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Fin de la temporada de caza y la emergencia cinegética: "Cazamos más de cien jabalíes en Santiago"

Las cuadrillas hacen balance con una campaña "similar" a la pasada

El mal tiempo dificultó las salidas al monte y el seguimiento de rastros

Cartel de una batida este domingo en Meixonfrío

Cartel de una batida este domingo en Meixonfrío / A.L.

Martín García Piñeiro

Martín García Piñeiro

Santiago

Los últimos cartuchos de la temporada de caza mayor 2025-2026 resonaron este domingo en los montes de Galicia. El 22 de febrero aparecía en el calendario oficial como la fecha de cierre de la campaña y, al mismo tiempo, de la emergencia cinegética declarada por la Xunta en el mes de octubre. Una medida extraordinaria aplicada en 254 ayuntamientos en los que se flexibilizaron las normas para tratar de controlar los daños del jabalí, el auténtico protagonista de la caza mayor, tanto en Galicia como en Santiago.

"Cazamos cifras muy similares a las del año pasado", explica Luis García Bello, aficionado de la parroquia de A Peregrina y presidente de Aproca Noroeste, la Asociación de Propietarios Rurais, Produtores de Caza e Conservadores do Medio Natural que gestiona cotos de caza (tecores) por toda Galicia. Su balance de temporada coincide más o menos con los del resto de territorios: un año con similar cantidad de jabalíes abatidos.

Es cierto que en algunos lugares hay cuadrillas que apuntan una tendencia a la baja, con menos animales cazados e incluso vistos en el monte con respecto a 2024-2025. Pero eso no implica directamente que haya menos jabalí, sino que puede responder a distintos factores.

Uno es el tiempo. "Con todo lo que llovió y los temporales de este invierno, a los perros les resultó más difícil por ejemplo seguir los rastros", ya que el agua los diluye antes, concreta Luis García. Otro cazador que compagina cuadrillas en Santiago y Cuntis añade que, además, el mal tiempo "provocó que se saliese a cazar menos días", lo que también disminuye la estadística de jabalíes cazados.

Dos cazadores con un jabalí abatido en diciembre

Dos cazadores con un jabalí abatido en diciembre / C. Castro

"El lobo desplaza el jabalí"

Otra de las causas que apuntan algunos cazadores que pueden explicar la menor presencia de jabalí este año en el monte es un desplazamiento de la especie en dos sentidos. Por un lado, en la zona interior de Pontevedra constatan que donde hay presencia de lobo el cerdo salvaje, como presa suya, tiende a alejarse. "Si siempre cazábamos en una zona y ahora hay más lobo en ella, ya no vamos a encontrar ahí tanto jabalí", explican. Además, se trata de un animal que "se mueve muchísimo y cubre distancias grandes".

El otro desplazamiento del jabalí es hacia los entornos urbanos y ciudades, bien empujado por el lobo o por su propia comodidad. "El lobo desplaza al jabalí hacia áreas urbanas, porque en ellas tiene lo que necesita: protección, seguridad y comida", añade Luis García Bello. Ellos mismos se han encontrado esta temporada con esa realidad en más de una ocasión, con manadas metidas entre casas, donde no se puede cazar. Pero es precisamente en esos entornos en los que provocan más daños, ya que son zonas habitadas con cultivos y con carreteras.

"Llevamos seis meses en el monte; toca descansar"

La temporada de caza mayor para el jabalí abre oficialmente a finales de agosto y se prolonga hasta febrero. Este año fue además muy intensa, ya que a las jornadas hábiles de jueves, sábados y domingos se sumó el resto del calendario debido a la declaración de la emergencia cinegética por parte de la Xunta el 17 de octubre. De ese modo, hubo 'barra libre' para cazar jabalí para controlar sus daños en 254 ayuntamientos, el 83% de la superficie gallega.

En todo caso, la declaración de emergencia cinegética permite que, si hay un exceso de daños, se prolongue la caza del jabalí previa comunicación y autorización por parte de la Consellería de Medio Ambiente, lo que significa que en Galicia se seguirán viendo batidas algunos domingos. La filosofía es clara: allí donde el jabalí provoca más daños, sea en forma de destrozos de los cultivos o de atropellos, los cazadores solicitan una batida para tratar de controlar la sobrepoblación.

Aunque non será el caso de la cuadrilla de Castromaior-A Gracia ni mucha otras de Galicia que este domingo decidieron parar. "Llevamos seis meses todos los fines de semana en el monte; toca descansar", tanto ellos como la propia fauna, reconoce García Bello.

Balance de temporada en Santiago

A pesar del mal tiempo y de los nuevos hábitos del jabalí, la temporada de caza, al menos en Santiago, es satisfactoria para las cuadrillas. "La nuestra habrá cazado unos 20 ejemplares", apunta García Bello sobre los cazadores del tecor Castromaior-A Gracia.

Es uno de los cuatro que gestionan el monte en Santiago, junto al de Paraveche, el de Castelo y el de Ribeiras do Tambre. Entre todos, calculan que abatieron "más de 100 jabalíes esta temporada", una cantidad similar a la pasada y que reduce la población de este animal en los alrededores de la capital gallega, donde se concentran los daños.

No es una cifra menor, teniendo en cuenta que es el resultado de batidas únicamente los domingos, "ya que la mayoría de nosotros los sábados cazamos en otros ayuntamientos". En el caso de Luis García Bello y algunos colegas van a Lalín, donde este año mataron más de 400 jabalíes.

Este fin de semana, solicitaron un permiso especial para una zona vedada de Meixonfrío, cerca de las casas y del Polígono del Tambre, donde hay problemas con los atropellos de fauna al ser una zona de mucho movimiento de tráfico incluso en las horas sin luz. Los carteles anunciando la batida cerraban el acceso a pistas y caminos forestales, para advertir a los vecinos. "Es una zona donde sabemos que hay mucho jabalí, pero solo cazamos uno", reveló Luis García. Una confirmación más de esos desplazamientos de los jabalíes de sus espacios habituales hacia nadie sabe muy bien donde. Y para descubrirlo, habrá que esperar ya a la próxima temporada.

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