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Verbeneando con Origen

«Es como un Gran Hermano»: todo lo que ocurre dentro de una orquesta gallega durante una gira de verano

Nacida en 2022 bajo la dirección de Diego Soto Lage, esta formación busca posicionarse como la alternativa de alta calidad y costes contenidos frente a las grandes orquestas.

Con un repertorio enfocado a los más jóvenes y una puesta en escena que conecta con su energía, Origen reivindica el papel económico de la fiesta en las aldeas y la necesidad de leyes coherentes para el sector

Integrantes de la orquesta Origen en un ensayo

Integrantes de la orquesta Origen en un ensayo / Cedida

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Belén Bertonasco

Belén Bertonasco

Santiago

Diego Soto Lage es fundador, director y líder de la orquesta Origen. Creada en 2022, con una idea clara «llegar a un público más joven» y ofrecer un «repertorio cañero» de música moderna y actual, aportando frescura y una oferta que se adaptara a las nuevas tendencias musicales que demanda la verbena hoy en día, pero sin olvidar al público mayor.

Frente a los presupuestos inalcanzables de los «gigantes», Origen nació para ser una opción similar en calidad pero «más contenida en costes». Soto observó que, ante la subida generalizada de precios, muchos ayuntamientos y comisiones de fiestas necesitaban una opción que ofreciera una experiencia similar en energía y puesta en escena, pero que resultara económicamente viable para sus presupuestos, permitiendo que aldeas pequeñas puedan disfrutar de un gran espectáculo festivo.

La conexión

Para Origen, la barrera del escenario es algo que debe romperse constantemente para mantener viva la llama de la fiesta. Una de sus señas de identidad más valoradas es que los artistas bajan al campo de la fiesta. «Bajamos tres o cuatro veces durante cada actuación para cantar y bailar directamente con la gente», explica Soto. Esta estrategia busca generar una conexión y energía especial que convierta el espectáculo en algo participativo y memorable para todos, tanto jóvenes como más adultos.

Este nivel de entrega física exige que los componentes de la delantera –cantantes y bailarines– funcionen casi como deportistas de élite.

Algunos de los integrantes de la orquesta Origen

Algunos de los integrantes de la orquesta Origen / Cedida

Detrás de la sonrisa que muestran al público, existe un trabajo extenuante de entradas y salidas al escenario, donde apenas disponen de un minuto para beber agua, limpiarse el sudor o cambiarse de ropa con la ayuda de sus compañeros antes de volver a salir a darlo todo. Es un ritmo frenético que el público desde el campo no siempre llega a percibir en toda su magnitud.

«Son muchas horas de trabajo, muchas horas de ensayo, muchas horas de revisión de equipo, de fabricación de infraestructuras para escenario. En la misma actuación hay mucho estrés. Son personas normales y corrientes. Salen al escenario sonriendo y minutos antes estaban llorando detrás del escenario por un problema personal», explica Diego Soto.

Un ‘Gran Hermano’ sobre ruedas

Soto Lage describe la convivencia del grupo durante la gira como un auténtico Gran Hermano, ya que los músicos y técnicos pasan muchas horas juntos, especialmente durante los meses de verano. «Es un grupo de gente que convive durante un año muchísimas horas. Llega el verano y hay más eventos. Un día, otro día, otro día, otro día. Y en la convivencia siempre surgen roces y discusiones inevitables», explica Soto. Pero también crea vínculos muy fuertes entre personas que comparten el mismo objetivo.

Algunas de las integrantes de la orquesta Origen

Algunas de las integrantes de la orquesta Origen / Cedida

Para que el proyecto funcione, es vital que todos los componentes crean en la identidad de Origen y se mantenga un ambiente sano, algo de lo que el director de la orquesta se siente especialmente orgulloso. Soto destaca que, al igual que en un equipo de fútbol, a veces es necesario tomar decisiones difíciles sobre el equipo o el repertorio para proteger el futuro de la orquesta, asegurándose siempre de que el grupo humano reme en la misma dirección para ofrecer el mejor producto posible cada noche.

El peso de la burocracia

Uno de los mayores obstáculos que enfrenta el sector es la aplicación de normativas de seguridad que Soto considera «incoherentes» con la realidad de las verbenas. Tras el accidente del Madrid Arena, en 2012 se empezaron a exigir planes de seguridad diseñados para recintos cerrados en campos abiertos que no tienen límites físicos. Lage critica que se exijan «salidas de emergencia» en prados o se impongan normas sobre escaleras que son imposibles de aplicar en una verbena tradicional de aldea.

A esta presión burocrática se suma la elevada carga impositiva que asfixia a las comisiones de fiestas, formadas mayoritariamente por vecinos que se organizan de forma voluntaria. «Las comisiones deben pagar un 21% de IVA en la contratación de las orquestas, un dinero que no pueden desgravar y que sale directamente de lo recaudado», explica Soto. Según su visión, las administraciones deberían proteger más este modelo, ya que la verbena es un «movimiento económico inmenso» que beneficia a ferreterías, gasolineras y comercios locales de toda la región.

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