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Casi seis de cada diez extranjeros residentes en Galicia llegaron en los últimos cinco años

El crecimiento demográfico reciente de la comunidad se apoya casi exclusivamente en la población migrante con un aumento sostenido de llegadas tras la pandemia

Un trabajador migrante del campo.

Un trabajador migrante del campo. / Cedida

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Mateo Garrido Triñanes

Mateo Garrido Triñanes

Santiago

Pese al progresivo envejecimiento de la población gallega y la baja tasa de natalidad, Galicia encadenó en 2025 su cuarto año consecutivo de aumento del censo de residentes. Este leve alivio demográfico se explica, mayoritariamente, por la llegada de población extranjera que escoge el noroeste peninsular para desarrollar su proyecto de vida.

Los datos apuntan que tras la pandemia del coronavirus los flujos migratorios se han intensificado. El módulo Años de llegada y residencia anterior del Censo Anual de Población publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) refleja que casi el 60% de los 174.494 ciudadanos de nacionalidad extranjera residentes en la comunidad llegaron a Galicia en el último lustro, lo que evidencia una renovación significativa del perfil migratorio en un corto periodo de tiempo.

Las cifras del organismo estadístico reflejan, además, que el crecimiento es progresivo. En 2021, cuando los efectos de la pandemia del coronavirus hacían mella todavía en los sectores económicos de la comunidad, 11.767 migrantes llegaron para establecerse en Galicia. Al año siguiente, esta cifra ya se había duplicado, con 24.016 llegadas. A partir de ahí, el incremento se ha sostenido: 29.562 en 2023 y 35.929 en 2024, último año con datos cerrados de la serie estadística. En cuanto a la nacionalidad, como viene siendo habitual en la última década, destacan fundamentalmente colombianos y venezolanos.

Otro de los elementos relevantes es el patrón de asentamiento. Nueve de cada diez migrantes llegados en el último lustro se establecieron directamente en Galicia, sin haber residido previamente en otra comunidad autónoma. En paralelo, un contingente de 15.855 personas llegó tras haber pasado por otros territorios del Estado, lo que apunta a una cierta capacidad de atracción interna de la comunidad dentro de los flujos migratorios.

A esta situación cabe sumar la población migrante que se encuentra todavía en situación irregular en la comunidad y que, por tanto, no cuenta con el permiso de residencia. En este sentido, el Gobierno aprobó el pasado 14 de abril un proceso de regularización administrativa extraordinaria de personas migrantes. Entidades sociales como el Foro Galego da Inmigración estiman que hasta 10.000 personas se puedan beneficiar en la comunidad de esta prerrogativa. Aunque, dada su situación, es imposible saber cual fue el año en el que llegaron a la comunidad.

El impacto positivo que la población migrante está teniendo en la demografía gallega va más allá y se percibe claramente en el mercado laboral. De hecho, los ciudadanos extranjeros son también responsables, en gran medida, de las buenas cifras del mercado laboral: casi seis de cada diez nuevos empleos generados en Galicia a lo largo del pasado año fueron cubiertos por residentes de una nacionalidad distinta a la española.

Es una situación de la que es claro conocedor el ámbito académico. En el primer informe publicado por el Foro Económico de Galicia este año, los expertos advertían que la inmigración es «una necesidad económica objetiva» para la comunidad y que sin ella sería imposible mantener el ritmo de crecimiento.

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