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La guerra en Irán se vive en Santiago: «Era la mejor opción»

La ofensiva de EEUU e Israel contra Irán se sigue con angustia y esperanza desde la capital gallega. Sina Hafhemi, estudiante de Odontología, y Ava Samie, alumna de Farmacia, lograron contactar con sus familias tras los ataques. Ambos celebran la caída de Jamenei como una oportunidad para el cambio político

Ava Samie

Ava Samie / Cedida

Santiago

La tensión en Irán tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel se vive también a miles de kilómetros de distancia. En Santiago de Compostela, Sina Hafhemi, estudiante iraní de 1º de Odontología en la Universidad compostelana, siguió la noticia con angustia hasta que ayer por la noche logró contactar brevemente con su familia en Shiraz. Después, asegura, lo celebró.

La comunicación fue a través de WhatsApp y duró apenas unos instantes. «Cada vez que ocurre algo, lo primero que hace el régimen es apagar Internet», afirma.

Su padre vive y trabaja en Kuwait, pero su madre y su hermana, de 25 años, residen en Shiraz, a unos 1.000 kilómetros de Teherán. Aunque la capital está siendo el principal foco de los bombardeos, Sina es consciente de que la ofensiva afecta a otras muchas ciudades en todo el país.

A pesar del riesgo, asegura que su familia está tranquila. «Puedo decir 90% de los iraníes están ahora mismo felices», sostiene.

«Fue una fiesta»

Aunque le preocupan las consecuencias de los bombardeos, Sina es rotundo: «Los iraníes que estudiamos en Santiago estamos felices». Tanto, que ayer noche, coincidiendo con la celebración del cumpleaños del propio Sina, festejaron la ofensiva de Trump y Netanyahu y la muerte del líder supremo del régimen iraní, Ali Jamenei: «Fue una fiesta y, para mí, el mejor regalo de cumpleaños que pude tener».

El joven cree que la intervención exterior es la única vía posible para un cambio político en su país. «Es la última opción», afirma. «Cuando no puedes cambiar las cosas, esta es la única opción para Irán», insiste, mientras carga duramente contra el régimen de los Ayatolás: «Jamenei para nosotros es como Hitler».

Sina Hafhemi, estudiante de 1º de Odontología en la Universidade de Santiago

Sina Hafhemi, estudiante de 1º de Odontología en la Universidade de Santiago / Xoán Álvarez

Ava Samie: «Las chicas en Irán no pueden cantar ni montar en moto»

Esa felicidad que transmite Sina en su conversación con este diario es ratificada por Ava Samie, que llegó a Santiago hace poco más de año y medio para estudiar Farmacia en la USC. Desde ayer, cuando llegaron las primeras noticias sobre el ataque conjunto de EE.UU e Israel en el país persa, la joven estudiante trató reiteradamente de ponerse en contacto con su familia a través de WhatsApp aunque sin éxito. «Fue complicado porque toda mi familia está en Teherán y lo primero que hicieron fue cortar la conexión a Internet», explica.

Fue por ello que la alegría fue contenida hasta esta mañana, cuando su madre logró ponerse en contacto con ella a través de una línea internacional. «Es tan caro que solo pude hablar con ella un minuto, pero me confirmó que todos estaban bien y muy felices porque, por fin, Jamenei ha muerto», sostiene. Pese a que durante el día de hoy las bombas y misiles siguen sobrevolando el cielo de Teherán, Ava asegura no tener miedo. «Están intentando matar a gente del Gobierno, no a la población. Las autoridades estadounidenses han pedido a la población que permanezca en casa», relata en conversación con este diario.

Del mismo modo que aseguraba Hafhemi, para Samie, la caída del líder ayatolá simboliza la posibilidad de un cambio político en el país que, desde dentro, consideraban imposible que llegara. «Tras cualquier tipo de protesta había muertos, entonces todo el mundo estaba asustado de hacer algo y pedíamos ayuda internacional», asegura la joven, que recuerda la respuesta represora del régimen tras las marchas en condena del asesinato de Masha Amini en septiembre de 2022.

Uno de esos fallecimientos le tocó de cerca. «Hace apenas un mes, un amigo mío murió a manos de las fuerzas de seguridad. Ni siquiera entregaron el cuerpo a su familia; les pidieron dinero», recuerda emocionada.

Preguntada, precisamente, sobre si la situación de las mujeres ha mejorado algo desde el fallecimiento de Amini, la respuesta de Ava es negativa: «Las chicas en Irán no pueden cantar ni montar en moto. No somos iguales que los hombres. Por ejemplo, en una de las leyes del régimen de la República Islámica, se establece que si un padre mata a su hija no será considerado asesinato. No iría a la carcel por eso. ¿Qué seguridad puedes sentir allí como mujer?».

A esa dimensión política se suma la material. «Cada día todo es más caro. No hay trabajo y el salario no alcanza. La gente apenas puede comer», lamenta. La estudiante confiesa que si la situación en el país cambia le gustaría regresar. «Cuando termine mis estudios quiero volver y trabajar allí», dice, aunque también reconoce que aspira a obtener la nacionalidad española: «Me encanta España. En cierto modo, la cultura es bastante similar y la gente es muy amable».

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