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La moción de censura de Lugo reabre una vía poco frecuente en las ciudades gallegas

Santiago, Ferrol y Ourense sí vivieron mociones de censura que cambiaron la alcaldía; la última fue en la urbe ferrolana en 1991 y el PSOE arrebataba el bastón de mando al PP

Elena Candia (i) y la concejala tránsfuga del PSOE, María Reigosa (d), hoy en rueda de prensa.

Elena Candia (i) y la concejala tránsfuga del PSOE, María Reigosa (d), hoy en rueda de prensa. / Carlos Castro - Europa Press / Europa Press

Irene Bascoy

Irene Bascoy

La moción de censura presentada hoy por el PP en la ciudad de Lugo que apartará al PSdeG de la alcaldía lucense tras casi 27 años en el poder ha devuelto al primer plano un mecanismo excepcional en la política municipal gallega, un mecanismo legal pero siempre polémico. En las siete grandes ciudades, esta fórmula no ha sido ni mucho menos habitual. De hecho, hay que retrotraerse a 1991 para situar la última moción de censura. Fue en Ferrol. Y solo en tres de las siete ciudades, ha habido mociones de censura: Santiago, Ferrol y Ourense. Tomar el bastón de mando vía moción de censura no siempre garantiza blindar el puesto de alcalde en la siguiente llamadas a las aulas.

En Lugo, A Coruña, Vigo y Pontevedra, en cambio, ningún alcalde fue desalojado del puesto en democracia, por esta vía, aunque sí hubo momentos en los que esa opción estuvo sobre la mesa o existieron cambios de mayoría por otras vías.

Ferrol. En 1989, Manuel Couce Pereiro arrebató la alcaldía al popular Alfonso Couce Doce, que además era su primo, tras prosperar una moción de censura apoyada por PSOE, IU y ediles del PP que rompieron la disciplina de partido. En las siguientes elecciones municipales en 1991, el PSOE fue el partido más votado, pero no logró un acuerdo con las demás fuerzas de izquierda, y fue Mario Villaamil, del PP, regidor. Duró tres meses. El socialista Manuel Couce ganaba otra moción de censura con el apoyo de Esquerda Unida y BNG: Cuatro años después, el PP recuperaba la alcaldía tras un pacto con Independientes por Ferrol.

Ourense. En mayo de 1990 hubo un primer intento fallido contra el socialista Manuel Veiga Pombo, frustrado en medio de una gran batalla jurídica y política. Pero en septiembre de ese mismo año prosperó una nueva moción de censura y José Luis Mondelo, tránsfuga de Independentes de Galicia, socio del PSOE en el concello, se convirtió en alcalde, desbancando al regidor socialista. Se alió con el PP y CDS.

En las siguientes municipales, en 1991, la fuerza más votada en Ourense fue el PP, con 12 concejales, por delante del PSdeG-PSOE, que obtuvo 10. Pero la alcaldía volvió a manos socialistas: fue elegido Manuel Veiga Pombo.

Santiago. En abril de 1986, el socialista Xerardo Estévez perdió la alcaldía en un pleno de enorme tensión después de que prosperase la moción impulsada por la oposición conservadora (Coalición Popular y Partido Liberal). Aquella operación llevó a Ernesto Viéitez a la alcaldía, pero en los comicios locales de 1987, el PSOE vuelve a ganar y además con mayoría absoluta, y Xerardo Estévez recupera el bastón de mando.

Lugo. La primera moción de censura en democracia en la capital lucense es la presentada hoy por el PP con el apoyo de la exedil socialista María Reigosa, pero hace 35 años el PP ganó con 12 de 25 concejales por delante del PSOE (7), CNG (3), BNG (2) y EU (1). Tomás Notario no tenía mayoría absoluta, pero salió elegido regidor en minoría, hasta que el socialista Antonio Mouronte dio oxígeno político al Gobierno del PP. Los socialistas recuerdan a Mouronte como un tránsfuga.

Cuestión de confianza

Vigo. En la ciudad más grande de Galicia fue una cuestión de confianza, no una moción de censura, la que apartó a un alcalde. Ocurrió en 2003. El alcalde socialista Ventura Pérez Mariño se sometió a una cuestión de confianza en plena crisis del gobierno local, después de romper con el BNG, con el que gobernaba. En la votación, Pérez Mariño solo reunió 10 apoyos —los 8 de su grupo y 2 independientes— frente a 17 votos en contra, los 10 del PP y los 7 del BNG. Al perder esa votación, quedó abierto el relevo en la alcaldía y Corina Porro fue elegida alcaldesa con los 10 votos del PP. El PSdeG no presentó candidato alternativo, el BNG votó al suyo y Democracia Galega al suyo.

En las siguientes elecciones municipales, las de 2007, el PP con Corina Porro como cabeza de cartel ganó en votos y concejales, pero no retuvo la alcaldía. PSOE y BNG pactaron y Abel Caballero fue investido alcalde de Vigo. Diecinueve años, sigue como regidor, pero con mayoría absoluta (19 de 27 ediles de la corporación municipal).

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