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La Xunta entrega unas Medallas de Galicia con las que "salda una deuda histórica con miles de mujeres de la emigración"

La empresaria argentina Claudia Álvarez, la fiscal de menores en Suiza Beatriz Gil, la periodista venezolana Carla Angola y la odontóloga brasileña Camila Fernández recibieron la condecoración en un abarrotado acto en Santiago

Las cuatro galardonadas junto a Rueda y Calvo

Las cuatro galardonadas junto a Rueda y Calvo / Xoán Álvarez

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Belén Teiga

Belén Teiga

Santiago

"¿Cómo se podría explicar sin diáspora la historia de un pueblo cuyo himno nació al otro lado del Atlántico?". Con esta pregunta inició el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, su intervención durante una entrega de las Medallas de Galicia en la que las gallegas del exterior fueron las protagonistas. La empresaria argentina Claudia Álvarez, la fiscal de menores en Suiza Beatriz Gil, la periodista venezolana Carla Angola y la odontóloga brasileña Camila Fernández fueron, en esta ocasión, las galardonadas con la máxima condecoración que otorga la comunidad autónoma cada 24 de julio, coincidiendo con la víspera del Día de Galicia.

Con extrema puntualidad, la ceremonia dio comienzo a las 13.00 horas en el compostelano Museo Centro Gaiás de la Cidade da Cultura. Las condecoradas y el mandatario autonómico tomaron asiento al son del Himno del Antiguo Reino de Galicia, interpretado, como es costumbre, por la Real Banda de Gaitas de la Diputación de Ourense, al que siguió la actuación de la cantante Belém Tajes.

Con esta entrega, apuntó el presidente, "se salda una deuda histórica con miles de mujeres de la emigración que abrieron camino a las siguientes generaciones". "La diáspora también fue femenina, ya que fueron ellas las que sostuvieron familias, comunidades, empresas y entidades gallegas por todo el mundo", declaró.

Rueda y las premiadas dutante una de las actuaciones musicales

Rueda y las premiadas dutante una de las actuaciones musicales / Xoán Álvarez

Rueda llamó así a mirar a la diáspora "con ilusión y ambición". "No se trata de idealizar el pasado emigrante, pero sí de valorar y no olvidar lo que lograron los cientos de miles de gallegos en la emigración", afirmó, a la vez que incidió en que fue esa Galicia exterior "la que acogió las ansias de libertad que aquí eran reprimidas". Por ello, prosiguió, decir hoy Galicia "significa algo en casi todos los lugares del mundo, como sinónimo de trabajo duro, de lealtad a la palabra dada y de arraigo".

En este sentido, destacó que, en un escenario internacional "marcado por bravuconadas y el uso de la fuerza, Galicia tiene que seguir persuadiendo con humildad y trabajo". Desde 2009, explicó, "llegaron aquí 170.000 personas más que las que se fueron". A ellas, apuntó, "debemos ofrecerles lo que nos ofrecieron: trabajo, respeto y convivencia, a la vez que exigirles integración y esfuerzo".

Los discursos de las galardonadas

"Son cuatro trayectorias distintas con un denominador común: Galicia", señaló el mandatario autonómico. La primera en recibir la medalla fue Claudia Álvarez, presidenta del grupo Álvarez Argüelles Hoteles, un negocio familiar que comenzó en Mar del Plata y que se expandió por América. "Su familia fue una de las muchas sagas de gallegos que emprendieron en el ámbito de la hostelería en su país de acogida", apuntó Rueda.

Álvarez recibió la medalla señalando que "es un homenaje a una generación de gallegos que supo transformar la esperanza en futuro, entre ellos mis padres, Manuel y María del Carmen", quienes estaban "convencidos de que el esfuerzo y la dignidad eran la manera de construir una vida". En una intervención cargada de mensajes, la empresaria llamó a "ser responsables y acercar la memoria a las nuevas generaciones para que comprendan que ninguna distancia es capaz de separar lo que permanece unido por la memoria, los valores y el corazón".

La fiscal jefa de Menores en el cantón de Argovia, Beatriz Gil, "es testimonio de la vocación de servicio público de los gallegos en el exterior" y, en palabras del presidente, "encarna a la perfección el doble vínculo con la tierra de la que salieron sus padres y con la que escogió comprometerse". Gil, la única de las galardonadas que intervino en gallego, hizo un recorrido por su vida familiar, en la que, explicó, "aprendí que la adaptación era el precio de ser parte de la sociedad que nos acogía y el comienzo de una larga lucha entre acogida e identidade".

"Vivo entre dos mundos, educada y socializada en Suiza, siempre pensé en gallego"

Beatriz Gil

— Fiscal de menores en el cantón de Argovia

"Vivo entre dos mundos, educada y socializada en Suiza, siempre pensé en gallego", expresó Gil. Visiblemente emocionada, incidió en que "el gallego no emigra, sino que hace las maletas y lleva Galicia con él", al tiempo que declaró que para ella la pregunta más complicada continúa siendo: "¿De dónde eres?".

"Es un premio a la defensa de los principios democráticos en un país y un continente que necesitan de ese compromiso", declaró sobre la periodista venezolana Carla Angola, quien actualmente reside en Miami, "por la misma causa de libertad que llevó a su familia a irse de Galicia a América". "El día que me llamó el presidente era el cumpleaños de mi madre, una ourensana que emigró a Venezuela con 15 años", aseveró antes de añadir que "Galicia siempre me llama, me pide venir y no es ningún sacrificio corresponderle".

Por su parte, la odontóloga Camila Fernández representa, en palabras del mandatario gallego, "la excelencia profesional que demuestran tantos gallegos en su día a día, aquí y en el exterior, con una destacada actividad asistencial, científica y académica". La brasileña hizo también un recorrido por su árbol familiar, lleno de gallegos, a la vez que señaló que "estoy aquí gracias a la voluntad de otras generaciones fuertes". "Mi clínica dental está en el mismo local en el que estaba el bar de mi abuelo, en Copacabana", apuntó en referencia al citado sentimiento de arraigo.

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