Las incidencias ferroviarias se suceden en Galicia durante 2026: averías, problemas en la catenaria y suspensiones del servicio
Desde comienzos de año, Adif y Renfe han gestionado múltiples incidentes que han alterado la normalidad del servicio ferroviario en la comunidad

Pasajeros en la estación de Santiago - Daniel Castelao este miércoles tras la avería en la catenaria del trazado entre Compostela y Ourense, que provocó numerosos retrasos y protestas. / MGP

La incidencia registrada este miércoles en la línea de alta velocidad entre Galicia y la Meseta, que obligó a limitar la circulación de trenes a la altura de O Irixo tras una incidencia pantógrafo-catenaria que afectó a la infraestructura, se suma a una extensa lista de problemas que han condicionado el servicio ferroviario en Galicia desde comienzos de año. En poco más de seis meses, la red gallega ha acumulado episodios de muy distinta naturaleza, y los medios de comunicación han informado sobre averías en la catenaria, incidencias en trenes, problemas derivados de las borrascas, cancelaciones de servicios por huelgas de los trabajadores y cortes programados por obras. En algunos casos, las incidencias provocaron retrasos de varias horas. En otros, fue necesario organizar transbordos por carretera o suspender temporalmente la circulación.
Los estragos de las borrascas
La sucesión de incidencias comenzó prácticamente con el arranque del año. El 22 de enero, ante la llegada de un fuerte temporal, Adif decidió reducir de forma preventiva la velocidad de circulación en varias líneas ferroviarias de Galicia para garantizar la seguridad de las circulaciones. Apenas dos días después, la borrasca Ingrid puso a prueba la red ferroviaria con hielo en el cambiador de ancho de Taboadela, una caída de tensión entre Canabal y Os Peares, en Ourense, y la presencia de un árbol sobre la vía entre Baamonde y Rábade, en Lugo. La combinación de estas incidencias provocó retrasos de hasta dos horas en los servicios que conectan Galicia con Madrid y alteró también varias circulaciones interiores.
El temporal no dio tregua. El 26 de enero, la llegada de la borrasca Joseph obligó a suspender varios servicios ferroviarios y a sustituir algunos trayectos por transporte por carretera, especialmente entre Ourense y Santiago, mientras las intensas lluvias y el riesgo de inundaciones afectaban a distintos puntos de la red.
La primera semana de febrero volvió a poner a prueba el sistema ferroviario gallego. El día 5, Renfe suspendió de forma preventiva los trenes entre Santiago y Vigo por el riesgo de inundaciones en la infraestructura. La decisión dejó a decenas de viajeros atrapados en las estaciones y obligó a reorganizar los desplazamientos mediante autobuses, generando importantes problemas de movilidad en uno de los corredores con mayor demanda de la comunidad. Dos días más tarde, el 7 de febrero, un AVE que realizaba el trayecto entre Santiago y Madrid quedó detenido durante el recorrido, prolongando las incidencias en plena recuperación del servicio. El 9 de febrero, además, el mal estado de la vía convencional entre Santiago y Vilagarcía de Arousa obligó a desviar parte de los servicios por la línea de alta velocidad y a completar el recorrido por carretera para los viajeros con destino a estaciones intermedias.

Pasajeros esperando en la terminal de Santiago tras retrasarse sus trenes por incidencias en febrero. / Jesús Prieto
Averías en las catenarias
Apenas un día después llegó un nuevo episodio. Aunque los sindicatos mayoritarios habían desconvocado la huelga ferroviaria tras alcanzar un acuerdo con el Ministerio de Transportes, el 10 de febrero de 2026 Galicia volvió a registrar cancelaciones y retrasos. Renfe comunicó la supresión de varios servicios de Media Distancia en el Eixo Atlántico y en Ourense por una incidencia operativa relacionada con el conflicto laboral. Los viajeros afectados recibieron avisos informando de cambios y anulaciones gratuitas, mientras algunos servicios regionales tuvieron que completar parte de su recorrido por carretera.
La primavera tampoco estuvo exenta de problemas. En abril comenzaron a repetirse las incidencias operativas en el Eixo Atlántico y el 8 de ese mes un tren con destino Santiago acumuló un importante retraso tras sufrir una avería durante el trayecto. Días después, la situación se agravó con la supresión de numerosos servicios regionales por la falta de maquinistas.
Entre el 7 y el 11 de abril llegaron a cancelarse decenas de circulaciones y el 20 de abril Renfe tuvo que sustituir por autobuses nueve trenes entre Vigo y A Coruña debido a la ausencia simultánea de cuatro maquinistas con base en Vigo, en un episodio vinculado a un conflicto laboral interno que la propia operadora reconoció que podía prolongarse durante varios días.
Una de las incidencias más recientes llegó la semana pasada, el 2 de julio. Una falta de tensión en la catenaria entre A Gudiña-Porta de Galicia y Puebla de Sanabria obligó a interrumpir durante horas la circulación de los trenes de alta velocidad entre Galicia y Madrid. Los retrasos alcanzaron las dos horas y media, Renfe organizó transbordos por carretera entre ambas estaciones y ofreció cambios y anulaciones gratuitas a los viajeros afectados hasta que la circulación pudo restablecerse de forma progresiva.
A este episodio se suma la nueva incidencia registrada este miércoles, 8 de julio, en el trazado Santiago-Ourense, en la línea de alta velocidad a la altura de O Irixo, que volvió a provocar retrasos en las conexiones entre Galicia y la Meseta. Desde las 10.35 de la mañana, hora a la que se notificó la caída de tensión en la catenaria, hasta bien entrada la tarde, no se pudo movilizar a la mayoría de los pasajeros afectados, que únicamente pudieron llegar a sus destinos tras ser reubicados en autobuses.
«Si tengo que planificar un viaje ahora, prefiero pensar otras opciones»
Ante esta situación, son centenares de usuarios los que no dudan en mostrar su descontento y disconformidad con la gestión de Renfe y de Adif. «Toda esta situación de incidencias, obras y retrasos lo único que genera es desconfianza e inestabilidad», asevera María Rey, usuaria frecuente de los trenes de A Coruña a Santiago que más de una vez ha llegado tarde a su destino.
«Si tengo que planificar un viaje ahora, prefiero pensar antes en otras opciones, para no depender del tren. Si tengo que ir a Santiago ya voy directamente en coche», indica. María relata a EL CORREO GALLEGO que hace diez días fue de viaje a Madrid y que «perfectamente podría haber salido desde A Coruña y vuelto allí en vez de ir a coger el tren a Santiago». Añade que en la noche antes del viaje le «compensó cubrir el trayecto A Coruña - Santiago en coche, simplemente para no pasar el agobio de coger el bus, enfrentar posibles retrasos y no llegar a tiempo».
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