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Verbeneando con La Fórmula

El secreto de Orquesta La Fórmula: así conquistó las verbenas gallegas en solo nueve años

La orquesta La Fórmula nace en León en 2015, pero pronto llega a Vilagarcía de Arousa para integrarse en las verbenas de Galicia

Con un repertorio de cantantes y músicos que cambian año a año, ya tiene ‘fans’ que la van a ver a cada una de sus actuaciones

Hablamos con Antonio ‘Peke’ Moreira, su líder, que comenzó en la movida de las orquestas en el año 1988

Los componentes de la orquesta La Fórmula en el cartel del 'tour' de este año

Los componentes de la orquesta La Fórmula en el cartel del 'tour' de este año / Cedida

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Belén Bertonasco

Belén Bertonasco

Santiago

Si hay una orquesta que ha roto el «cronómetro» de la veteranía en Galicia, esa es La Fórmula. Mientras otras formaciones cuentan su historia de casi medio siglo, esta banda —con base actual en Vilagarcía tras sus inicios en León— ha conseguido en apenas nueve años situarse en el olimpo del caché y la demanda

Pero, ¿cuál es su secreto? Para Antonio Peke Moreira (Tui, 1975), su líder y cantante, la respuesta es clara: «Es una orquesta que lleva siempre el mismo tipo, la fuerza y la adrenalina. Yo tengo una manera de trabajar muy exigente y a todo el mundo le pido un desgaste físico», señala el líder de La Fórmula.

El «efecto antidistancia»

Para el público joven, acostumbrado a ver a sus ídolos a través de una pantalla o a cientos de metros en un macroconcierto, La Fórmula ofrece algo que Peke considera irreplicable en otros espectáculos. «La verbena tiene que tener conexión con el público y un gancho especial con los fans», señala Moreira.

A diferencia de un concierto de grandes estrellas donde el contacto es imposible, en las verbenas esa barrera desaparece. «Tú vas a ver un concierto de Bisbal y las 10.000 personas no pueden tener contacto con él. En las verbenas la gente puede tener contacto con los artistas, con nosotros, subir al escenario», explica el líder de La Fórmula.

Esa cercanía es la que hace que los seguidores sigan a la orquesta por las provincias de Lugo, A Coruña, Pontevedra u Ourense noche tras noche.

«Tengo 51 años, y cada vez que se abre el telón ,e tiembla el corazón igual que el primer día»

Antonio Peke Moreira

— Líder y cantante de La Fórmula

El arte de unir generaciones

Uno de los mayores retos de La Fórmula es conseguir que un adolescente de 18 años y un matrimonio de 70 compartan el mismo espacio frente al escenario. La solución de Moreira es pura ingeniería musical: «Intentamos tener lo último, lo más novedoso. Los nuevos temas de Aitana, por ejemplo. ¿Y cómo enganchar al mismo tiempo a la gente mayor? Esos éxitos a veces pasarlos a cumbia, a bachata o a merengue», explica Moreira. Esta estrategia permite que, mientras los jóvenes corean las letras actuales, los mayores puedan bailarlas con el paso que conocen.

El resultado es lo que se vive cada vez que están en una plaza, donde es habitual ver a gente de más de 60 años bailando entre la juventud hasta altas horas de la madrugada.

Presión y redes sociales

Detrás del espectáculo de luces, humos, confeti y trajes brillantes, existe un trabajo invisible que roza lo meticuloso. Moreira revela la presión que se vive tras el telón: «Los cantantes en La Fórmula tenemos que cambiarnos en un minuto de todo el vestuario. Quitarte un traje y ponerte otro», esta es una de los grandes retos que tienen los integrantes de las orquestas, señala Moreira.

Además, la sonrisa en el escenario es innegociable, incluso cuando hay tensiones internas: «El público no ve que a lo mejor faltan 5 minutos para empezar y hay una discusión en camerino. Tenemos que salir y hacer que desaparezca ese enfado», asevera el líder de La Fórmula.

En la era digital, el trabajo no termina al bajar del escenario. Peke Moreira gestiona personalmente un grupo de WhatsApp con casi 1.000 fans, a quienes envía ubicaciones, horarios y hasta si el campo de la fiesta tiene asfalto o carpa. «Envío todos los detalles, si hay bares, si hay aparcamiento y los cambios de última hora», explica Moreira. Es una conexión 24/7 que, aunque reconoce que «agota», es fundamental para mantener vivo a las verbenas.

El corazón de un veterano

A pesar de llevar toda una vida en la carretera (empezó con solo 12 años), Peke Moreira sigue sintiendo el mismo «vértigo» que el primer día. «Tengo 51 años ahora y cada vez que se abre el telón me tiembla el corazón. Exactamente igual que el primer día», confiesa con emoción

Para él, la verbena no es solo un sueldo, es un respeto profundo por las comisiones de fiestas que se dejan la piel para organizar los festejos.

Ese amor por el oficio es lo que permite aguantar viajes de ocho horas hasta Valencia o jornadas que empiezan a las dos de la tarde y terminan a las once de la mañana del día siguiente.

Porque, al final, cuando las luces se apagan y llega el final del verano, lo único que queda es la «tristeza» de despedir a la familia que se forma en la carretera, para empezar a soñar con el siguiente telón que se abre.

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