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Victoria para la coruñesa Carmen Villar: su hijo tendrá una plaza pensada para sus necesidades especiales sin dejar a su familia

La madre amenazó con empezar una huelga de hambre este lunes porque consideraba que la Xunta no le daba una alternativa de escolarización viable al chico

Estudiará en un aula especial de un instituto público este curso, como solución "provisional"

La coruñesa Carmen María Villar, abrazando a su hijo.

La coruñesa Carmen María Villar, abrazando a su hijo. / La Opinión

Enrique Carballo

A primera hora de este lunes, la coruñesa Carmen María Villar se presentó ante la sede coruñesa de la Consellería de Educación, dispuesta a iniciar una huelga de hambre. Reclamaba que la Xunta le diese una plaza en un centro especial a su hijo de 15 años, al que acogió hace más de una década y que tiene una elevada discapacidad intelectual. El Gobierno gallego proponía este fin de semana enviarlo a un espacio de Santiago especializado en problemas de conducta, algo a lo que su madre se negaba. Allí, denuncia, no tendría el apoyo especializado que necesita, ni estaría con su familia. Villar acudió ante las oficinas autonómicas, dispuesta a no comer y dormir en un coche hasta que la atendieran, pero no fue necesario: la Xunta le ha ofrecido, como solución de compromiso, que el chico se integre en el aula de educación especial de un instituto público coruñés. Y, de acuerdo con Villar, prometieron buscarle plaza cerca de su familia en un centro especial para el próximo curso, si bien el Gobierno gallego no ha confirmado este punto a este diario.

"Hemos llegado, por lo menos, a una solución provisional", resume Villar. Ella pedía plaza para su hijo en el centro de Aspronaga o en el María Mariño, en A Coruña, pero estos no tienen plaza, y la Xunta le ha prometido encontrarle hueco en los próximos días en "un aula de educación específica" de Secundaria en un centro público de A Coruña. De cara a septiembre de este año, se le buscaría un puesto en un centro especial, donde "puede permanecer hasta los 21". "No son condiciones óptimas, pero es aceptable: es una pena tener que llegar a esto para que te reciban", indica esta madre coruñesa, que señala que "quiero confiar en que cumplan". Tenía miedo por el futuro del chico, pues afirma que en junio cumple los 16 años y podía quedar "fuera del sistema" cuando llegase a la edad en la que "no es obligatorio escolarizar". "Así está dentro", insiste. Desde el Gobierno gallego indican que los equipos de Educación y Política Social de la Delegación Territorial de la Xunta atendieron hoy a la madre para evaluar la escolarización del chico, y que, "escuchadas todas las partes", se acordó "una solución provisional para facilitar su incorporación en un centro de A Coruña".

Auto judicial

El chico salió en febrero del año pasado del centro especial Agarimo por motivos de seguridad. Tiene un elevado grado de dependencia y  "necesita un adulto constantemente con él", algo que no puede proporcionar el centro, con un profesor por cada cinco alumnos. "Cuando está muy nervioso, sobre todo después de la pandemia, necesita ir al baño, lavarse las manos, y una profesora no puede acompañarlo, deja a los otros cuatro, y él no puede ir solo, se pone a jugar con el agua, si se pone nervioso abre una ventana y tira cosas", explica su madre. En febrero de 2025 hubo un incidente muy grave en Agarimo, y el centro adoptó un acto de medidas cautelares "para salvaguardar la integridad del niño, de sus compañeros y del equipo educativo".

La situación del menor empeoró, y pasó al centro de menores Santo Anxo de Rábade. Pero allí, siempre según Villar, era el "único niño con discapacidad intelectual", y la Justicia estableció que debía abandonarlo. El Juzgado de Primera Instancia nº6 de Lugo acordó en noviembre que saliese de inmediato y se tomasen "las medidas oportunas de forma inmediata respecto de la situación del menor". Según el auto, lo mejor para el chico sería "regresar a su entorno familiar" y tener plaza en un centro especial "donde puedan aportarle herramientas que le permitan comprender lo que le ocurre, desarrollar estrategias para adquirir autonomía, habilidades socioeconómicas y de comunicación y donde se sienta más integrado y comprendido".

Rechazo a separar la familia

Según indica la propia Xunta, volvió a ser escolarizado en Agarimo, si bien la familia señala que no se les notificó oficialmente y no llegó a llevarlo. El Gobierno gallego señaló a este diario el domingo que proponía llevarlo al centro de educación especial O Pedroso, de Santiago. Este es público y "de referencia", además de estar especializado en estos casos con "problemas graves de conducta" y que necesitan una "seguridad extraordinaria" para abordar situaciones violentas. Las alternativas de Aspronaga y María Mariño, insistía la Xunta, no se ajustaban a las necesidades del menor.

Su madre insiste, en cambio, en que hay informes que argumentan que sería bueno para B. estar en Aspronaga o en el María Mariño.  O Pedroso, según considera, "no se ajusta" al perfil de su hijo, pues señala que tendría que estar interno y no está pensado para casos de discapacidad.

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