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sábado, 01 octubre 2022
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Ajuste hacia las mil cien oficinas bancarias tras el cierre de 1.400

Durísimas protestas de los usuarios que claman en el desierto por las dificultades para retirar fondos

Septiembre suele ser el mes del regreso a la actividad tras el descanso veraniego, con la vuelta al cole y la reactivación de las empresas y administraciones con la casi totalidad de la plantilla. Sin embargo, en una decena de concellos nunca mas será igual, pues verán que se acabó la posibilidad de acudir, como era habitual, a sus sucursales bancarias. El último anuncio, el cierre de nueve correspondientes a la red de Abanca, pero hay mas.

Y es que no sólo experimentan este proceso San Valentín, Zas, A Baña e Baiñas, en A Coruña; Campo Lameiro y Campelo, en Pontevedra; o las ourensanas localizaciones de San Xoán de Río, Padrenda y Quintela de Leirado. Está ocurriendo con oficinas de las cada vez menos marcas financieras existentes en España y que operan en Galicia. Bankia dice adiós integrada en Caixabank o el Santander devoró al Popular. Con cada movimiento, nuevo ajuste. De hecho, la Xunta tuvo que maniobrar y movilizar ayudas de 2,8 millones de euros para que se mantengan o instalen cajeros en 34 concellos huérfanos de esta atención cara a cara tras el descenso de las persianas de estas sedes que atendían cara a cara.

Acudimos al estudio A Economía Galega. Informe 2020-2021 en el que el Instituto de Estudos e Desenvolvemento de Galicia (Idega) de la USC, junto al Centro de Investigaciones Abanca de Ieside, alegan que “el impacto de la crisis de la COVID-19 en los ya reducidos niveles de rentabilidad del sector bancario está acelerando el proceso de concentración y ajuste de capacidad acometen ininterrumpidamente desde la anterior crisis de 2007”.

En él se indica que la comunidad gallega finalizó marzo de 2021 con 1.190 oficinas operativas, el 5,5 % del total estatal y un punto porcentual superior a su peso por negocio. ¿Moraleja? Cuidado, porque ese 1% extra tenderá al ajuste. Desde 2008, máximo histórico sobre las 2.500, la red de sucursales gallega se redujo un 52,6 %, que son 1.322 menos, y las entidades con sede social en la comunidad pasaron de ocho a sólo dos, que son la propia Abanca, heredera de las caixas y líder del mercado gallego tanto por red como por negocio, y Caixa Rural Galega.

La distribución territorial de las oficinas por parte de las entidades financieras con mayor presencia en Galicia se concentra mayoritariamente en los municipios de mayor dimensión, siendo Abanca la que cuenta con la mayor capilaridad de red, con un tercio de sus oficinas antes de los anuncios de sus últimos cierres en los municipios de menos de 5.000 habitantes, porcentaje que prácticamente cuadruplica al de la segunda entidad. Banco Santander.

En el 88 % de los 313 municipios gallegos presta servicios alguna entidad financiera, lo que supone dar cobertura directa al 99 % de la población en la comunidad. Abanca era hasta el pasado marzo la única entidad con presencia en 131 de ellos (en ocho a través de su red de oficinas móviles), con especial relevancia en la provincia de Ourense, en donde es la única entidad en más de la mitad de sus municipios. Por su parte, la Caixa Rural es la única entidad presente en tres municipios lucenses.

Al cierre del primer trimestre, detalla el informe del Idega e Ieside, Abanca tenía 694 oficinas y 70.471 millones de euros de balance; y Caixa Rural Galega, otra única entidad con sede social en la comunidad, 47 sucursales y 1.528 millones de balance. La entidad que preside Juan Carlos Escotet continuó apoyándose en la integración de entidades para crecer, con la compra de Bankoa a finales de 2020 y la red española del grupo portugués Novo Banco ya en 2021, que la sitúa como séptima del sector en España por activos.

Panorama estatal. El informe indica que en un año de la crisis vírica –marzo 2020 a marzo 2021–, el sistema financiero español “continuó ajustando el exceso de capacidad generado antes de la anterior crisis de 2007. El número de oficinas se redujo un 8,3% hasta las 21.612 y los empleados un 3 % a poco más de 160.000. Los procesos de integración en marcha (Caixabank-Bankia y Unicaja-Liberbank) y las medidas de ajuste de otras entidades “auguran un impulso de este proceso en los próximos años, en un contexto en el que la pandemia aceleró la adopción digital para el acceso a los servicios financieros por parte de los clientes”.

Objetivo: de las megaprovisiones a incrementar la rentabilidad

Santiago. Los niveles de rentabilidad del sector español acumulan ya más de una década situados por debajo del coste del capital, llegando en el pandémico 2020 incluso a valores negativos, al anticiparse las provisiones asociadas a un eventual deterioro del crédito postCOVID.

Así se detalla en el estudio A Economía Galega. Informe 2020-2021, que da fe de las dificultades para incrementar los ingresos en un contexto negativo de tipos están centrando en la reducción de costes y la búsqueda de nuevas líneas de negocio la necesaria mejora de la rentabilidad y eficiencia del sector.

Una gran palanca para ello son las integraciones, como las realizadas en 2020 entre Caixabank y Bankia, que creó el primer grupo bancario español, y entre Unicaja y Liberbank. “Estas operaciones permiten aligerar las estructuras de servicios centrales y red de oficinas, eliminando duplicidades·, explican desde el Idega. Otras entidades están optando por abordar ajustes de capacidad directos (cierres de oficinas y reducción de plantilla), como han anunciado BBVA, Sabadell o Santander, entre otros.

