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¿Por qué se pagan precios astronómicos por algunas vacas de Galicia? Cinco claves para explicar un mercado de lujo

La consolidación de un mercado premium para carne de alta calidad y un rural menguante que cada vez cría menos animales en casa por el método tradicional explican esta revolución

Explotación tradicional de vacas de carne en Santiago

Explotación tradicional de vacas de carne en Santiago / M.G.P.

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Martín García Piñeiro

Martín García Piñeiro

Santiago

La definición tradicional del lujo apunta hacia bienes o experiencias caracterizadas por una alta calidad, escasez y un precio elevado. Tres condiciones que son las que identifican precisamente a la vaca mestiza que esta semana se convirtió en Silleda en la mejor pagada de la historia de la Central Agropecuaria Galicia Abanca: más de 8.400 euros. Pero lo relevante es que no se trata de un caso insólito o aislado, sino que cada vez son más las reses que alcanzan esos precios astronómicos, impensables hace años. Sin ir más lejos, ese mismo día en Silleda se vendieron otras dos vacas por 7.500 y 6.000 euros. Y dos semanas antes, otro animal superó los 8.200 euros. Así que muchos se preguntan... ¿Qué hay detrás de este fenómeno?

1. Un rural menguante convierte cada animal en exclusivo

"Estos animales no se encuentran todos los días". Así explica Diego Martínez, de la ganadería lucense O Xurbal, el precio que pagó por la vaca récord de esta semana en Silleda. "Son animales especiales", añade José Rodríguez Peón, de Ganados Caquelo, de Negreira, un habitual también en la compra de vacas premium.

Este tipo de ganado es algo así como una especie en peligro de extinción, ya que son criados por particulares, a menudo gente mayor que conserva un modo de vida tradicional en el rural de Galicia. "No son engordadas en cebaderos ni con pienso", explican los compradores, sino que son vacas que pastan libres, a menudo con mucha superficie de pasto disponible para ellos y un trato casi personalizado. "Son las vacas de la casa", que se crían más por afición que por negocio, por lo que además suelen permanecer toda la vida en el lugar y se venden ya con mucha edad, lo que multiplica la calidad de su carne. "Cada vez queda menos gente en el campo que críe estos animales", lamenta Calquelo, lo que los convierte en un objeto codiciado.

Vaca subastada en Silleda

Vaca subastada en Silleda / Bernabé / Javier Lalín

2. Hay un mercado premium y mundial para esa carne

Nadie paga 8.400 euros por una vaca para venderla por la mitad. Una máxima del mercado es que algo vale lo que se está dispuesto a pagar con ello; y el vacuno no es una excepción. Existe un mercado premium para este tipo de carne única, que a menudo se concentra en las ciudades (aunque no solamente) y con capacidad adquisitiva para pagar esa exclusividad. El destino de estas vacas son mataderos o empresas que suministran a restaurantes de lujo, donde la venta está garantizada. Además, en un mercado tan globalizado como el actual, esa dimensión geográfica no se limita a Galicia o España sino que es internacional, lo que todavía encarece más el producto e incrementa su demanda. Y si a esta realidad se le suma el peso de una sociedad cada vez más condicionada por las redes sociales, los influencers y la imagen, pues también se explica parte del valor actual de las vacas.

En el caso de la vaca récord de esta semana era un encargo directo de una empresa de Navarra, Almameat, pero no siempre es así. Quince días antes, cuando Alberto Rielo, comprador de Lalín, se hizo con un ejemplar de 8.200 euros, afirmaba que estos animales singulares "siempre tienen salida, aunque no sea un encargo".

3. La carne de Galicia se consolida como marca

Años de campaña de Ternera Gallega y la creación del nuevo sello Vaca e Boi de Galicia han permitido a la carne de vacuno de la comunidad hacerse con un hueco en el mercado. Pero sin duda han sido episodios puntuales los que acabaron por popularizar este producto en el mercado mundial: la visita hace poco más de un año del famoso actor Henry Cavill a Lugo, para comprar carne en una explotación; o un par de programas del televisivo cocinero Gordon Ramsay. Un cóctel mediático que ha llevado a la vaca gallega a codearse por medio mundo con el wagyu japonés.

Vacas de carne en O Xistral

Vacas de carne en O Xistral / ECG

4. El encarecimiento global de la vida también impacta

La cuarta razón de los elevados precios que alcanzan algunas vacas gallegas en el mercado responde al contexto de encarecimiento global de la vida. "Sube todo", sentencia Diego Martínez. Los tratantes que compran notan especialmente la subida del transporte, cuyo coste se disparó desde la guerra de Irán. Mover una vaca por toda España es mucho más caro y ese precio debe repercutirse en todo. También subió la alimentación del ganado. De hecho, la carne de tenera en general, más allá de las vacas premium, se duplicó desde la pandemia hasta hoy, por esa tormenta perfecta de reducción de explotaciones, incremento de la demanda y encarecimiento de precios. "Un ternero que hace unos años valía 600 euros hoy vale 1.200". Y según aventura Caquelo, "la situación va a seguir así o incluso empeorar", porque cada vez cuesta más encontrar animales. Y los de calidad especial, peor.

5. La competencia sana entre los compradores

Por último, tampoco hay que olvidar un factor sociológico bastante arraigado en el rural gallego: la competencia entre tratantes. "Nosotros mismos nos estamos volviendo locos", bromea uno de ellos para referirse a los precios astronómicos que se están pagando por algunas vacas. Algo similar al pique sano que tienen las granjas de leche para ver cuál suma más cabezas en ordeño. Pues con la carne, todos quieren pagar la más cara. Además, el propio sistema de subasta, como las pujas que organiza Acruga o el mercado de Silleda, fomenta esa competencia entre compradores que siempre tira del precio hacia arriba.

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