EL EFECTO DE LA POBLACIÓN ESTACIONAL
El consumo de agua dibuja otro mapa en verano: Carnota y Muros como paradigma de la sequía en Galicia
La llegada de turistas y población estacional multiplica la presión sobre las redes de abastecimiento de agua en la costa gallega
La escasez de agua obliga a los municipios a aplicar medidas extraordinarias justo cuando aumenta la demanda durante el verano

Zona portuaria de Muros, uno de los concellos donde aumenta la demanda de agua en verano. / Cedida
Pablo Vázquez
El consumo de agua aumenta en gran parte de la costa gallega durante los meses de verano. Esto coincide con la llegada de miles de turistas y con una situación generalizada de escasez. La situación es tal que en algunos municipios la demanda se ha multiplicado por más de tres y, en concellos como Carnota, puede llegar a superar los recursos disponibles.
Galicia rebasa los 2,7 millones de habitantes, pero durante el verano muchos concellos tienen que abastecer a una población que supera con creces la habitual. Solo durante el primer semestre de 2026, la comunidad recibió 2,95 millones de viajeros, que generaron más de 5,1 millones de pernoctaciones. Además, la estancia media aumentó un 3,6% respecto al mismo periodo del año anterior, según datos del Instituto Galego de Estatística (IGE).
Este incremento estacional de la población afecta directamente a las necesidades de abastecimiento de agua en Galicia. La propia Xunta reconoce que el aumento de población que se registra durante el verano fue uno de los factores considerados a la hora de activar la prealerta.
La situación es especialmente delicada este año porque el aumento de la demanda coincide con la escasez de agua y el descenso de los caudales. Desde julio, la Xunta mantiene la situación de alerta por escasez de agua en los sistemas del río Lérez y del río Anllóns y Costa da Coruña, que afecta a 32 concellos. En Baiona se han adoptado medidas equivalentes. Entre los municipios afectados se encuentran algunos de los principales destinos turísticos de las Rías Baixas.
La pregunta es cuánto aumenta realmente el consumo de agua en verano y qué esfuerzo tienen que realizar los municipios para garantizar el abastecimiento cuando la población se multiplica.
Los datos recopilados por EL CORREO GALLEGO muestran que el impacto no es igual en toda la costa gallega. En algunas zonas, el aumento de la demanda es especialmente acusado. En otras, los ayuntamientos han tenido que aplicar medidas para reducirla. Y, en los casos más extremos, la cantidad de agua disponible ha llegado a ser insuficiente.
El momento en que coinciden las dos curvas
El problema aparece cuando coinciden dos fenómenos. Que la demanda de agua alcanza sus niveles más altos durante el verano, mientras los recursos disponibles afrontan una de las épocas más delicadas del año. En Muros y Carnota, esa situación llegó a hacerse tangible durante varios días de agosto.
El descenso del caudal del río coincidió con el pico de consumo de la temporada estival, de modo que el agua disponible dejó de ser suficiente para cubrir toda la demanda. La situación obligó a los concellos a activar medidas extraordinarias, como el suministro mediante cisternas, una captación complementaria de emergencia y un sistema de bombeo desde el embalse de Santa Uxía.
El caso refleja un fenómeno que, con distinta intensidad, se repite en buena parte de la costa gallega. Municipios acostumbrados a abastecer a una población más reducida tienen que responder durante unas semanas al año a una demanda muy superior. El verano cambia el tamaño real de los concellos, pero también la cantidad de agua que necesitan.
El padrón permite saber cuántas personas viven oficialmente en cada municipio. Pero durante los meses de verano, las redes de abastecimiento tienen que atender también a una población flotante difícil de medir con precisión, además de una actividad hostelera, comercial y turística que aumenta considerablemente respecto al resto del año.
Carnota muestra el punto en el que este aumento estacional de la demanda deja de ser únicamente una cuestión de planificación y se convierte en un problema operativo. Cuando el consumo alcanza su máximo y, al mismo tiempo, el río ya no aporta suficiente agua para cubrirlo.
