Cuando la Xunta buscó petróleo en la costa de Galicia en los 90: "Nuestra consellería solo tenía dinero para perforar una vez"
En 1994, el Gobierno de Manuel Fraga inició perforaciones frente a Viana do Castelo, donde se estimaba un yacimiento con seis mil millones de barriles, aunque finalmente no se halló petróleo

Plataforma de petróleo en Tarragona / J.S.

Cantaban Os Resentidos de Antón Reixa aquello de que "falta petróleo, hai leite dabondo, así che nos vai que estamos tocando fondo". Y eso fue justo lo que debió de pensar Manuel Fraga cuando a principios de los años 90 embarcó a Galicia en una operación política y económica histórica: la búsqueda de petróleo en la costa gallega. Desde el principio, la aventura tuvo mucho más marketing que futuro, que por aquel entonces ya parecía más negro que el propio chapapote que se buscaba.
El 2 de mayo de 1994, el Consello da Xunta presidido por Fraga daba luz verde al Decreto 105/1994 para la creación de la sociedad Galioil, S.A., la herramienta con la que Galicia se sumaba formalmente a la búsqueda de petróleo junto a varios socios empresariales. No era un caso aislado ni una ocurrencia del león de Vilalba, sino que el Gobierno gallego se había contagiado de la misma fiebre petrolífera que sufrían España y parte de Europa. Escaldados de las crisis energéticas de los años 70, muchos países habían puesto en marcha prospecciones en sus territorios en busca de algún yacimiento de oro negro que acabase con su dependencia económica de terceros.
Pero en realidad solo eran eso: prospecciones. Y en concreto, las de Galicia estaban basadas en una serie de estudios geológicos y sísmicos que sugerían un gran yacimiento a unos 2.500 metros de profundidad en una zona comprendida entre Fisterra y Viana do Castelo, ya en aguas lusas. En algún lugar de esa vasta extensión, una serie de indicios como restos de petróleo y chimeneas de gas en el lecho marino fueron suficientes para animar a un Fraga que siempre tuvo cierta debilidad por los proyectos faraónicos.
En octubre de 1994, la Xunta y sus socios empresariales empezaron a agujerear el subsuelo marino cerca de Viana do Castelo, mientras que en tierra algunos ya se frotaban las manos soñando una Galicia donde los alcaldes pedáneos se llamarían jeques.

Antonio Couceiro, en su etapa en la Xunta / Cedida
"Hablaban de yacimiento mamut"
"Desde el punto de vista político, se decidió intentarlo", recuerda Antonio Couceiro. El presidente de la Cámara de Comercio de A Coruña y empresario fue testigo privilegiado de aquel capítulo, ya que fue quien asumió la operación como conselleiro de Industria de Fraga. En 1994 había relevado en el cargo al ferrolano Juan Fernández, bajo cuya batuta se activó el proyecto de búsqueda de petróleo. "Yo lo heredé de aquella etapa, aunque es cierto que la ejecución me tocó a mí".
Galicia perforó entre octubre de 1994 y enero de 1995, con la plataforma Kingsnorth, hasta una profundidad de 2.853 metros. Lo hicieron las empresas especializadas Global Marine, Taurus y Oliexpo España, socias de la Xunta en esta aventura petrolífera, en la que participaba a través de la compañía de capital público Galioil.
Couceiro recuerda que los estudios "hablaban de una razonable probabilidad de que hubiese una reserva importante" de petróleo frente a Galicia, similares a las del Mar del Norte. "Hablaban de un yacimiento mamut, porque era muy grande", que llegaron a cifrar incluso en seis mil millones de barriles. Ahora, con la perspectiva que da el tiempo, el entonces conselleiro admite que cuando se habla de prospecciones de este tipo "es muy difícil acertar a la primera". "Pero nuestra consellería solo tenía inversión para perforar una vez".
La factura de la fiebre del oro negro ya le había costado a Galicia "700 millones de pesetas la época", que era "una inversión muy importante", señala Couceiro, que recuerda cómo en un momento concreto en el que avanzaba la perforación "hubo buenas noticias". Habían aparecido "unas arenas vituminosas" que eran una buena guía para dar con el petróleo. Pero el pinchazo del suelo avanzó lo necesario y no apareció.
"Lo cual no quiero decir que no exista", razona Couceiro. "Pero igual hay que pinchar el suelo diez o doce veces para dar con él", un lujo que se puede permitir una gran compañía, porque si acierta una vez, ya le cubre el gasto de todas las exploraciones. Pero la Xunta no tenía esa opción. "Nosotros no éramos una compañía petrolífera: solo teníamos una pequeña oportunidad".
Otros intentos que también fracasaron
1971 El Estado otorga las primeras concesiones para hacer prospecciones frente a Galicia, agrupadas en los proyectos A, B, C, D, E y F a las empresas ENIEPSA, Elf-Aquitaine, Chevron Oil Company of Spain y Texaco Spain Inc. La mayoría de estos permisos quedaron sin ejecutar y acabaron caducando
1984 Iniepsa, luego Repsol, perforó la concesión Pontevedra Marino B-1 a más de 3.000 metros, sin éxito
1990 Vigo A-1, proyecto perforado por Taurus, pero más superficial
1995 El Estado otorna permisos a Hope Petróleos, los denominados Illa Cíes 1 e Illa Cíes 2, frente a Pontevedra
"Había ilusión de encontrar petróleo"
A Antonio Couceiro le tocó lidiar con toda la operativa, pero los análisis y estudios previos, así como la decisión final, venía ya del primer Gobierno de Fraga. "Él decidió intentarlo una vez", dice el expolítico coruñés, que admite que se había generado cierta ilusión y expectación en el Ejecutivo gallego. "Cuando haces algo, siempre tienes esa ilusión de tener éxito". Y en la Galicia de los 90, prendió esa mecha de la ilusión "de poder encontrar aquella bolsa de petróleo de la que hablaban para que la comunidad pudiese tener unos ingresos importantes". Las existencias totales estimadas de más de seis mil millones de barriles supondrían para la comunidad autónoma unos ingresos brutos de 24 billones de pesetas, según las estimaciones del propio Gobierno gallego de la época.
Al final, el desenlace de la historia es de sobra conocido. Galioil se disolvió en 1999 y el único petróleo que tuvo Galicia no salió del subsuelo marino sino que lo trajo el Prestige. Y quién sabe si algún día se volverá a intentar, ahora que la tecnología permite afinar mucho mejor la búsqueda y que la guerra de Irán convierte el petróleo en objeto de lujo. En todo caso, mientras eso no ocurra, como cantaba Reixa, en Galicia "hai leite dabondo". Nuestro oro blanco.
Suscríbete para seguir leyendo
- Un centenar de personas recorren la ruta que seguirán los tráileres para evitar el transporte y procesado de inertes en Teo
- Renfe suspende nueve trenes en Santiago este lunes por falta de maquinistas
- Parece un cuento de hadas y está a 1 hora de Santiago: el bosque gallego con casas de gnomos y un tipi indio para pasar la noche
- Las entradas de O Son do Camiño no vuelan tan rápido como hace un año
- Una discoteca gallega se cuela entre las mejores del mundo: 'El local insignia de Galicia
- El retraso del cuartel de As Cancelas se agrava cuatro meses después del primer incumplimiento
- Buena comida y gran ambiente en la primera Festa da Caza de Trazo
- Crónica social compostelana | Comida de confraternidad de la promoción del curso 1966-67 del Colegio La Salle