Si nos retrotraemos a la Galicia rural de hace 20 y 30 años, cada vaca de cada granja tenía un nombre que el ganadero conocía y pronunciaba a diario. Pinta, Paloma, Linda, Morena o Lucero eran algunos de los clásicos, pero también los había ingeniosos e inspirados en famosos, como Chenoa o Beyoncé. Hoy son muy pocas las ganaderías que mantienen esa costumbre. La mayor dimensión de las explotaciones y la tecnología han extinguido la tradición. Ahora las vacas se identifican a través de códigos alfanuméricos.

Entrañable imagen de este ternero en una finca

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Entrañable imagen de este ternero en una finca


Las vacas de una pequeña granja familiar de Negreira todavía tienen nombres como Rubia, Morena o Cabezona

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Las vacas de una pequeña granja familiar de Negreira todavía tienen nombres como Rubia, Morena o Cabezona


Rubias gallegas en una granja de Negreira

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Rubias gallegas en una granja de Negreira


El toro Paquiño

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El toro Paquiño


Vacas en el interior del establo

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Vacas en el interior del establo


Un ternero recién nacido con su madre

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Un ternero recién nacido con su madre


Una vaca amamanta a su ternero

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Una vaca amamanta a su ternero


El perro vigila el rebaño

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El perro vigila el rebaño


Vacas en un establo

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Vacas en un establo