El agua dibuja otro mapa en verano
Los datos de consumo muestran hasta qué punto esta transformación estacional puede concentrarse en determinados puntos de un mismo municipio. En las zonas de Razo, Baldaio y Pedra do Sal, en Carballo, el consumo registrado pasó de 5.598 metros cúbicos durante el primer trimestre de 2025 a 17.457 durante el tercero. El incremento fue del 211,8%.
Sin embargo, en el conjunto del municipio el aumento fue de apenas un 9%. La diferencia es significativa, mientras el consumo municipal creció de forma moderada, en algunos puntos del litoral la demanda llegó a multiplicarse por más de tres. El verano no aumenta la presión de manera uniforme, sino que la concentra en determinados puntos de la costa.
Cangas ofrece otra imagen de este cambio estacional. En enero de 2026, el volumen de agua distribuida fue de 123.877 metros cúbicos. En junio había ascendido hasta 214.295, un incremento cercano al 73%.
La cifra no permite traducir automáticamente ese aumento en nuevos habitantes. El agua distribuida también responde al crecimiento de la actividad hostelera, comercial y turística, así como a otros usos estacionales. Pero sí muestra que el sistema de abastecimiento afronta unas necesidades muy diferentes a medida que avanza la temporada. El Cangas de enero y el Cangas de verano comparten territorio, pero no tienen la misma demanda de agua.
El verano no aumenta el consumo por igual

Caldas de reis Embalse con nivel bajo y verde de cianobacterias / Noe Parga
Los datos de la Mancomunidade do Salnés muestran que el aumento del consumo de agua no se reparte por igual entre los municipios. En julio de 2026 se distribuyeron 836.470 metros cúbicos, el mayor volumen registrado para ese mes en la serie, un 1,8% más que en julio de 2025.
El comportamiento, sin embargo, fue desigual. O Grove aumentó su consumo un 9,1%; Cambados, un 4,7%; A Illa, casi un 10%; y Meis, un 49%. En cambio, Sanxenxo lo redujo un 18,6%, mientras que también descendieron los registros de Ribadumia, Vilanova y Vilagarcía.
La comparación con 2022 refuerza esta diferencia: O Grove ha aumentado su consumo un 17,7%, mientras que Sanxenxo lo ha reducido un 20,2%.
Los datos muestran que más población y actividad durante el verano no siempre se traducen en un mayor consumo de agua. La gestión del abastecimiento y las medidas de ahorro también influyen.
Más gente no siempre significa más consumo
Sanxenxo demuestra, sin embargo, que la relación entre población estacional y consumo tampoco es automática. Es uno de los municipios en los que cada año la población estacional alcanza mayores dimensiones y, sin embargo, su consumo en julio ha caído con fuerza. La explicación no tiene por qué estar en una menor demanda, sino en las medidas adoptadas por el concello para contenerla.
El municipio ha incrementado la captación del Umia, reducido la utilización del Lérez y reforzado el almacenamiento mediante un aljibe de 50.000 litros. También se han modificado usos como los riegos y baldeos y se han eliminado o reducido determinados consumos asociados a los servicios de las playas.
El resultado es una paradoja que resume bien lo ocurrido este verano. Un municipio puede tener más gente, más actividad y más presión sobre su red y, al mismo tiempo, consumir menos agua que un año antes.
El descenso de los contadores no siempre significa que el problema sea menor. También puede reflejar que se han aplicado más medidas para evitar que lo sea.
Una Galicia más grande justo cuando hay menos margen
El verano cambia durante unas semanas las necesidades de los municipios costeros. No solo aumenta la población, sino que también crece la presión sobre unos sistemas de abastecimiento que deben responder a una demanda mucho mayor.
Los datos muestran que cada concello afronta ese incremento de una manera diferente, pero dejan una idea común. Garantizar el agua en temporada alta exige adaptar la gestión a una población que no aparece en el padrón. Durante el verano, por tanto, Galicia no solo recibe más visitantes. También necesita más agua.
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