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El invierno húmedo impulsa el crecimiento de la maleza en el monte gallego: «Hay mucha más que en los años anteriores»

Las lluvias de enero y febrero, junto a la falta de frío, aceleran la expansión del matorral

El profesor de Ingeniería Forestal en la UVigo Juan Picos asegura que las temperaturas suaves también influyen

Maleza en un monte

Maleza en un monte / Alba Vigaray

Mateo Garrido Triñanes

Mateo Garrido Triñanes

Santiago

Las intensas precipitaciones registradas en Galicia durante los meses de enero y febrero comienzan a tener ya un reflejo visible sobre el terreno. Lo que a simple vista podría interpretarse como un invierno «normal», de los de antes, está dejando tras de sí un crecimiento más acelerado de la biomasa, especialmente en aquellas donde la gestión forestal es escasa o inexistente.

Los profesionales del sector así lo han percibido en las últimas semanas. «Hay mucha más maleza que en los años anteriores», resume Jorge Casal, propietario de Desbroces Casal en el municipio coruñés de Rois. El diagnóstico es compartido por otros compañeros: suelos todavía encharcados y un inicio de primavera con temperaturas suaves están generando las condiciones perfectas para que la vegetación brote con fuerza.

Sin embargo, el fenómeno no se puede reducir únicamente al aumento de las precipitaciones. Juan Picos, profesor de Ingeniería Forestal de la Universidade de Vigo, introduce un matiz clave: «Siempre pensamos en la precipitación, pero lo que realmente determina el crecimiento es la temperatura». En este sentido, el pasado invierno además de la elevada humedad destacó por no registrar unas temperaturas muy bajas. Una combinación que ha tenido consecuencias.

«Cuando no hace frío, la planta no se detiene completamente», explica Picos. El resultado es un crecimiento más continuo, especialmente en herbáceas y matorral en zonas costeras, donde las condiciones son aún más benignas. Este escenario, además, no solo afecta al crecimiento vegetal, también favorece la proliferación de hongos y enfermedades como el de la banda roja en el pino radiata. Esto se debe a la conjunción de dos factores que estos organismos necesitan: humedad y temperaturas relativamente suaves. «Es la misma lógica que explica la condensación en las viviendas», apunta el profesor, trasladando el fenómeno al ámbito doméstico.

Ahora bien, desde una perspectiva estructural, el aumento puntual de biomasa en un año concreto tiene un impacto limitado sobre los incendios forestales si se analiza de forma aislada. «Lo importante no es lo que crece un año, sino lo que se va sumando con el paso del tiempo», subraya. Una visión compartida sobre el terreno por Juan Carballo, titular de Desbroponte en la provincia de Pontevedra: «Más allá del crecimiento puntual por las lluvias, hay fincas abandonadas donde sí se nota un claro aumento de la biomasa. Es un proceso acumulativo».

Biomasa ya seca

Hay que sumar a la ecuación otro factor relevante: el matorral seco. Las olas de calor y los episodios de sequía de años anteriores, especialmente el pasado verano, han dejado tras de sí vegetación seca que donde ardió ejerció como combustible pero donde no hubo incendios permanece en el monte. A diferencia de la vegetación viva, que puede mantener cierto grado de humedad, este material seco depende exclusivamente de las condiciones ambientales, lo que lo convierte en un combustible especialmente peligroso en caso de incendio.

De este modo, mientras el verde crece con fuerza tras un invierno húmedo, el material seco no desaparece, se acumula y en esa combinación reside buena parte del riesgo estructural. Así, las condiciones registradas durante los primeros meses del año han tenido ya un efecto visible sobre la evolución de la vegetación en el monte gallego.

Un escenario que, por sí solo, no determina el riesgo de incendios, pero que se suma a la biomasa seca acumulada en años anteriores, incrementando el hipotético combustible de un fuego si ahora se suceden una primavera y un verano secos.

En este sentido cabe mencionar que, dadas las circunstancias meteorológicas, Medio Rural tomó la decisión de prohibir temporalmente las quemas agrícolas desde hoy hasta nuevo aviso.

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