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Los papeles del 23-F en Galicia

Manuel Fraga, citado hasta siete veces en los planes para derrocar a Adolfo Suárez

El entonces líder de Alianza Popular (AP) es mencionado en un documento, datado en noviembre de 1980 y sin autoría, que estudiaba varios escenarios para dar un golpe de Estado

El teniente coronel Antonio Tejero en el Congreso el 23-F y, en el recuadro superior, uno de los planes contemplados en el documento.

El teniente coronel Antonio Tejero en el Congreso el 23-F y, en el recuadro superior, uno de los planes contemplados en el documento. / Cedida / J. Cea

Santiago

Un esquema muestra varios escenarios para tratar de terminar con el Gobierno de Adolfo Suárez. El texto, incautado por la Guardia Civil, escrito a mano y sin autoría, data de noviembre de 1980, tres meses antes de que los golpistas «expontáneos», reunidos por Antonio Tejero, entrasen armados en el Congreso de los Diputados el 23 de febrero del año siguiente, un hecho histórico que marcó la historia de una España que vivía una democracia aún incipiente. La Panorámica de operaciones en marcha recoge todas las opciones sobre la mesa: las que se inclinaban por la vía militar, la civil o las que tenían una naturaleza mixta. También quiénes ocuparían el puesto de presidente del Gobierno en cada una de la las circunstancias que se detallan pulcramente a lo largo de seis folios.

En el documento de planificación del golpe figura, en hasta siete ocasiones, el nombre de un gallego: Manuel Fraga Iribarne. El que fuera ministro en varias etapas de la dictadura de Francisco Franco ostentaba entonces el cargo de líder de Alianza Popular (AP). Su nombre se dibuja por primera vez dentro de las «operaciones civiles» que, con probabilidad, pasaban por una moción de censura del presidente y la consecuente elección de un nuevo Ejecutivo. La vía «de ideología democristiana» estaría protagonizada por Miguel Herrero de Miñón, dirigente de Unión de Centro Democrático (UCD); José Luis Álvarez y Álvarez, con el cargo entonces de ministro de Transporte, y el presidente de la Cámara Alta, Landelino Lavilla. «No cuente con Fraga», reza textualmente el documento desclasificado ayer por Moncloa, en el que se especifica que esta opción tiene «escasas posibilidades».

Documento de planificación del Golpe, desclasificado esta mañana

Documento de planificación del Golpe, desclasificado esta mañana

La segunda de las alternativas, de «viabilidad escasa», dejaría peor parado al que terminaría siendo presidente de la Xunta. Dentro también de las operaciones civiles, se propone la creación de un «gobierno mixto», conformado por PSOE y AP, en el que Fraga ocuparía, en un primer momento, la Presidencia. Pero este no sería el final. La intención, desgrana el esquema, sería que el gallego «se quemara por el plan antiterrorista» para que Rodolfo Martín Villa, entonces de UCD, se postulara dos años más tarde a las elecciones.

Fraga es protagonista también dentro de la «vía militar». El plan de los tenientes generales esgrimía que los militares serían «contrarios al protagonismo tipo Pinochet o Videla», en referencia a los dictadores de Chile y Argentina. Por ello, «al no haber ‘cobertura política de partido’, Fraga estaría intentando ser el líder civil», en el caso de que el deterioro del Gobierno de Suárez fuera rápido.

El último de los escenarios en el que se le menciona parecía el más destinado al éxito, aunque también el más complicado, y es que se consideraba que, de ir según lo previsto, «la acción sería imparable». Era un plan cocinado a fuego lento, el de los coroneles, en el que se operaba «sin prisa», «en conspiraciones de café». Se consideraba preciso «quemar» tanto a la UCD como al PSOE y las Fuerzas Armadas no podían intervenir «salvo que el pueblo ‘les llame’». «Se rumorea que Fraga está también en relación con este grupo conspirador», se lee en el folio.

«Esto es un atentado»

A pesar de que el nombre de Fraga Iribarne es ampliamente mencionado en los planes para derrocar al Gobierno de Adolfo Suárez, según una toma de la Agencia Efe desde el Congreso de los Diputados el 23-F, el que a la postre sería presidente de la Xunta se enfrentó a los secuestradores. «Se levantó de su escaño y manifestó públicamente: ‘Quiero salir porque esto es un atentado contra la democracia’», reza el teletipo. Una frase que fue aplaudida por «sus compañeros», que gritaron:«¡Viva España! ¡Viva la democracia!».

Ante esta situación, el teniente coronel Tejero entró en el hemiciclo y y ordenó a Fraga que se sentara. Tras negarse, el de Vilalba fue expulsado del salón de sesiones «con violencia».

Después del fracaso del golpe de Estado, Antonio Tejero fue enviado por el Gobierno de Calvo Sotelo al castillo de La Palma, en el municipio de Mugardos (A Coruña). En un escrito de sus abogados dirigido al Ministerio de Defensa, el teniente coronel lamentaba estar encerrado en una celda «llena de humedad» y demandaba su traslado a Madrid.

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