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Ratificada la condena a un profesor de Lugo por abusar sexualmente de una alumna: cinco años de cárcel por solo una de las niñas denunciantes

La Audiencia considera probado que realizó tocamientos a una menor, de 4º de Primaria, y le impone diez años de inhabilitación para trabajar con menores

El acusado, durante la celebración del juicio, en marzo.

El acusado, durante la celebración del juicio, en marzo. / Carlos Castro - Europa Press

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Iria D. Pombo

Iria D. Pombo

El profesor del colegio de Albeiros de Lugo ha sido condenado por la Audiencia Provincial a cinco años de prisión por abusar sexualmente de una alumna. Además, el tribunal lo inhabilita para ejercer cualquier profesión, oficio o actividad que implique mantener contacto con menores de edad por un tiempo de 10 años, así como le impone libertad vigilada durante un lustro. El acusado, de iniciales M.M.R., no podrá acercarse a la víctima ni comunicarse con ella durante una década y tendrá que indemnizarla con 3.000 euros por los daños morales ocasionados.

Aunque el hombre negó los hechos en el juicio, el tribunal considera probado que el acusado, «aprovechando las circunstancias favorables que le proporcionaba el desempeño de su profesión de docente y para satisfacer su deseo sexual», realizó a la niña, alumna suya de 4º de Primaria, diversos tocamientos en los genitales y en el pecho, en alguna ocasión, incluso por debajo de la ropa y en presencia de los demás alumnos. Los hechos ocurrieron hacia finales del segundo trimestre escolar del curso 2023/2024. Esas conductas, según consta en la sentencia, provocaron a la pequeña una «gran incomodidad, rechazo a acudir a clase y la queja a su tutora».

Inicialmente, se hablaba de cinco menores —de entre 9 y 10 años— como presuntas víctimas y denunciantes de los que abusos por parte de su profesor de música, de 49 años, pero la Fiscalía solo valoró a una de ellas. Las otras cuatro se presentaron como acusación particular.

Sin embargo, la Audiencia no considera probado que el profesor abusase de las otras cuatro alumnas, por lo que fue absuelto de sendos delitos de abuso sexual a menores de 16 años. No es que las otras cuatro denunciantes mientan, ya que la representante del Ministerio Fiscal ha centrado su argumentación en la validez de los testimonios de las niñas, a los que ha otorgado «plena credibilidad», especialmente en el caso de la única menor cuya declaración fue considerada «consistente y detallada». En este sentido, puso en valor la «espontaneidad y la naturalidad» de los testimonios, así como la «coincidencia entre distintas versiones», lo que, a su juicio, refuerza su veracidad.

Por otro lado, en el fallo se señala que el relato de la menor «cumple todos los criterios que la jurisprudencia exige para considerar el mismo fiable» y «goza de coherencia externa, viéndose reforzado por otras pruebas y hechos periféricos» que refuerzan «la narración de la menor».

Durante las clases de música

Los hechos denunciados por las niñas sucedían durante sus clases de música, materia de la que el acusado era docente en el colegio lucense. En concreto, hubo una ocasión en la que el profesor se acercó a la menor por la que se le condena, se colocó detrás de ella y, fingiendo hacerle un masaje, deslizó sus manos hasta tocarle la parte superior del pecho. En otra clase, dedicada al baile, el acusado aprovechó la ocasión para bailar con ella y ponerle la mano en los glúteos.

El 22 de mayo de 2024, último miércoles en el que el hombre impartió clase, la pequeña le pidió permiso para ir al baño, algo que él le negó, y acto seguido la obligó a sentarse en su colo como medida correctora. Entonces, la menor intentó zafarse, pero el profesor la agarró por debajo de las axilas y la recolocó pegada a su abdomen, llegando a notar, según el testimonio de la niña, su pene por debajo de sus nalgas. Después, el acusado colocó sus manos entrelazadas sobre la zona íntima de la víctima, presionándola. En un momento en el que el profesor soltó un brazo para rascarse la cabeza, la menor aprovechó para soltarse y huir a su sitio.

En su momento, la fiscal ya había rechazado que los citados comportamientos del docente, como sentar a las alumnas en su regazo, pudiesen tener una finalidad pedagógica, calificándolos como «inadecuados». «Es el único docente de España que lleva a cabo esta acción como medida de corrección», ha puntualizado. Además, ha subrayado que no existen razones espurias que justifiquen las denuncias y ha destacado que varias menores ya habían mostrado rechazo a acudir a las clases antes de que se hicieran públicas las acusaciones.

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