Este proceso estará acompañado por un despliegue de las capacidades digitales de las entidades, “no solo para la operatoria y transaccionalidad de sus clientes”, también para asesoramiento y venta de productos y servicios.

Explican que el 80 % de las interacciones de los clientes se dan por canales digitales o de autoservicio, mientras que la venta a través de éstos es sólo el 18 % del total, por lo que toca “avanzar hacia la orquestación de procesos omnicanales” y a un “óptimo equilibrio entre el autoservicio y el acompañamiento asesorado del cliente por su gestor”.

Después está incorporar al negocio principal actividades como los seguros o la gestión de activos, área donde Abanca es especialista. ¿La prueba? Sus compras (Bankoa, Deutsche Bank en Portugal, las redes españolas de BCG y Novo Banco) y la creación de una entidad de seguros generales con Crédit Agricole. J. C.

El crédito crece en España por primera vez en 10 años... en Galicia lleva ya un trienio
Los préstamos rozaron los 46.000 millones en la comunidad a marzo; los depósitos, 73.084

Santiago. El sistema financiero español incrementó entre marzo de 2020 y marzo de 2021 el saldo vivo del crédito a clientes por primera vez en una década, con un avance del 3,2 % (38.725 millones de euros), que se extendió tanto al sector público (11,5 %) como al privado (2,7 %), si bien este último acaparó el 79,3 % del crecimiento total.

Así lo indica el A Economía Galega. Informe 2020-2021 que firma el Idega de la USC, con Afundación y el Centro de Investigaciones Abanca de Ieside. Sobre este punto de inflexión estatal alega que “se debió en gran medida al fuerte crecimiento del crédito concedido a empresas y autónomos, vinculado a las líneas de apoyo público” lanzadas para hacer frente al impacto económico de la pandemia: en el marco de la línea ICO COVID las entidades españolas concedieron 123.597 millones de nuevo crédito hasta marzo.

Contribuyeron además las mayores necesidades de gasto por parte de las Administraciones públicas para afrontar las consecuencias de la pandemia (gastos de sanidad o ayudas) y el menor ritmo de amortización de los créditos vigentes (renovaciones automáticas, moratorias).

El saldo de crédito en Galicia –con 45.858 millones– encadenó en 2020 su tercer año consecutivo al alza, con un avance interanual hasta marzo claramente superior al estatal (8,7 %), que se extendió tanto al sector privado (6,2 %) como al sector público (38 %). Las cuatro provincias gallegas incrementaron el saldo de crédito en unos porcentajes que fueron similares.

En cuanto al volumen de depósitos minoristas, en toda España aceleró desde 2020 la senda de crecimiento iniciada en 2017, con un avance interanual hasta marzo de 2021 del 8,1 %, que alcanzó tanto al sector privado (7,7 %) como al público (14,8 %). En el aumento de la tasa de ahorro de las familias y empresas, según el Idega, tuvieron un claro protagonismo los depósitos a la vista (crecimiento del 12,6 %) y los fondos de inversión (16,1 %), en detrimento de los depósitos a plazo (-18,7 %), muy condicionado ello por los bajos tipos de interés.

En Galicia los depósitos , de 73.084 millones, mantienen la senda de crecimiento iniciada en 2013, con un alza en anual del 8,6 % ligeramente superior a la media, apoyado en especial en el sector privado junto a las cuentas de las Administraciones públicas.

resultados
Recuperando

··· El beneficio antes de impuestos obtenido en 2020 por los bancos españoles fue negativo, con pérdidas de 1.461 millones de euros, en gran medida por los efectos de la COVID-19 en la contracción del negocio y las mayores dotaciones realizadas. Así lo indica el informe 2020-2021 de ‘A Economía Galega’, que indica que tras el pago de impuestos, el beneficio neto fue negativo en 3.094 millones, aunque todas ganan ya en este 2021, dándole la vuelta. El margen de intereses, en un entorno de tipos de interés negativos y contracción económica, se redujo un 0,7%. La aportación de las comisiones netas crecieron un 0,9 % y el control de los gastos de explotación cayeron el 3,9 % no pudieron evitar una caída del resultado antes de provisiones del 9,9 %, con un aumento de dotaciones a provisiones anticíclicas del 127 %.

··· Las gallegas Abanca y Caixa Rural tuvieron en 2020 un comportamiento comparativamente mejor, logrando beneficios. La primera incrementó su margen de intereses un 11,9 % y el resultado antes de provisiones un 69,3 %, alcanzando los 194,2 millones de euros de beneficio antes de impuestos. Caixa Rural Galega, con una dimensión considerablemente inferior, obtuvo un beneficio antes de impuestos de 6,9 millones de euros con una mejora en su margen de intereses del 7,1% y del 13,4% del resultado antes de provisiones.

4,51

por ciento de tasa de dudosidad, dato que siguió mejorando en 2020 y en el primer trimestre de este año a pesar del deterioro económico por la pandemia. Es un avance ligero frente a la ratio del 4,79 de finales de 2019 , que pasó al 4,80% en marzo de 2020 y se redujo al citado porcentaje a finales de este marzo.

14 ago 2021 / 23:58
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