la salinidad de la ría; la mortandad del berberecho, dijo, se podría haber reducido del 80 % al 60 % con esta medida.

Noia no es la única ría afectada. En Arousa y Pontevedra están parados al menos hasta marzo, y en esta última las mariscadoras aprovecharon la semana pasada para limpiar los arenales de troncos y ramas que pueden asfixiar al marisco. Su regreso a la faena dependerá de los datos sobre el estado de los bancos, al igual que las medidas que tomará la Xunta.

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