Galicia, refugio climático y solidario para cientos de niños saharauis: "El contacto con el agua es lo que más les choca"
El programa "Vacaciones en Paz" acoge a 280 niños saharauis, brindándoles asistencia sanitaria y un refugio frente al calor extremo de los campamentos de refugiados

Familas de acogida y niños saharauis en la puerta del Parlamento Gallego
Pablo Vázquez
Galicia vuelve a convertirse un verano más en un hogar seguro para cerca de 280 niños saharauis, que participan en el programa "Vacaciones en Paz", una iniciativa promovida por la ONG Sogaps (Solidariedade Galega co Pobo Saharaui) y apoyada por la Xunta de Galicia con una dotación aproximada de 100.000 euros. Sin embargo, los verdaderos motores de esta iniciativa son las numerosas familias gallegas que ofrecen sus hogares a estos niños como refugio ante las temperaturas que sufren en verano en los campamentos de refugiados de Argelia, que suelen superar los 50 °C.
Un ejemplo de estas familias voluntarias lo encontramos en la de Marilin Cabirta, una argentina residente en Mondariz que ha decidido acoger este año a Mohamed. Es su primera experiencia como familia de acogida: "Nos sumamos a última hora porque faltaban plazas; sentimos que no podíamos permitir que esos niños se quedasen en el aeropuerto". El objetivo de estas iniciativas no es solo proteger a los jóvenes de las altas temperaturas del verano, sino también brindarles la oportunidad de "conocer otra realidad y cultura" que les permita tener, en el futuro, mejores oportunidades. Además de la experiencia cultural, este programa brinda a los niños acceso a servicios sanitarios, con revisiones médicas, vacunaciones y atención durante toda su estancia. "Es muy satisfactorio ofrecerles acceso a servicios sanitarios de los que carecen en su lugar de origen", comenta Marilin.

La familia de Marilin con Mohamed / ECG
Este programa representa una oportunidad enriquecedora tanto para las familias como para los jóvenes saharauis. "El intercambio cultural y de conocimientos que se produce es una experiencia muy positiva tanto para Bukar, el niño que acogemos, como para mis hijos", comenta el padre de la familia anfitriona.
El choque emocional y cultural
El principal reto al que se enfrentan estas familias es el de la adaptación. "Al principio les choca encontrarse con una realidad nueva y una familia desconocida, por lo que suelen estar asustados. Sin embargo, rápidamente se adaptan, se abren y empiezan a ser ellos mismos", señala el padre de acogida de Bukar. Según las familias, la gestión de este choque emocional requiere mucho tacto: "Hay que tener mucha paciencia, empatía e ilusión".
Uno de los aspectos que más les impacta es todo lo relacionado con el agua. "Lo que más les choca es el agua, tanto para disfrute como para higiene, ya que en su origen no disponen de agua corriente. Se lanzan a ríos o al mar sin miedo, incluso sin saber nadar; es una fascinación total", destaca la familia de acogida de Mohamed.
Un vínculo de hermandad entre dos pueblos
Son niños que abandonan sus casas, sus familias y su hogar durante unos meses. Para facilitar este proceso de adaptación, las familias de acogida mantienen una comunicación constante con sus familias biológicas en los campamentos de refugiados. Afortunadamente, los niños suelen integrarse rápidamente. "En una semana, los niños ya están jugando y disfrutando plenamente", indican las familias.
Es una oportunidad de dejar de lado el egoísmo y volcarse con estos niños que no tienen nada
El mensaje de Marilin para aquellos que están planeando sumarse al programa es claro: "Al final solo es brindar a otra persona todo el amor que tenemos en casa; es una oportunidad de dejar de lado el egoísmo y volcarse con estos niños que no tienen nada". Como destaca la anfitriona: "Galicia es una de las comunidades que más apoya, pero invitamos a todos a entender que somos parte de este mundo. Es fundamental que cada uno aporte su granito de arena".
El Parlamento de Galicia recibe a los niños saharauis

