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Galicia se aprieta el cinturón: 2 de cada 5 euros se van en gastos básicos

La inflación dispara la cesta de la compra y los suministros

Ante el aumento de los precios, los hogares destinan un 4% más alimentación, vivienda y recibos

Uno de cada cuatro gallegos no puede hacer frente a gastos básicos.

Uno de cada cuatro gallegos no puede hacer frente a gastos básicos. / ECG

Iria D. Pombo

Iria D. Pombo

Un gallego promedio, con suerte, celebra cada fin de mes el cobro de una nómina, porque tiene que entrar algo de dinero en casa. La alegría, también si es un afortunado, dura poco. Los gastos no llaman a la puerta de la vivienda, entran de golpe, y afrontarlos para muchos no es tan sencillo. Uno de cada cuatro gallegos se queda 'desnudo' cuando esto ocurre, cuando la tonalidad de las cifras empieza a colorarse y a ponerse rojos los números. El mismo sonrojo que a este ciudadano se le queda cuando va al supermercado a hacer la compra y los productos se han encarecido en un abrir y cerrar de ojos.

La presión sobre los costes básicos del hogar sobre la economía familiar en Galicia continúa aumentando, hasta tal punto que el 25% de los gallegos afirma tener dificultades para asumirlos, según refleja el tercer Barómetro 'Planeta Propietario', elaborado por el grupo Mutua Propietarios. Quienes sobreviven con el agua al cuello, que afrontan más complicaciones para hacerles frente, son las personas con ingresos bajos (19%), muchas familias numerosas (13%), los jóvenes (11%) y aquellos que viven de alquiler (9%).

Poder pagar lo más básico, como la renta o la hipoteca de una vivienda, la cesta de la compra y los suministros energéticos es ahora una carrera de fondo: esta 'factura' ya alcanza los 1.204,46 euros al mes, devorando el 42% de los ingresos en un hogar, lo que implica un encarecimiento de un 4% con respecto a los datos de 2024, tal y como indica el informe.

Cabe puntualizar que el salario mínimo interprofesional (SMI) actual es de 1.221 euros brutos mensuales, conforme a la subida establecida para 2026 por el Ministerio de Trabajo. Por ello, un hogar que dependa de un único SMI debe destinar la práctica totalidad de sus ingresos netos a solo gastos básicos. No hay cabida para ahorro o imprevistos, ni mucho menos para caprichos. En esa línea, María, vecina de Ames, reconoce que «fue un auténtico batacazo» afrontar un desembolso inesperado tan imprescindible como «arreglar la caldera, que estaba estropeada».

La encuesta de presupuestos familiares publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) hace unos meses arrojaba algo más de luz sobre el asunto. El gasto medio por hogar en Galicia alcanzó los 33.700,4 euros en el 2024, un 3,5% más que en 2023. Por persona, el promedio fue de 14.075,25 euros, algo más que la media, lo que supone un incremento del 3,7 %.

«No llego ni recortando»

En este contexto, el barómetro 'Planeta Propietario' analizó en detalle el gasto medio en hogares gallegos. Así, los efectos de la inflación se detectan «en la cesta de la compra, que se eleva a 466,81 euros mensuales, un 15,7% más que en 2024», indica. Le sigue la vivienda, que en el último año ha subido un 11,7%, con un gasto medio de 546 euros. Las facturas del agua, de la luz, del gas y del combustible e, incluso, de la tarifa de teléfono, «aumentan un 8,6%», según el estudio.

¿Cómo se enfrentan los gallegos al encarecimiento de estos gastos? El barómetro lo resume en el ahorro, que lleva consigo la renuncia a consumir más o a comprar productos más baratos y menos frescos. «Estamos ante un giro en la forma de ahorrar con menos recortes puntuales y más ajustes en lo cotidiano que, acumulados, tratan de aliviar la presión económica y la incertidumbre que sienten muchas familias», afirma Laura Mulà, directora Multicanal & de clientes de Grupo Mutua Propietarios.

«Solo compro marcas blancas y no puedo ir a la pescadería; de pescado solo como merluza congelada, porque no me lo puedo permitir», lamenta Ana, una coruñesa de 24 años que trabaja y comparte un piso de alquiler. «No me pagan lo suficiente para que, con lo que cuesta la vida, pueda tener una alimentación súper equilibrada y completa como recomiendan los nutricionistas», asevera. «No llego ni recortando».

En ese sentido, y preguntada por sus tácticas de ahorro, una fonsagradina de 49 años, Luisa, recurre a sus padres, que residen en una aldea. «Cada vez tenemos que recurrir más a lo que cultivan los abuelos en su casa, a comer carne de sus cerdos, verduras y hortalizas de su huerta, huevos de los que ponen sus gallinas e incluso el pan que elaboran ellos», explica. «Intentamos no desabastecer su despensa, pero al fin y al cabo, somos unas diez personas alimentándonos de su suelo», explica. De esta forma, logra abaratar su cesta de la compra en la que antes, dice, «podía elegir, y ahora solo comparo precios y calculo qué puedo pagar».

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