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El BNG pide frenar el turismo «a granel» de la Xunta ante la presión sobre Galicia

La formación nacionalista reclama a la Xunta un cambio de modelo para priorizar la convivencia y el patrimonio frente a la masificación

Largas colas de espera para entrar en la catedral de Santiago el pasado fin de semana.

Largas colas de espera para entrar en la catedral de Santiago el pasado fin de semana. / Antonio Hernández

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Redacción

Santiago

Galicia se llena en verano. Y, en algunos lugares, demasiado. Carreteras colapsadas, accesos saturados y grupos de visitantes que recorren las calles de Santiago «a grito pelado» son, para el BNG, síntomas de un modelo turístico agotado, que ya ha llegado a un punto en el que ya no basta con contar visitantes. Hay que empezar a medir también el impacto que dejan.

La portavoz de Turismo del BNG en el Parlamento de Galicia, Saleta Chao, ha reclamado a la Xunta un cambio de rumbo para abandonar lo que define como un modelo de turismo «a granel», basado en atraer «más y más personas» sin valorar suficientemente la capacidad de cada territorio ni las consecuencias sobre quienes viven en él.

El debate que plantea la formación nacionalista no pasa por cuestionar el peso económico del turismo en Galicia, sino por preguntarse cuánto turismo puede soportar cada lugar y a qué precio. Chao considera que la política turística debe dejar de centrarse únicamente en incrementar la llegada de visitantes y empezar a incorporar variables como la convivencia, la presión sobre los servicios públicos y la conservación del patrimonio.

De Santiago a O Morrazo

El BNG señala dos imágenes para ilustrar esa presión. Por un lado, los grupos de visitantes que, según Chao, entran «a grito pelado» en la ciudad histórica de Santiago. Por otro, los colapsos que se repiten en los accesos a algunas zonas costeras de O Morrazo durante los meses de mayor afluencia.

Son, a juicio de la diputada, ejemplos de un fenómeno más amplio: territorios cuya población puede multiplicarse durante determinadas épocas del año y que deben hacer frente a una demanda extraordinaria de servicios como la limpieza, la seguridad o la sanidad. A esa presión se suma, según el Bloque Nacionalista Galego, el impacto sobre el patrimonio cultural y ambiental y sobre la propia vida cotidiana de las villas y ciudades. «La Xunta no puede seguir poniéndose de perfil», sostiene Chao. La formación nacionalista ha registrado iniciativas en el Parlamento para reclamar una política turística diferente, basada en la planificación y la diversificación de la oferta y preparada para afrontar los efectos del turismo de masas.

La principal novedad de la propuesta del BNG es que plantea sacar el turismo de su compartimento estanco. Chao defiende que las decisiones sobre la llegada de visitantes deben coordinarse con las políticas de ordenación territorial, vivienda, urbanismo, economía y movilidad. La formación reclama además conocer con datos qué flujos turísticos soporta cada territorio y cuál es su capacidad real antes de seguir impulsando nuevas llegadas.

El objetivo es que las decisiones no se tomen únicamente a partir de las cifras de visitantes, sino teniendo también en cuenta la presión que soportan los municipios y sus vecinos. «Regular la afluencia de visitantes» es, para el BNG, la vía para romper con el modelo del PP que, en palabras de Chao, apuesta por que «vengan más y más personas» sin medir las consecuencias.

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