El Presidente del Parlamento Gallego recibe a los niños saharauis / Cedida
Este viernes, el presidente del Parlamento de Galicia, Miguel Santalices Vieira, ha dado la bienvenida en la Cámara gallega a 57 de los 280 menores saharauis y a sus familias de acogida. En el acto celebrado en el hemiciclo, Santalices destacó el éxito del programa "Vacaciones en Paz", subrayando el fuerte respaldo institucional y su gestión eficiente: "Podemos presumir de ser un Parlamento claramente implicado en este asunto desde hace años. Galicia es una comunidad solidaria porque vivimos lo que fue el mundo de la emigración y sabemos lo que es la necesidad". Ante las dificultades presupuestarias de este año, la Cámara ha garantizado una solución legal, comprometiéndose a duplicar la ayuda en el próximo ejercicio.
La presidenta de Sogaps, Maite Isla, resaltó la capacidad de apoyo de la comunidad autónoma con un ejemplo reciente: "La última semana nos llamaron desde el Ministerio de Juventud porque tenían 15 niños con los pasaportes hechos pero sin familia. En ninguna comunidad fue posible encontrarles sitio, en Galicia sí, y esos niños hoy están disfrutando del verano gracias a vosotros".
El despliegue sanitario también ha sido notable, logrando que los menores completen todas sus revisiones médicas en la primera semana de estancia, cumpliendo así uno de los objetivos fundamentales del programa.
Sin embargo, el valor real de esta iniciativa trasciende las cifras y los trámites; reside en las relaciones humanas. Como recordó el delegado saharaui durante el encuentro institucional: "Esta relación no está afectada por la política; aquí ya tenemos relaciones humanas y lazos de familia entre saharauis y gallegos". Además, el representante saharaui subrayó el objetivo principal del programa: "Gracias por vuestro apoyo en que, como padres, nos ayudáis a educar a estas generaciones para que sean tolerantes".
Gracias por vuestro apoyo, como padres nos ayudáis a educar a estas generaciones para que sean tolerantes
Gracias a este esfuerzo conjunto, en los últimos 35 años se ha conseguido que cerca de 8.000 niños fueran acogidos por más de 7.000 familias gallegas. Esto permite reafirmar, con cada edición, la existencia de un símbolo de fraternidad inquebrantable entre ambos pueblos. "Hoy estamos en la casa de todos los gallegos y gallegas; hoy me siento en mi propia casa", resumió la presidenta de Sogaps.

La situación de los campamentos de refugiados
La población saharaui vive una de las crisis más prolongadas del mundo, viviendo durante casi 50 años en campamentos de refugiados en Argelia bajo condiciones extremas. La dura situación que enfrenta este pueblo está dejando graves secuelas en su población infantil, con niveles preocupantes de desnutrición, anemia y retraso en el crecimiento que afectan su desarrollo. Pese a la situación adversa, la sociedad saharaui ha logrado grandes hitos destacando la consecución de una tasa de alfabetización que supera el 95%. Sin embargo, están condicionadas por una alta dependencia de la ayuda humanitaria que reciben desde el exterior, y que les condena a una situación que solo podrá superarse mediante la consecución de una solución política que garantice un futuro óptimo para los saharauis.
Para entender mejor este conflicto hay que retroceder hasta la descolonización española de 1975, que sumió al Sahara Occidental y su población en una gran crisis. Desde entonces, la falta de un referéndum de autodeterminación ha perpetuado una situación de inestabilidad que, tras la ruptura del alto el fuego en 2020, ha acabado desembocando en una guerra de baja intensidad.
En la actualidad, el pueblo saharaui sigue reclamando el cumplimiento del derecho internacional y la justicia ante una comunidad europea ambigua, mientras observa cómo el futuro de su región se debate entre la prolongación indefinida del conflicto, una autonomía bajo soberanía marroquí o la consecución de una solución diplomática definitiva.
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