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Ferrolterra, Eume y Ortegal, de epicentro de la Galicia vaciada a oportunidad con la venta de aldeas

Mientras que Pontevedra se configura como un lujo para la compra de aldeas, la franja de Ferrol a Estaca de Bares gana terreno, gracias a una labor de publicidad y precios asequibles

Una aldea abandonada en un núcleo ourensano de la Serra do Xurés.

Una aldea abandonada en un núcleo ourensano de la Serra do Xurés. / Brais Lorenzo (Efe)

E.P.

Santiago

Si el ejemplo que ilustra la Galicia vaciada son las aldeas abandonadas, hace tiempo que las comarcas de Ferrolterra, Eume y Ortegal constituyen el epicentro de ese despoblamiento rural. Una mancha silenciosa que se va extendiendo poco a poco hacia el interior de A Mariña Occidental, ya en Lugo, y que amenaza también a la zona interior de A Mariña Central. Para ubicarse sobre un mapa, hay quien tira de comparación con el eucalpito: la enorme masa forestal que abarca desde Ferrol hasta O Valadouro, una de las mayores plantaciones de Europa, coincide sobre el terreno con el mapa de aldeas fantasmas de Galicia.

De hecho, según los últimos datos del IGE, hay 1.960 aldeas sin un solo vecino, con los municipios de Ortigueira, As Pontes y As Somozas como los más damnificados. De hecho, en los dos primeros los núcleos sin vecinos suben del centenar. Y esa realidad se contagia a los concellos lucenses de Muras, Ourol y O Valadouro. No es un fenómeno exclusivo de esos territorios, pero sí son los que más padecen ese abandono.

Sin embargo, esa configuración social y poblacional está abriendo una oportunidad de negocio con la venta de aldeas abandonadas. Ahora que la vivienda escasea y, donde la hay, sus precios son inaccesibles, muchos ojos empiezan girar hacia el norte de A Coruña, donde Ferrolterra, Eume y Ortegal emergen como "plato fuerte" en la compraventa de aldeas abandonadas en Galicia, mientras que otras zonas del sur o más próximas a las Rías Baixas están estancadas debido a la alta demanda en esta zona, que ha elevado los precios.

"Hay quien ve Lugo muy rural"

Es la tendencia que constata la gerente de Aldeas Abandonadas Real Estate, Elvira Fafián, quien señala a Europa Press que Lugo "da mucho juego", por la cantidad, calidad y precios de las propiedades en venta, lo que convierte a esta provincia en su "puente principal" en la comunidad. De hecho, la mitad de aldeas abandonadas de Galicia se concentran en esa provincia.

Sin embargo, Fafián indica que todavía hay quien ve Lugo "muy interior" y "muy rural", y apunta al estado de la red de carreteras en esta provincia. Por este motivo, quienes más compran aquí, afirma, son extranjeros "con poco recursos".

Mientras, Pontevedra se configura en la actualidad como "un lujo" a la hora de comprar una aldea abandonada, pues el volumen es inferior y los precios más elevados, debido a la alta demanda. "No se están vendiendo", constata la gerente de Aldeas Abandonadas. En Pontevedra apenas se contabilizan dos centenares de núcleos sin gente y la mayoría se concentran muy al interior, en zonas como A Cañiza.

Así las cosas, si antes eran A Coruña y Vigo las principales plazas para este tipo de operaciones en Galicia, ahora la que repunta, según Fafián, es la franja de Ferrol a Estaca de Bares, "muy desconocida" pero con propiedades "muy bonitas y asequibles", frente al mar en localidades como Valdoviño y Cariño. Lo hace, según destaca la gerente de esta inmobiliaria especializada, tras una labor de "publicidad" fuera de las fronteras gallegas.

Una aldea abandonada en Lugo.

Una aldea abandonada en Lugo. / L .O. / Manolo Rodríguez

"Cada vez más interés por el interior"

Según el CEO de Cocampo, Regino Coca, en las búsquedas de propiedades en el rural "cada vez es más habitual" encontrar a gente joven, "grupos de amigos urbanitas" que adquieren un grupo de casas o incluso una aldea entera para vivir o para el ocio.

Este portal inmobiliario especializado en el rural nació hace cuatro años y cuenta con unos 70.000 anuncios en toda España. "Nuestros clientes son las agencias inmobiliarias, que antes no cogían este tipo de propiedades, pero ahora hay demanda y cada vez más las cogen", destaca el también fundador de Cocampo.

Por zonas, muestra su "sorpresa" porque "cada vez más" detecta interés por el interior y no solo por la costa, también en la comunidad gallega.

Por un lado, hay en venta explotaciones agrarias cuyos principales compradores son empresas, asegura, y, por otro, "fincas de recreo que quieren familias, cada vez más jóvenes, y grupos de amigos". A estos últimos lo que les interesa de estas operaciones es "el disfrute sin el gran mantenimiento" que implica el rural, señala.

Todo este movimiento lo enmarca Regino Coca en "la idea de volver a vivir en el pueblo", con un "repunte grande" tras la pandemia del coronavirus.

También para Elvira Fafián, de Aldeas Abandonadas, existe "un cambio social" y el espacio que antes ocupaba gente adinerada o emigrantes retornados en el regreso a las aldeas abandonadas ahora lo reclama otro tipo de perfil, en muchas ocasiones población joven.

Teletrabajo y crisis de vivienda

En este sentido, apunta a la falta de vivienda y a las subvenciones para restaurar viviendas o ruinas, por un lado, y al aumento del teletrabajo y las ganas de "volver al rural", donde la vida es menos cara y es posible aspirar a tener "una casa más grande".

También señala la gerente de esta inmobiliaria especializada en la compraventa de aldeas abandonadas a grupos, cooperativas y autónomos que ven en el rural un buen lugar para ubicar su negocio.

En este escenario, Galicia se sitúa como una "zona muy barata" en comparación con otras partes del Estado español, como Cataluña. Pero avisa que "no todo el mundo encaja" y que por este motivo se están dando casos de personas que compran y "cinco o seis años después" desean vender porque no se han encontrado con lo que esperaban. Por ello, avisa: "Hay que saber a lo que se viene".

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