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Barómetro de Emociones

La política que se vota y que se siente

El Equipo de Investigacións Políticas de la USC convierte las emociones en objeto de estudio y dibuja un mapa afectivo del Estado español. La preocupación y el enfado dominan la relación con los líderes, la desconfianza marca el vínculo con los medios y, pese a todo, la ciudadanía se declara feliz

Galicia se sitúa entre las autonomías con menor sentimiento españolista, junto con Euskadi o Cataluña

Alberto Núñez Feijóo, Yolanda Díaz y Pedro Sánchez.

Alberto Núñez Feijóo, Yolanda Díaz y Pedro Sánchez. / César Vallejo / Eduardo Parra / Jesús Hellín

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Iria D. Pombo

Iria D. Pombo

Santiago

Hubo un tiempo en el que la ciencia política preguntaba qué votaba la ciudadanía. Después quiso saber por qué lo hacía. Ahora intenta responder a una cuestión todavía más íntima, porque la política ya no se explica sólo con ideologías, encuestas electorales o programas televisivos. ¿Qué sienten las personas cuando piensan en Pedro Sánchez, en Alberto Núñez Feijóo, en Yolanda Díaz o en Santiago Abascal? ¿Y cuando hablan de España, del Estado español, de Galicia, de Galiza, del País Vasco o de Euskal Herria? ¿El papel que desempeñamos los medios de comunicación?

Para darle una respuesta a estas preguntas, el Equipo de Investigacións Políticas (EIP) de la Universidade de Santiago de Compostela lleva quince años de arduo trabajo que culminó este viernes con la presentación del primer Barómetro de Emociones Políticas de España. Concebido como un proyecto pionero en el sector, aspira a tomar el pulso emocional de la sociedad, al menos, dos veces al año. "La política no va solo de lo que se piensa o de lo que se decide. La política se siente", resumió la directora del equipo, Nieves Lagares, durante la presentación. Los datos parecen darle la razón.

De izquierda a derecha, Miguel Anxo Bastos, Erika Jaráiz, Nieves Lagares y María Pereira en la presentación del Barómetro de Emociones Políticas de España, ayer, en la Facultade de Ciencias Políticas de la USC.

De izquierda a derecha, Miguel Anxo Bastos, Erika Jaráiz, Nieves Lagares y María Pereira en la presentación del Barómetro de Emociones Políticas de España, ayer, en la Facultade de Ciencias Políticas de la USC. / Santi Alvite

Este equipo de la USC ha desarrollado durante más de una década un modelo propio para analizar el papel de las emociones en la política, con más de 150 investigaciones y trabajos realizados en diversos países, como Portugal, México o Colombia. No obstante, en la actualidad el objetivo es convertir ese conocimiento en un indicador periódico que permita entender no sólo qué opina la ciudadanía, sino cómo se siente.

Sánchez, en positivo, mientras Abascal atemoriza

El primer resultado marca un cambio de época. El 95,3 % de los encuestados reconoce sentir al menos una emoción hacia alguno de los principales líderes políticos, cuando en los primeros estudios realizados por el equipo, en 2011, las respuestas emocionales ni siquiera alcanzaban la mitad de la muestra. "La política de nuestro tiempo es una política emocionada y no va a volver atrás", afirmó Lagares.

El barómetro desmonta además una idea habitual: las emociones políticas no son incompatibles entre sí. Una misma persona puede sentir orgullo y enfado hacia un mismo dirigente. De hecho, Pedro Sánchez es el líder que más emociones positivas despierta, pero también quien concentra los mayores niveles de preocupación y enfado. Santiago Abascal, por su parte, destaca por un dato singular, y es que el líder de Vox es el único dirigente que genera miedo de forma claramente diferencial, una emoción que alcanza al 43 % de los encuestados.

Galicia, entre las autonomías con menor sentimiento españolista

Las conclusiones trascienden a los líderes políticos. Cuando se pregunta por España, el sentimiento más extendido en las 17 comunidades autónomas es el orgullo (de media 78,8 %), seguido muy de cerca por la preocupación (72,3 %). Para el equipo de la USC, ambas emociones no son contradictorias, sino que reflejan una relación compleja con el país, ya que se puede estar preocupado por su situación y, al mismo tiempo, sentir orgullo de pertenecer a él.

Sin embargo, Galicia ocupa una posición singular en el mapa emocional del país. Aunque ocho de cada diez gallegos aseguran sentir orgullo hacia España, la comunidad se sitúa entre las autonomías donde esa emoción tiene menor intensidad, solo por encima de Euskadi (44 %), Navarra (60 %), Cataluña (62,3 %) y Asturias (70 %). En el extremo contrario aparece Castilla y León, donde el orgullo alcanza al 94,9 % de la población. En esa misma línea, también Galicia (45,2%), Cataluña (46,2%), Castilla y León (48,7%), la Comunitat Valenciana (45,8%) y las Islas Baleares (60%) son las autonomías más enfadadas con España.

Por otro lado, mucho más negativa es la relación emocional con los medios de comunicación. La desconfianza aparece como el sentimiento predominante y las emociones negativas representan más del 80 % de las respuestas, mientras que la confianza apenas alcanza el 3,7 %. "Nunca habíamos detectado una presencia tan elevada de sentimientos negativos hacia los medios", advirtió Lagares.

Sin embargo, el estudio deja una última paradoja. Pese al enfado con la política, la preocupación por el país o la desconfianza hacia los medios, la ciudadanía puntúa su felicidad con un 7,64 sobre 10, una cifra prácticamente idéntica a la de anteriores mediciones y muy cercana a la del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

El trabajo de campo del barómetro se realizó entre el 9 de junio y el 4 de julio mediante 600 entrevistas telefónicas y tendrá continuidad con una segunda ola prevista para noviembre. La intención del equipo compostelano es consolidar un observatorio permanente que ayude a entender una realidad cada vez más evidente: hoy la política no solo se debate, también se vive desde las emociones.

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