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Las granjas de Galicia ya temen más la falta de agua que de forraje y perforan nuevos pozos de barrena para asegurar el abastecimiento

Buscan bajo tierra fuentes alternativas de agua ante el mayor tamaño de las ganaderías y una sequía que ya obliga a algunas explotaciones a recurrir a cisternas

Las grandes más grandes pueden consumir más de 100.000 litros al día entre lo que beben las vacas, la limpieza de los sistemas de ordeño o los baldeos

Vacas de raza jersey bebiendo en Granxa A Esperanza, en San Sadurniño

Vacas de raza jersey bebiendo en Granxa A Esperanza, en San Sadurniño / Cedida

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Santiago

Más allá de los precios, los costes de producción, la dificultad para encontrar mano de obra o el relevo generacional, hay un elemento que escala posiciones entre las preocupaciones de las explotaciones ganaderas gallegas: la falta de agua. No es solo un temor a futuro alimentado por la crisis climática sino un problema del presente, en un escenario en el que las granjas son cada vez más grandes y consumen más recurso hídrico. La sequía de estos meses ha encendido más las alarmas en un sector con una gran dependencia del agua. La necesitan para algo tan esencial como dar de beber a los animales, que en las granjas de mayor dimensión se cuentan por cientos. Una ganadería de leche, por ejemplo, puede consumir al día cerca de 100.000 litros o más de este recurso, empleado también para limpiar las salas de ordeño, los tanques para enfriar la leche o las instalaciones con baldeos.

Con ese telón de fondo, las granjas que más agua necesitan a diario toman medidas para asegurarse un suministro suficiente pase lo que pase, ya sean episodios de sequía severos como los que ya están provocando los cambios en los patrones atmosféricos o averías en sus sistemas de abastecimiento. Como dice el refrán, buscan prevenir antes que lamentar. Así, cada vez son más las explotaciones ganaderas que deciden dotarse de nuevos pozos de barrena para blindar su aprovisionamiento. Buscan recurso hídrico en el subsuelo para tener mayor seguridad, en un escenario en el que las traídas particulares o municipales se quedan cortas para dar respuesta a la demanda, tanto por el mayor tamaño de las granjas como por el impacto de la sequía. A la espera de que la lluvia regrese, muchos puntos de captación están al límite por la ausencia prolongada de lluvias y las elevadas temperaturas.

Esta situación incluso ha abocado a algunas ganaderías a recurrir a cisternas de agua para capear la escasez de recurso. Hay empresas que transportan leche que durante estos meses se dedican también a abastecer agua a explotaciones, bien sea por petición de los propios ganaderos afectados, que buscan a la desesperada una solución temporal, o a través de los concellos.

Impacto en el alimento y la bebida de las vacas

Esta problemática se suma a otros impactos que la sequía está dejando en el campo, como la merma en la producción de maíz forrajero, principal fuente de energía en la ración de las vacas de leche. Pero a día de hoy a muchas granjas le preocupa más quedarse sin agua para dar de beber a los animales que las pérdidas en la cosecha de maíz o de hierba, pues con la comida hay alternativas aunque suponga gastar más dinero en alimentación, pero sin agua una ganadería no puede funcionar. Es por eso que no se pueden arriesgar a quedarse sin este elemento, especialmente las de mayor dimensión, pues en su caso encontrar una solución rápida puede complicarse.

Testimonios a pie de campo: el ejemplo de dos granjas

Consciente de ello, Finca Fonteboa SAT, una ganadería de leche con más de 600 animales en el concello coruñés de Frades (de los que 340 son vacas en ordeño) se dotará de dotará de uno o dos pozos de barrena más para tener mayor seguridad de suministro. Ya cuentan con dos, pero en uno el agua escasea este verano y no quieren arriesgar. "Como teñamos unha avaría nun deles estamos fastidiados”, cuenta Daniel Mella, segunda generación en esta granja, que en la actualidad consume al día más de 60.000 litros de agua. “A situación é preocupante, e se quedas sen agua non é doado atopar unha solución ao momento”, comparte.

Finca Fonteboa SAT de Frades tiene dos pozos de barrena y quiere sumar uno o dos más

Finca Fonteboa SAT de Frades tiene dos pozos de barrena y quiere sumar uno o dos más / Cedida

Otra ganadería que está construyendo un nuevo pozo de barrena es Granxa A Esperanza, en San Sadurniño, que sumará a los tres con los que ya cuenta. Propiedad de la Cooperativa Agraria Provincial (CAP) de A Coruña, la explotación de leche con vacas de raza jersey más grande de Galicia cuenta con unas 700 vacas adultas y 1.200 animales en total. Al día consume al día una media de entre 100.000 y 120.000 litros de agua.

Invertir para prevenir: unos 5.000 euros de media

Esa “demanda crecente” por parte de las granjas de leche para dotarse de pozos de barrera la constatan desde Sondeos Venezuela, una empresa de Val de Xestoso, en Monfero, con seis décadas de trayectoria en la captación de agua que trabaja sobre todo con granjas de las provincias de A Coruña y Lugo. Observan que, a medida que las ganaderías ganan tamaño y necesitan mayores cantidades de agua para funcionar, la apuesta por los pozos de barrena aumenta. Marcos Sanmartín, tercera generación al frente del negocio, explica que en el rural gallego muchos concellos carecen de abastecimientos y la única opción que tienen los ganaderos es la captación mediante pozos de barrena.

Aunque puede haber casos de ganaderos que dan el paso tras vivir una situación de escasez de agua por la sequía, Marcos cuenta que en el caso de sus clientes la demanda responde fundamentalmente a una cuestión preventiva. “Moitas veces fan pozos por seguridade. Ao mellor xa teñen un que é suficiente pero temen verse afectados por algunha avería ou problema e optan por unha fonte de abastecemento adicional para non quedar sen suministro”, señala.

El coste de un pozo de barrena con bomba puede andar, de media, en unos 4.000 o 5.000 euros más IVA. La perforación promedio de esta empresa está en los 70 metros. El responsable de Sondeos Venezuela llama la atención sobre las exigencias, permisos y autorizaciones que se requieren para ejecutar este tipo de trabajos, que pueden suponer una trabaja para el acceso a un recursos de primera necesidad cada vez más escaso.

Cisternas de urgencia para capear la sequía

Este verano, algunas granjas de leche gallegas han recibido agua en cisternas para ante los efectos de la sequía en las traídas y las restricciones. Lo constatan desde Transportes Alvite Peón, una empresa con diez camiones cisterna que tiene como actividad principal la recogida de leche y su transporte entre fábricas pero que, en momentos de necesidad, lleva agua a ganaderías. Este verano ha suministrado a explotaciones lácteas de Santa Comba por medio del Concello. No es común. Generalmente cuando las granjas le contactan es porque han tenido alguna avería. También provee a un par de ganaderías de porcino. Ya lo venía haciendo, pero generalmente no hasta finales de agosto o septiembre, y este año la llamada se adelantó a julio. “Nos últimos 10 ou 15 anos non recordo que no mes de julio houbera problemas de auga”, cuenta Elías Alvite Peón.

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