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RETORNO

«Galicia también es mi hogar»: la beca que abre el camino de vuelta

Jóvenes gallegos emigrados o descendientes de gallegos han encontrado en este programa de la Xunta una vía para formarse, reencontrarse con sus raíces y construir un nuevo futuro

De pie, de izquierda a derecha, Paula Blanco, Rocío Mouro, Andreina Diez y Laura Tejada. Por delante, Fidel González (izq.) y José Alejandro Valdés

De pie, de izquierda a derecha, Paula Blanco, Rocío Mouro, Andreina Diez y Laura Tejada. Por delante, Fidel González (izq.) y José Alejandro Valdés / S. L. C.

Susana López Carbia

Susana López Carbia

Santiago

Fidel González, gallego de 36 años de Cangas de Morrazo, ha vuelto a Galicia después de pasar algo más de una década en Escocia. Allí estudió Ingeniería Eléctrica y Electrónica mientras trabajaba a jornada completa, primero en Decathlon y después en un instituto de investigación del transporte. Más tarde dio el salto a una empresa británica de tratamiento de aguas, en la que acabó asentando su carrera. Tenía estabilidad, trabajo, amigos y una vida hecha, pero la idea de regresar le rondaba desde hacía tiempo.

«En Escocia hay trabajo y mejores sueldos, pero la calidad de vida es mejor en Galicia»

Fidel González

— (Cangas de Morrazo, 36 años)

La oportunidad llegó con una beca BEME (Bolsas Excelencia Mocidade Exterior). Hoy cursa el máster en Dirección Integrada de Proyectos y lo compagina con su empleo como ingeniero eléctrico en remoto para proyectos en Reino Unido. “En Escocia hay más trabajo y los sueldos son más altos, pero también es más caro vivir y en Galicia hay mayor calidad de vida", explica. "O lo hacíamos ahora o nunca”, resume sobre una decisión en la que también influyó que su pareja encontrase trabajo en la Universidade de Santiago.

Fidel es uno de los 250 jóvenes que cada año llegan a Galicia a través de este programa de becas de la Xunta que convierte el vínculo con la tierra en una oportunidad real de retorno.

Fidel González Bernárdez

Fidel González Bernárdez / S. L. C.

Muchos se fueron buscando futuro y vuelven empujados por la necesidad de reencontrarse con lo suyo y los suyos. Para otros, el viaje es fruto de un vínculo emocional, nunca roto y heredado de sus mayores. Con las becas BEME de la Xunta, unos y otros han encontrado la puerta de regreso a Galicia

Las BEME, nacidas en 2017, ofrecen a gallegos emigrados y a sus descendientes la posibilidad de cursar alguno de los másteres que se imparten en las tres universidades gallegas.

El importe de la beca oscila entre los 8.000 y los 8.500 euros por un curso. Con ese dinero, el beneficiario debe pagar la matrícula, el viaje desde su país de procedencia, el alojamiento y la manutención. Al final, y según datos de la Xunta, ocho de cada diez deciden quedarse en Galicia una vez finalizan sus estudios.

Detrás de la cifra hay trayectorias muy distintas, pero un pasado común marcado por la emigración y por el deseo de regresar a casa o de conocer una tierra que sus mayores han evocado casi siempre con morriña.

También Paula Blanco, de 36 años, sabe bien lo que supone marcharse y volver. Nació en Sandiás, en A Limia, estudió Enfermería en Ourense y después Psicología en Santiago. En 2014, ante la falta de oportunidades laborales, se fue al extranjero: primero a Bélgica, luego a Suiza. Allí pasó once años trabajando en el ámbito de la enfermería en salud mental, acumulando experiencia y una estabilidad que no resulta fácil abandonar. Ahora ha regresado para cursar el máster en Psicología Aplicada en la Universidade da Coruña, que finalizará en junio.

De su etapa fuera se queda con todo lo aprendido, pero, al final, el tirón emocional pudo más que cualquier cálculo. “Foi unha experiencia moi enriquecedora en todos os sentidos, tanto a nivel persoal como profesional”, relata. Pero después llegó otra sensación: “Co paso dos anos vaiche medrando un pouco a morriña por Galicia, botas de menos a familia e as amizades”.

La beca, añade, le permitió volver “acompañada, asesorada e con esa axuda económica”, con la esperanza de encontrar aquí un trabajo y hacer en Galicia el resto de su vida.

«A bolsa BEME permitiume volver acompañada, asesorada e con axuda económica»

Paula Blanco

— (Sandiás, 36 años)

Paula Blanco Manso

Paula Blanco Manso / S. L. C.

