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Una de cada tres fincas inspeccionadas por la Xunta el pasado año no estaba limpia de biomasa

Las empresas de desbroce prevén un nuevo pico de trabajo a medida que se acerca el 31 de mayo

Dos operarios supervisan tareas de desbroce.

Dos operarios supervisan tareas de desbroce. / Cedida

Mateo Garrido Triñanes

Mateo Garrido Triñanes

Santiago

La Ley 3/2007 de prevención y defensa contra incendios forestales de Galicia obliga a los particulares a limpiar las franjas secundarias para evitar que, en caso de incendio, el fuego pueda afectar a las viviendas. Se trata de una competencia municipal. Son los concellos quienes deben ejercer la vigilancia, hacer la limpieza ellos mismos si procede y pasar la factura al dueño. Sin embargo, en 2018, la Xunta selló con la Federación Galega de Municipios e Provincias (Fegamp) y con la empresa pública Seaga un convenio para facilitar esas tareas que, en muchas ocasiones, los concellos no tienen recursos suficientes para llevar a cabo.

Los propietarios de estas fincas tienen de límite el 31 de mayo de cada año para limpiar la biomasa. A lo largo del pasado año, en virtud de este convenio, se inspeccionaron 244.199 parcelas. En este contexto, Seaga envió a los concellos 64.839 notificaciones de incumplimiento para su posterior aviso a los propietarios. A esto hay que añadir aquellas fincas con maleza en las que no se logró dar con el propietario conocido. En resumen, según los datos aportados por Medio Rural, «el 64% de las parcelas inspeccionadas cumplían» con la preceptiva limpieza. Unas notificaciones que llevaron la apertura de 226 expedientes sancionadores, en gran medida porque la esencia de la ley no es recaudar, sino concienciar.

«La gente está más concienciada»

En esta labor son fundamentales en la comunidad las empresas de desbroce. El año pasado, desde finales del mes de abril, contaban con semanas de lista de espera para acudir a limpiar fincas. Es por ello, además de por la concienciación que han supuesto las casi 120.000 hectáreas calcinadas, que algunas empresas del sector han comenzado a notar ya un incremento de las llamadas cuando restan todavía más de dos meses para el vencimiento del plazo.

«Sí hemos notado que la gente está más concienciada. En las próximas semanas, podría tener organizado ya el trabajo de todo el verano. Aunque luego, ya en junio, cuando empiezan a llegar las notificaciones, llegan las prisas y siempre entra más trabajo», explica Juan Carballo, propietario de Desbroponte, que trabaja mayoritariamente en la provincia de Pontevedra.

Jorge Casal, titular de Desbroces Casal, en Rois, confirma esta tendencia. «Sí que tuvimos más llamadas que años atrás. Aunque muchos son clientes ya habituales, date cuenta que si esta mañana yo voy a desbrozar una finca antes del 31 de mayo tengo que volver porque ahora estamos precisamente en el momento de mayor crecimiento de la vegetación», explica.

«La mayoría espera al límite»

Sin embargo, este ‘bum desbrozador’ va por barrios. Sin ir más lejos, desde Desbroces Ourense, provincia que el año pasado acumuló la mayoría de las hectáreas calcinadas en la comunidad, José Rodríguez asegura que hasta el momento no han recibido la llamada de ningún propietario. «Parece que los particulares no tienen mucha prisa», sostiene, antes de afirmar que la mayoría del trabajo que llevan a cabo estos días es encargado por las administraciones y, sobre todo, fuera de Galicia. «Ahora mismo estamos en Zamora», comenta al otro lado de la vía telefónica.

«La mayoría de los propietarios espera al límite», asegura el profesor de Ingeniería Forestal de la Universidade de Vigo, Juan Picos. Así, coinciden las empresas de desbroce que ven que la mayor carga de trabajo está aún por venir y traerá consigo, incluso, listas de espera para poder limpiar fincas. El propietario de Desbroponte, Juan Carballo, ironiza al respecto: «En Galicia hay dos negocios a los que nunca les va a faltar trabajo: los tanatorios y las empresas de desbroce».

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