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El boom de los drones: ya sobrevuelan Galicia más de 8.000 con aplicaciones cada vez más variadas

La cifra de operadores profesionales y recreativos se duplicó en solo tres años y sitúa Galicia como sexta comunidad en el ranking

El uso de estas aeronaves se extiende desde las emergencias a las obras o la agricultura y tiene un gran potencial para la logística

Daniel Rojo, responsable de Varodrón

Daniel Rojo, responsable de Varodrón / Cedida

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Los drones han pasado de ser una 'rara avis' en el cielo gallego hasta hace poco más de una década a ganar presencia en el espacio aéreo a toda velocidad. A cierre de 2025, la cifra de operadores de estos vehículos no tripulados alcanzó los 8.250 en Galicia, lo que supone un 22,5% más que en 2024 y el doble que solo tres años antes, en 2022, cando se llegó a los 4.100 entre recreativos y profesionales, en un escenario en el que estas aeronaves tienen cada vez más usos: desde el transporte de medicamentos o la búsqueda de desaparecidos a la revisión de obras y su creciente aplicación en la agricultura de precisión.

El número de drones existentes es incluso mayor, pues cada operador puede tener más de uno. De este fulgurante ascenso dan cuenta los datos que publica la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (Aesa), ante la cual todos los operadores deben registrarse de forma gratuita para cumplir con una normativa europea que entró en vigor en 2021. La única excepción a esta exigencia es para los dueños de drones de juguete.

Las estadísticas relevan que Galicia está entre las comunidades donde más ha despegado el dron. Es la sexta con mayor número de operadores en un ranking que coronan Andalucía, con 26.111 vehículos aéreos no tripulados en 2025, y Madrid, con algo más de 25.000, ambas comunidades más pobladas. Esa apuesta contrasta con el modesto despliegue en La Rioja, que con apenas un millar de operadores se sitúa a la cola.

Para hacerse una idea de la expansión, en Galicia ya hay un operador de dron por cada 25 motoristas y están cerca de duplicar el número de autobuses que integran el parque móvil. La comunidad concentra cinco de cada cien particulares o empresas que manejan este tipo de aeronaves en España, un contingente que alcanzó en 2025 los 151.126 operadores, más del doble que los 71.177 de 2022.

Potencial para la logística y la movilidad de personas

El registro no distingue entre uso profesional o recreativo, por lo que no es posible saber exactamente el peso de cada grupo. En cualquier caso, en ambos perfiles ha habido un boom de pilotos de drones. Muchas personas han convertido su vuelo en una afición, haciéndose con equipos más o menos modestos. Pero la gran revolución está en su aplicación en el mundo de la empresa, la industria, la sanidad, el medio ambiente o la agricultura. Los usos son múltiples y no dejan de crecer: desde ayudar en la prevención de incendios a asistir en emergencias, vigilar la contaminación, facilitar los trabajos de ingeniería, cultivar o aplicar fertilizantes en fincas o innovar a nivel audiovisual en el cine y eventos de diferente tipología. Estos son solo algunos ejemplos de una larga lista de usos que se pueden extener a la logística y, en el futuro, también a la movilidad de personas.

Un dron aplicando abono sobre el maíz en Galicia

Un dron aplicando abono sobre el maíz en Galicia / ECG

Desde Aerocámaras, la empresa con sede en Lalín especializada en el ámbito de la drónica que ofrece formación oficial y vende equipos, certifican ese ascenso del sector. "Ha ido creciendo el interés, tanto en lo que se refiere al público que accede a la formación como desde el punto de vista de las empresas que buscan profesionales con esa especialización", señala Francisco Álvarez, consejero delegado de Aerocámaras, la mayor escuela de vuelo de España, que también ofrece formación en Portugal y está inmersa en una proyecto de expansión internacional. Realiza cada año entre 4.500 y 5.000 formaciones, con una cifra de alumnas que puede rondar los 2.500 anuales, pues los hay que realizan más de una formación.

La formación, un factor clave

Esta compañía también tiene cada vez más demanda de empresas para que les monten departamento de drones. "Formamos a sus empleados, les aportamos los equipos, tanto técnicos como humanos, y hacemos la gestión administrativa y aeronáutica, que es muy compleja. Hay que tener en cuenta que es un bicho que vuela y en determinadas cuestiones, sobre todo de seguridad o prevención de riesgos, se aplican los mismos criterios que a una compañía del tipo de Iberia", explica su CEO.

Destaca que a la hora de manejar drones tanto la formación como el conocimiento de la legislación son aspectos fundamentales, "por el bien del público en general, por el bien del piloto, tanto físico como económico, y también por el bien del ámbito material". Alude además a las restricciones sobre dónde pueden levantar el vuelo y moverse un dron por cuestiones de confidencialidad. Y recuerda que la Guardia Civil, a través del equipo Pegaso, impone multas que son "tipo aerolínea".

De hobby a profesión

Daniel Rojo vio en los drones un filón para reinventarse a nivel profesional. En 2023, este vecino de Negreira cambió los surtidores de la gasolinera en la que trabajada hacía años por los mandos de estos vehículos aéreos no tripulados para emprender su propia empresa: Varodrón, especializada en el ámbito audiovisual. Su incursión en el mundo de estas aeronaves comenzó unos cinco años antes. Había escuchado que serían el futuro y un día decidió comenzar a formarse. Lo que empezó siendo un hobby se convirtió en un medio de vida.

Daniel Rojo, responsable de Varodrón

Daniel Rojo, responsable de Varodrón / Cedida

Sacó las titulaciones necesarias para realizar vuelos en cualquier zona, sea cual sea la restricción, incluidas las proximidades de los aeropuertos. Y cargó su mochila de muchas horas de vuelo para prepararse y dar el salto al ámbito profesional. "Esto es como conducir un coche, sabes cuando llevas 100.000 kilómetros al volante", señala.

Hoy Varodrón realiza con vídeo aéreo, terrestre y fotografía trabajos audiovisuales para diversos tipos de eventos, que van desde los deportivos, gastronómicos, culturales o musicales a las bodas. Ofrece además soluciones para retransmisiones en directo. También tiene como clientes a empresas que contratan sus servicios para realizar vídeos corporativos. Su oferta incluye además ­el uso de drones para realizar inspecciones técnicas de infraestructuras como líneas de alta tensión, paneles fotovoltaicos, parques eólicos, túneles, puentes o edificaciones.

Daniel pone el foco en la importancia de cononocer y respetar todas las regulaciones y normativas vigentes para garantizar vuelos seguros y legales. "Volar un dron sobre personas es una responsabilidad, si no tienes un control suficiente pudes causar un daño", explica. Un aspecto que considera clave es conocer bien los equipos. "No es lo mismo volar un dron de 250 gramos que uno de 2 kilos, de 10 o de 20, cada uno tiene su opetativa", remarca. Otra cuestión clave es "saber dónde puedes volar y, sobre todo, dónde no".

Esta empresa "joven" avanza con paso firme. "Cada vez somos más conocidos y tenemos más eventos, poco a poco vamos creciendo", celebra Daniel. Demanda no falta ni faltará.

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