A Rocío Mouro, de 30 años, Galicia no le era ajena, aunque nació en Buenos Aires. Licenciada en Gestión de Medios y Entretenimiento, productora audiovisual y guionista, cursa el máster en Periodismo y Comunicación Multimedia en la Universidade de Santiago. Su padre era oriundo de Santa Comba y fue él quien le transmitió desde niña el amor por la lengua, la música, la comida y las costumbres gallegas. Por eso, cuando llegó en agosto de 2025, tuvo la sensación de entrar en un lugar que en parte ya conocía. “Todo me parecía conocido por todas las historias que me había contado”, explica.

La beca le ha servido no solo para especializarse, sino también para estar más cerca de su familia, pasar más tiempo en la casa de sus abuelos y comprobar cómo se vive aquí de verdad. "Me gustan la tranquilidad, el respeto a los mayores y el cuidado de las tradiciones". También admite que no todo ha sido sencillo: fuera de su entorno familiar le ha costado más hacer amistades y le sorprendió encontrar a poca gente de más de 30 años cursando un máster.

«De Galicia me gusta el respeto a los mayores, la tranquilidad y que cuidan la tradición»

Rocío Mouro

— (Argentina, 30 años)

Rocío Mouro Pérez

Rocío Mouro Pérez / S. L. C.

Andreina Díez, de 25 años, graduada en Comunicación Social en la Universidad Andrés Bello de Caracas, creció con Galicia muy presente en casa. Su abuela paterna era de Piñor, en Ourense, y emigró a Venezuela en los años sesenta. Aunque nunca había vivido en la comunidad, la joven la visita desde que tiene uso de razón, así que no siente que haya aterrizado en un lugar extraño. “Galicia es una segunda casa”, resume.

La beca BEME le ha dado la posibilidad de reforzar su carrera y, a la vez, de vivir desde dentro una tierra que hasta ahora conocía por visitas, fotos o historias familiares. Su idea, por ahora, es quedarse una temporada, formarse, trabajar, "disfrutar" y "devolver algo de lo recibido". “Es una oportunidad para conectar con uno mismo, con sus antepasados y con una historia que, por mucho que sea propia, a veces se siente lejana”, explica.

Andreina Diez Mata

Andreina Diez Mata / S. L. C.

«Galicia es una segunda casa. Quiero disfrutarla y devolverle algo de lo recibido»

Andreina Diez

— (Venezuela, 25 años)

Desde Cuba llegó José Alejandro Valdés Peón, de 28 años, alumno del máster en Energías Renovables, Cambio Climático y Desarrollo Sostenible en la Universidade de Santiago. Sus bisabuelos, originarios de Maceda, en Ourense, dejaron en su familia costumbres, expresiones y recuerdos que mantuvieron viva la conexión con Galicia: "En casa siempre recordamos sus historias y lo que decían". Cuando supo de las becas BEME no dudó en pedir una. Reconoce que el clima fue el primer gran choque al llegar desde el Caribe, pero asegura que se ha sentido muy acogido y que su objetivo es claro. “Vine con el plan de hacer una vida futura aquí, en Galicia”, cuenta.

Del programa valora no solo la oportunidad académica, sino también el acompañamiento. “Es una tremendísima oportunidad para que todos los gallegos, sea cual sea su origen, regresen a Galicia”, afirma.

«Es una tremenda oportunidad para que los gallegos, sea cual sea su origen, vuelvan»

José Alejandro Valdés

— (Cuba, 28 años)

José Alejandro Valdés Peón

José Alejandro Valdés Peón / S. L. C.

La experiencia de Laura Daniela Tejada Lorenzo, de 27 años, tiene un matiz distinto, porque en su caso el vínculo familiar llegaba mucho más desdibujado. Periodista y comunicadora social, es tataranieta de un gallego que dejó A Guarda para emigrar a Colombia. La joven creció con apenas unas pocas historias heredadas de su abuelo, pero con el firme sentimiento de que algo la unía a Galicia: "Siempre quise venir". Llegó a Santiago el 1 de septiembre del año pasado para cursar el máster en Periodismo y Comunicación Multimedia en la Universidade de Santiago y allí encontró, además de formación, una pequeña red de apoyo con otros compañeros de las becas BEME.

Laura Daniela Tejada Lorenzo

Laura Daniela Tejada Lorenzo / S. L. C.

«Este también es mi hogar. Siempre quise venir. La beca me cambió la vida y me salvó la vida»

Laura Tejada

— (Colombia, 27 años)

Ahora está haciendo prácticas en un medio de A Guarda y quiere intentar quedarse. “Estas becas cambian vidas. A mí, la beca me cambió la vida y me salvó la vida. Este también es mi hogar”, asegura. Dice que este año le ha permitido aprender, reconectar con una parte de su historia, hacer amistades y empezar desde cero en un lugar en el que no tenía familia directa, pero en el que hoy siente algo muy parecido a un hogar.

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