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Los coches en sentido contrario se disparan en Galicia: el triple que hace cinco años

La Comisión Autonómica de Tráfico busca medidas para frenar un fenómeno que ha pasado de 70 avisos en 2021 a 189 el año pasado

La mayoría de los casos detectados en las carreteras gallega son despistes de conductores de edad avanzada al acceder autopistas y autovías

Una patrulla durante un control en una carretera de Pontevedra.

Una patrulla durante un control en una carretera de Pontevedra. / G. C.

R. Prieto

A Coruña

La circulación en sentido contrario se ha convertido en una de las principales preocupaciones de Tráfico en Galicia. En solo cinco años, los avisos por vehículos que invaden el carril opuesto se han triplicado, pasando de 70 incidentes en 2021 a 189 en 2025, según datos de la Jefatura Provincial de A Coruña, desde donde se coordinan todos los centros territoriales de la comunidad. La tendencia, lejos de estabilizarse, se ha acelerado: en 2024 se registraron 159 episodios de este tipo, un 30% más que el año anterior.

Aunque la mayoría de estos sucesos se saldan sin víctimas, el riesgo es extremo. Algunos casos están vinculados al consumo de alcohol y/o drogas, pero la práctica totalidad de las alertas detectadas en las carreteras gallegas tienen un perfil muy distinto: conductores de edad avanzada que, por despistes en accesos a autopistas o autovías, terminan circulando en sentido contrario.

El envejecimiento de la población gallega —una de las más longevas de Europa— está detrás de este repunte. Cada año, entre 400 y 500 conductores son derivados por la DGT a un chequeo médico extraordinario del Sergas. La mayoría son personas mayores y representan alrededor del 40% de todos los casos detectados en España, un dato que evidencia la magnitud del problema en la comunidad.

Los ejemplos se acumulan: un octogenario sembró el pánico en la A-54, a la altura de Lugo, al circular varios kilómetros en sentido contrario. En otro caso, un conductor de 93 años recorrió 30 kilómetros por la A-8 antes de chocar con otro vehículo.

Para frenar esta escalada, la Comisión Autonómica de Tráfico y Seguridad Viaria en Galicia ha creado un grupo de trabajo con administraciones y fuerzas de seguridad. El objetivo es analizar la casuística y estudiar soluciones técnicas que impidan el acceso erróneo a las vías rápidas. Entre las opciones que se pusieron sobre la mesa figuran mejoras en la señalización, rediseño de accesos y sistemas de alerta temprana.

La DGT insiste en que la colaboración con los titulares de las carreteras será clave para aplicar medidas efectivas en una comunidad donde la dispersión poblacional obliga a depender del vehículo privado incluso para desplazamientos cotidianos.

Mientras tanto, la estadística sigue creciendo y cada nuevo aviso recuerda que Galicia afronta un desafío complejo: garantizar la seguridad vial en un territorio envejecido, disperso y con una red de alta capacidad que exige plena atención al volante.

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