Mujer, propietaria de más de un inmueble y de 62 años: así son los caseros en Galicia
Crece tanto el número de arrendadores como de inquilinos en la comunidad, con más de 200.000 personas viviendo de alquiler

Varias personas observan los precios en un escaparate de una inmobiliaria en Santiago / Antonio Hernández

Son muy pocos. Solo el 4,4% de toda la población de Galicia es arrendadora. Mujer, de 62 años, con más de una propiedad y afiliada a la Seguridad Social. Ese es el perfil mayoritario de quien pone en alquiler una vivienda en la comunidad gallega. Al menos así se desprende del informe Caracterización socioeconómica das persoas propietarias e inquilinas que alugan vivendas en Galicia, publicado este viernes por el Instituto Galego de Estatística (IGE) con datos relativos a 2025.
Con todo, el número de arrendadores crece. Si ahora son en torno a 120.000, hace dos años eran 11.658 menos, lo que se traduce en un incremento de casi el 10%. «La vivienda es un valor refugio y cada vez hay más personas que cuando tienen unos ahorrillos deciden invertir en el mercado inmobiliario para sacar una rentabilidad del alquiler», reflexiona Emma Martínez, presidenta de la Asociación Galega de Inmobiliarias (Agalin). A estos pequeños inversores se suman los que heredan propiedades que también acaban siendo arrendadas.
La mayoría de los inmuebles puestos en el voraz mercado inmobiliario, el 96%, son viviendas habituales, lo que delimita los inmuebles de temporada, entre ellos los conocidos como viviendas turísticas, a apenas el 3%. Del total de propietarios, ocho de cada diez viven en la comunidad gallega. Dentro de estos, algo más de la mitad, el 53% de los caseros, residen, además, en el mismo municipio en el que alquilan.
En lo que se refiere a la situación laboral de los caseros que habitan en Galicia, el 50,5% están afiliados a la Seguridad Social. De cerca le siguen los pensionistas, con un 35,4%, por lo que se puede suponer que estos arrendamientos sirven de complemento a la pensión. Solo un 2% de los arrendadores son personas registradas en el paro, mientras que del porcentaje restante se desconoce su condición profesional.
Así, frente a lo que ocurre en grandes ciudades del mapa estatal, como Madrid, Barcelona o Sevilla, la presencia de fondos de inversión en el ámbito inmobiliario gallego es prácticamente residual. Y es que, mientras que el 97% son personas físicas, tan solo hay registro de 148 inmuebles que oferten viviendas en alquiler en la comunidad.
¿Y cómo son los inquilinos?
La subida de los precios del alquiler dificulta para muchos el acceso al mercado. Esto afecta con especial fuerza a los más jóvenes, que ven frustrado el sueño de la tan ansiada independencia. Los datos hablan por sí solos. La edad media de los inquilinos se coloca ya en los 43 años, subiendo en seis meses con respecto al año anterior y un año si nos ponemos en 2023. Al igual que pasa con los propietarios, la mayoría son mujeres.
De los 211.352 inquilinos de la comunidad, un 11% más que hace dos años, la inmensa mayoría continúan siendo personas físicas. Dentro de estas, un 78% son personas que están afiliadas a la Seguridad Social - la mayoría en el sector servicios-, un 4% son parados registrados, un 9% pensionistas, y los que quedan se identifican como "resto", dentro de lo que se podrían incluir, por ejemplo, estudiantes.
Acerca del tipo de contrato, la estadística del IGE revela que el 94% declara que la vivienda es su residencia "habitual", mientras que los restantes tendrían un contrato por temporada. Este año, por primera vez, arroja, además, un nuevo dato: siete de cada diez personas físicas que alquilan un inmueble residen en ese concello.
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