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Entrevista | Javier Vilariño Presidente de la Asociación de Técnicos de Protocolo de Galicia

Javier Vilariño: "El protocolo es una herramienta clave para transmitir mensajes claros y coherentes"

El presidente de la asociación decana de España explica que el protocolo se confunde con frecuencia con la etiqueta, cuando es una disciplina que integra comunicación, derecho e historia

Javier Vilariño Torreiro es gerente de Relaciones Institucionales y Protocolo de Abanca y preside la Asociación de Técnicos de Protocolo de Galicia

Javier Vilariño Torreiro es gerente de Relaciones Institucionales y Protocolo de Abanca y preside la Asociación de Técnicos de Protocolo de Galicia / CEDIDA

Susana López Carbia

Susana López Carbia

Santiago

En una sociedad cada vez más informal, marcada por la inmediatez y la exposición constante en redes sociales, el protocolo no ha perdido peso, sino que ha ganado importancia. Es lo que defiende Javier Vilariño, presidente de la Asociación de Técnicos de Protocolo de Galicia, la primera que se creó en España y que renovaba recientemente su junta directiva.

¿Hasta qué punto sigue siendo importante hoy el protocolo en una sociedad cada vez más informal?

Desde mi punto de vista, es más importante que nunca. El protocolo ya no es solo norma: es lenguaje institucional y una herramienta de comunicación. En un mundo saturado de información, ordenar, jerarquizar y dar sentido a los actos es clave para transmitir mensajes claros y coherentes. Además, vivimos en un entorno global y conectado, así que el protocolo tiene que ser intercultural, flexible y adaptativo.

¿Se sigue confundiendo con la etiqueta o con la educación?

Sí, todavía bastante. Mucha gente lo asocia a algo antiguo o rancio, y no tiene nada que ver con eso. El protocolo es una disciplina compleja, una ciencia de síntesis, porque integra comunicación, derecho, historia o sociología. Puede confundirse con ámbitos afines, como las relaciones públicas, pero no es lo mismo: el protocolo ordena el acto y las relaciones públicas gestionan la relación humana y emocional.

¿Qué perfil de profesionales forman parte de la asociación?

Somos la asociación decana de España y hoy reunimos a cerca de 70 profesionales. Al principio había más presencia del ámbito público, pero ahora tenemos una representación muy amplia, tanto de instituciones como de empresas privadas. Están presentes responsables de protocolo de la Xunta, el Parlamento, las diputaciones o grandes ayuntamientos, pero también perfiles de entidades financieras, asociaciones, clubes deportivos o empresas.

¿Cómo han cambiado las redes sociales y la digitalización las reglas del protocolo?

Lo han cambiado todo. Hoy tenemos eventos híbridos, comunicación en tiempo real y una exposición constante. El gran reto es mantener el rigor protocolario en entornos digitales donde muchas reglas aún se están construyendo. Además, cualquier error se ve y se comenta al instante en redes sociales, así que los eventos están más expuestos que nunca. Por eso el protocolo es hoy más necesario que nunca.

"Cualquier error se ve y se comenta al instante en redes sociales. Por eso el protocolo es hoy más necesario que nunca"

La improvisación "se organiza"

A menudo se habla de “saltarse el protocolo”. ¿Es una expresión acertada?

No demasiado. Los profesionales trabajamos con plan A, B, C y D, y hasta la improvisación la tenemos organizada. Que en un momento dado haya flexibilidad o se adapte una situación sobre la marcha no significa que se esté rompiendo el protocolo. Muchas veces se trata de responder a una demanda de cercanía o de naturalidad, pero siempre dentro de un marco de seguridad y respeto institucional.

Entonces, ¿el protocolo no está reñido con la cercanía?

En absoluto. El protocolo también promueve la cercanía si es necesaria. Nosotros trabajamos para que autoridades, representantes o empresarios no se perciban como figuras alejadas de la sociedad. Esa proximidad tiene que darse con respeto, con seguridad y con orden, pero claro que forma parte del protocolo.

"Nosotros trabajamos para que autoridades, representantes o empresarios no se perciban como figuras alejadas de la sociedad"

¿Hasta qué punto condiciona el trabajo de los profesionales de protocolo la personalidad del protagonista de un acto cuando tiene un perfil, por poner un ejemplo, como el del presidente de Estados Unidos, Donald Trump?

Condiciona, claro, pero el profesional del protocolo tiene una base ética muy clara: neutralidad, respeto institucional y rigor. En el protocolo oficial, además, estamos sujetos a normas concretas, como el Real Decreto de precedencias del Estado. Nuestro trabajo es aconsejar para que todo se mantenga dentro del marco normativo. Y si hay que buscar alternativas, se buscan, pero siempre con coherencia y con una justificación razonable.

¿Es cierto que el mejor protocolo es el que no se nota?

En buena medida sí. Cuando todo funciona bien, el protocolo no tiene por qué percibirse. Si hacemos bien nuestro trabajo, no necesitamos que nadie nos vea. En cambio, su importancia se nota mucho más cuando falla algo o cuando no ha habido el rigor suficiente en la organización de un acto.

¿Tiene Galicia alguna particularidad en esta materia?

Galicia ha dado grandísimos profesionales del protocolo y no es casualidad que seamos la asociación decana. Pero además creo que hay un rasgo de la sociedad gallega que ayuda: el respeto a las instituciones y a los símbolos está muy arraigado, y eso facilita mucho el trabajo del protocolo.

¿Cuál es la peor pesadilla de un técnico de protocolo?

Que el engranaje no funcione. Nosotros somos un poco como el director de orquesta de un evento: coordinamos a muchos equipos y dependemos de mucha gente. La peor pesadilla es que cada uno vaya por su lado y que el acto no fluya como estaba previsto. El 90 % del trabajo se hace antes del evento; cuando llega el momento, todo debería salir con naturalidad.

"Nosotros somos un poco como el director de orquesta de un evento. La peor pesadilla es que cada uno vaya por su lado"

Alternativa laboral con futuro

¿Recomendaría esta profesión a los jóvenes?

Sin duda. Estamos en un mundo globalizado en el que se celebran eventos constantemente y en el que la comunicación tiene más sentido que nunca. Hoy hay mucha más formación que antes, con estudios oficiales, másteres y cada vez más especialización. Es una profesión con futuro y además con una demanda creciente, también en el ámbito privado.

¿Sigue habiendo intrusismo?

Mucho, aunque cada vez menos. Durante años no hubo estudios oficiales ni colegio profesional, y eso hizo que mucha gente creyese que hacer protocolo era simplemente saber organizar cosas. Pero esta profesión exige formación, discreción, rigor, seriedad y una gran responsabilidad, porque al final somos imagen de la institución o de la empresa a la que representamos. Afortunadamente, cada vez hay más conciencia de que hacen falta profesionales formados.

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