Abre en Carnota Casa Mestra, un coliving para bajar el ritmo de vida y priorizar el bienestar
Ofrece estancias de entre dos semanas y dos meses junto al mar y el Monte Pindo para fomentar hábitos saludables, una experiencia en comunidad y la conexión con la naturaleza
Seis personas del mundo urbano que se enamoraron de este rincón de la Costa da Morte impulsan un proyecto de convivencia que se presenta como "el laboratorio atlántico de la longevidad"

Parte del equipo que impulsa Casa Mestra en Carnota / Cedida
Un hogar temporal en el que bajar revoluciones a la vida y conectar con la calma desde uno de los refugios de paz que ofrece Galicia. Esa es la esencia de Casa Mestra, un proyecto singular de coliving que acaba de ver la luz en el municipio coruñés de Carnota, a los pies de playa más larga de Galicia y del Monte Pindo. ¿Te irías unas semanas a este paraje de la Costa da Morte para frenar, cambiar el foco y priorizar aspectos que se ha demostrado que ayudan a la salud? Es lo que ofrece esta iniciativa: una estancia de entre dos semanas y dos meses en una casa situada en el pequeño pueblo de Lira que se presenta como el "laboratorio atlántico de la longevidad", un lugar donde "experimentar cómo vivir más y mejor".
Se trata de un eslogan potente y atractivo en la era del gran agotamiento o burnout. La sociedad maneja más información que nunca sobre cómo cuidarse y alargar la vida pero, paradógicamente, el estrés y la fatiga están en máximos. Con ese telón de fondo, Casa Mestra nace como un espacio desde el que salir de la rueda. No es un retiro, ni una propuesta turística para Carnota. De hecho, funcionará de octubre a junio, deteniéndose en los meses de verano. Tampoco está pensado como un espacio desde el que teletrabajar desde un entorno privilegiado, sino que su objetivo va más allá de lo profesional para centrarse en lo personal.

Casa Mestra se ubica al lado de la playa más larga de Galicia y del Monte Pindo / Cedida
¿Quién está detrás de esta singular iniciativa?
Este proyecto, que lleva un tiempo gestándose, es la apuesta de seis personas que actualmente residen y trabajan en Carnota. Todas proceden de entornos urbanos y, buscando imprimir un cambio en sus vidas que les permitiera conectar con su propósito, llegaron a este rincón de Galicia que los atrapó por completo. "Llevamos años descubriendo cómo este lugar ha bajado nuestros ritmos y queremos contárselo al mundo", comparten.
Uno de los integrantes del equipo es Javier Boquete, que tiene sus raíces en el concello de Zas y conoce bien la Costa da Morte, pero pasó la mayor parte de su vida en A Coruña. Trabajó en departamentos de marketing, también la universidad y, desde hace diez años, es autónomo. Ayuda a emprender y construir marca desde Carnota. Otra de las impulsoras es la artista plástica coruñesa Alicia Vázquez, que organiza talleres para transformar plásticos y otros materiales recogidos en el mar. Y el resto de miembros son de fuera de Galicia. La cordobesa Ana Sánchez, experta en nutrición y salud digestiva, cambió el sur por este municipio del noroeste español bañado por el mar Atlántico. También conquistó a Nerea, una leonesa que cuenta con una escuela de pilates en Lira. Y a José Miguel, un periodista de viajes natural de Valladolid que conoce cada rincón y sendero de Carnota mejor que algunos locales. El grupo lo completa Jörn Gropp, propietario de la casa. Este alemán también se enamoró de esta zona de la comarca de Muros y decidió invertir allí. Aunque no participará en la actividad diaria de Casa Mestra al vivir fuera, también juega un papel relevante al confiar en el proyecto.

Los creadores de este proyecto cambiaron entornos urbanos por la vida en Carnota / Cedida
Un lugar para "construir una experiencia entre todos"
Los seis tienen perfiles diferentes, pero se complementan a la perfección. Comparten inquietudes que giran en torno al cuidado de la alimentación, el ejercicio físico, el fomento de la creatividad y la conexión con el entorno. Son cuatro de los pilares de un proyecto abierto a la improvisación y la retroalimentación. "Queremos que la gente aprenda con nosotros hábitos que hemos adquirido después de años viviendo en este lugar y que pueden ser parte de la fórmula para bajar ritmos, pero también buscamos aprender de las personas que vengan. No somos eruditos de nada, no tenemos todas las respuestas. Casa Mestra es un lugar para construir entre todos una experiencia", cuenta Javier Boquete. De ahí que lo hayan bautizado como laboratorio.
Las actividades durante la estancia las marcará el propio lugar: el mar, la luz o el tiempo. En buena medida porque organizar planes en Carnota en los meses de otoño e invierno es difícil, sobre todo al aire libre, que es uno de los puntos fuertes de esta iniciativa. En toda caso, la idea es caminar e interactuar con la naturaleza, realizar actividades con las manos, aprovechar el entorno para conectar con el agua, conversar en grupo y también tener espacios para la introspección. "La mayor virtud del proyecto en Carnota en sí misma. Aquí uno adquiere consciencia del paso del día o de las estaciones y eso es muy potente porque regula los ritmos", destaca Javier. También es un lugar de "melancolía", un ingrediente que considera necesario para lograr un punto de inflexión vital.
Las reservas ya están abiertas y las estancias empezarán a mediados de octubre
Las personas interesadas en vivir la experiencia ya pueden postularse a través de la página web de esta iniciativa, que acogerá a los primeros participantes a partir de mediados de octubre. Deben facilitar su nombre, un correo electrónico, elegir las fechas de entrada y salida y presentarse. Los impulsores harán una o dos videollamadas con quienes quieran pasar por Casa Mestra para conocerse antes."No vamos a rechazar a nadie, pero es una experiencia de convivencia y nos tenemos que asegurar de ciertas cosas", explica Javier.

Vistas as Atlántico desde Casa Mestra, en Lira / Cedida
La casa consta de ocho habitaciones. La estancia mínima es de dos semanas porque los artífices de este proyecto consideran que es el periodo necesario para integrarse en una comunidad nueva, y está limitada a dos meses: "Queremos conocer a mucha gente", señalan. Si alguien quisiera quedarse más tiempo al verse encandilado por los encantos de esta zona, el equipo ofrece ayuda para encontrar un alojamiento.
Los precios partes de 590 euros por dos semanas
El precio parte de 590 euros por persona por dos semanas, 990 euros por un mes y 1.890 euros para quien se quede los dos meses. Las tarifas incluyen habitación doble de uso individual, uso de los espacios compartidos, experiencias de comunidad, internet, limpieza semanal del cuarto, suministros y "despensa básica". La vivienda, una casa centenaria de piedra restaurada, cuenta con dos cocinas, un jardín de invierno, dos terrazas con vistas al mar, zonas de trabajo y ocio que también dan al Atlántico y huerta.
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