Verbeneando con la Orquesta New York
La orquesta gallega que dejó sin palabras a 13.000 personas en Madrid: «¿Pero quiénes sois?»
Con una identidad marcada por arreglos musicales propios y una puesta en escena que incluye acróbatas y aéreos, la formación liderada por Iván Rodríguez se consolida como un referente de modernidad.
Su director artístico, Iván Rodríguez, nos revela el sacrificio de montar un espectáculo nuevo cada año en solo dos meses y la lucha por dignificar una profesión que es, ante todo, cultura viva.

Algunos de los integrantes de la orquesta New York en el escenario / Redes Sociales

Iván Rodríguez tiene en sus hombros el peso de liderar una de las orquestas de primer nivel en Galicia. No únicamente sobre el escenario, sino también dirigiendo un negocio del entretenimiento que se reivindica temporada tras temporada y año tras año.
Para Iván Rodríguez, dar el salto de cantante a director artístico, hace doce años, fue un proceso lleno de «miedo» porque tuvo que salir de su zona de confort. «No tiene nada que ver con ser cantante, porque tienes que realizar tu trabajo como siempre cantando, pero aparte tienes que dirigir un espectáculo. Básicamente todo lo que se va a exponer durante esa gira y es responsabilidad tuya», explica el líder de la orquesta.
Pero hoy, toda esa responsabilidad, la ve como el motor de crecimiento. «Pero tiene muchas cosas positivas, sinceramente, porque al final te hace crecer como persona, como artista y como profesional», señala Rodríguez.
Es un trabajo de preparación que conlleva «mucho estrés» y se concentra en dos meses de ensayos, elección de repertorio, telas para los vestuarios y hasta coordinación de montajes para sacar adelante un espectáculo totalmente nuevo.
Identidad propia
En un mercado tan competitivo, la orquesta New York ha sabido labrarse una identidad muy marcada. Rodríguez define su propuesta como un «producto fresco» que busca evolucionar constantemente sin perder su esencia. «Nos identificamos con la música moderna, con arreglos propios y una puesta en escena muy dinámica», señala su líder.
Aunque reconoce que la juventud es su seguidor más fiel, subraya que los espectáculos de la orquesta New York están diseñados para todos los públicos, permitiendo que la gente mayor también pueda disfrutar con canciones bailables.
Para Iván Rodríguez, la verbena no es solo una etiqueta, es una cultura arraigada en Galicia. Pero ha sido necesario evolucionar para competir en la actualidad, especialmente frente al auge de las «disco móviles».
La respuesta de la New York ha sido apostar por la sofisticación: vestuarios complejos, espectáculos aéreos con acróbatas entrenados y una sincronización técnica donde cada luz y cada pantalla van ligadas al ritmo de la música, lejos de los montajes simples de antaño.

Iván Rodríguez, cantante y líder de la orquesta New York / Cedida
El orgullo de vivir de la música
Uno de los puntos que Rodríguez defiende con más firmeza es la profesionalización del sector. «Yo llevo viviendo de la música toda la vida», afirma, recordando que empezó a los 19 años y solo la pandemia logró frenar su actividad habitual. Aquellos dos años de parón fueron especialmente duros para los artistas gallegos, obligando a Rodríguez a reinventarse temporalmente y tener que trabajar en la hostelería.
Sin embargo, destaca que la crisis de la pandemia sirvió para regular mejor los contratos y los regímenes artísticos en la Seguridad Social, combatiendo la idea errónea de que ser cantante es solo un «extra» o un hobby.
‘Pioneros’ que asombran fuera de Galicia
El nivel de las orquestas en Galicia es, para Rodríguez, el más alto de España porque aquí la gente vive profesionalmente de ello y no como un complemento.
Esta diferencia de calidad se hace evidente cuando la Orquesta New York sale de las fronteras gallegas. Iván Rodríguez recuerda con especial asombro una actuación en Leganés, en Madrid, ante 13.000 personas, donde el público quedó impactado por un show de tres horas sin interrupciones y un escenario de 30 metros de ancho por 10 de alto.

Iván Rodríguez, cantante y director artístico de la orquesta New York / Cedida
«La gente nos preguntaba: ‘¿pero quiénes sois?’. Y yo le decía, somos una orquesta de Galicia. Pero, ‘¿una orquesta?’, ‘¿cómo una orquesta?’ Claro, no lo entendían», relata Rodríguez, explicando que fuera de la comunidad muchos aún asocian «orquesta» con un concepto mucho más modesto y menos tecnológico. Para él, es un orgullo llevar a una orquesta gallega por toda la península, demostrando que la verbena es una disciplina artística de primer nivel que merece ser reconocida como patrimonio cultural.
El escenario como equipo
A pesar de su rol de líder, Rodríguez tiene claro que en el escenario es «uno más». Defiende que el éxito de cada temporada depende de que la formación funcione como una unidad donde cada componente aporta su «granito de arena».
Ese trabajo invisible —el de los técnicos que pasan horas programando temas o los artistas que ensayan acrobacias o coreografías — es lo que permite que, noche tras noche, la Orquesta New York siga ofreciendo esa «válvula de escape» que el público necesita para olvidar sus malestares y disfrutar del baile.
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