El cultivo de arándanos se estanca en Galicia por la competencia foránea y los precios en origen: "Si los intermediarios se quedan con el beneficio, la actividad no es rentable"
El sector, con una treintena de plantaciones y más de 300 hectáreas de esta baya cultivadas, lucha por obtener un margen justo ante las dificultades de comercialización
La asociación Berries Galicia apunta también a una "falta de profesionalización" de los productores para imponerse en el mercado y a la escasez de mano de obra

Plantación de Arándanos Soutomaior, en Taboadela / Cedida
El bum en el consumo de arándanos y su precio hicieron brotar el cultivo de esta baya en el rural gallego hace algo más de una década. Con la idea de obtener una rentabilidad con su producción, fueron surgiendo proyectos de diferente envergadura en una comunidad que reúne condiciones óptimas de suelo y clima para cosechar la bautizada como la fruta del siglo XXI. De tener una presencia inexistente en el mapa de cultivos gallegos, este fruto del bosque ha pasado a ocupar más de 300 hectáreas y a superar la treintena de plantaciones. Pero, tras el crecimiento de los primeros años, la actividad vive un momento de estancamiento.
El camino no ha sido fácil para los pioneros ni para aquellos que se fueron sumando a la actividad, no tanto por lo que conlleva el cultivo del arándano como por las condiciones de un mercado en el que es difícil abrirse hueco y mantenerse obteniendo un margen que merezca la pena. La competencia de terceros países o el papel que juegan los intermediarios son dos de los muros con los que chocan los productores, llegando a llevarse por delante pequeñas plantaciones. Son la mayoría, mientras sobran los dedos de una mano para contar los proyectos de grandes dimensiones desplegados en Galicia.

Cultivo del arándano en Galicia / Cedida
Comercialización, precios justos y profesionalización
Ramiro Touceda, presidente de Berries Galicia, una asociación que agrupa a pequeños productores de arándanos y otros frutos del bosque, señala varias cuestiones que considera claves para embarcarse con éxito en la producción de este alimento. Una de ellas es la comercialización, esto es, conseguir a quién vender el producto obteniendo a cambio un precio que sea justo y compense. La venta directa de grandes cantidades es compleja y requiere de mayor esfuerzo y sacrificio, pero depender de intermediarios comercializadores deja a los productores a merced de los precios que estos paguen, sin garantías de ver cubiertos los costes de producción, que rondan los 5 euros el kilo. "Si ellos se quedan con el beneficio, la actividad no es rentable", señala Touceda, productor de fresa y judía en su empresa familiar, Río Ulla SAT, en A Estrada.
En este punto, alude a la competencia de países como Portugal, Rumanía o Polonia, donde los costes son más bajos que en Galicia. Reprocha que, ni intermediarios ni cadenas de distribución, priorizan el producto gallego sobre el foráneo aunque gane en calidad.
Otro hándicap que detecta para acceder a mejores precios es una "falta de profesionalización de los productores". Señala que no todos "saben recoger el arándano en el punto óptimo de conservación" para que cuando llegue al mercado esté en las mejores condiciones de maduración, sabor, textura y, en definitiva, de calidad. Así, considera que hay productores que "no están preparados para vender en el mercado nacional".

El arándano está considerado la fruta del siglo XXI / Cedida
La falta de mano de obra
El tercer aspecto que frena al sector productor de arándano es la falta de mano de obra para la recogida del fruto. "La gente tiene pagas y no quiere trabajar aunque esté en el paro", dice Ramiro Touceda, que defiende la apuesta por las personas extranjeras. "No es que se le pague menos como se piensa, es que vienen a trabajar y a hacer dinero", zanja.
Trasniños, el fruto de 6.000 plantas de arándanos que producen 20.000 kilos
Entre los pequeños productores que siguen adelante está Arándanos Soutomaior, una cooperativa que cuenta con unas 6.000 plantas de este fruto silvestre en tres hectáreas de tierra en Soutomaior, una parroquia del concello ourensano de Taboadela. Nació hace siete años, cuando el productor Ángel Martínez Borrajo y un amigo decidieron dar un giro en su trayectoria laboral y embarcarse en la producción de arándano. "Tuvimos la idea y apostamos por emprender en este mundo", cuenta.
En aquel momento, la actividad apenas estaba despegando el Galicia. Trataron de recabar el mayor volumen de información posible antes de meterse de lleno en el cultivo, pero una vez sobre el terreno fue cuando comprobaron que era más difícil de lo que podía parecer. "Lo más complicado fue el primer y segundo año", cuenta Ángel. Y, una vez que empezaron a recoger los primeros kilos de arándano, a partir del tercer año, enfrentaron la prueba de fuego del mercado: "No teníamos a quién vender el fruto", recuerda este productor. Pero pronto consiguieron abrirse hueco y ganar clientes. "Ahora ya me llaman ellos, están contentos con nuestra forma de trabajar", dice.
Producen cada año unos 20.000 kilos de arándano ecológico que venden principalmente para Galicia bajo la marca Trasniños, aunque una parte también viaja a otras partes de España. El mayor volumen de producción se la compran mayoristas que después distribuyen la fruta a distintos puntos de venta. Entre sus clientes también tienen particulares, aunque las cantidades que demandan son muy modestas.
Producir un kilo de arándanos les cuesta entre 4 y 5 euros y actualmente se lo pagan a entre 7 y 8 euros. Ese es el precio en origen, que en su caso cubre costes de producción y les deja un margen de ganancia. Pero Ángel recuerda cómo en los primeros años de andadura de la empresa había intermediarios que se "aprovechaban". "Como iba a tirarlos porque no tenía compradores, me pagaban muy poco para después venderlos ellos caros. La clave es encontrar los clientes adecuados, de lo contrario es como tirar el producto", señala. Este productor no siente demasiada presión por la competencia: "Lo importante es la calidad. Si a la gente le gusta, va a repetir".
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