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resaca tras el "affaire" en ibiza

El alcalde de Ortigueira pide perdón tras salir en la tele bailando muiñeiras

El regidor pide perdón tras aparecer repartiendo billetes y bailando muiñeiras en la tele junto al díscolo de los Martínez-Bordiú // Pese al escándalo, Campo no dimitirá
// Vea el vídeo de la polémica en Youtube

PATRICIA HERMIDA • FERROL   | 06.10.2006 
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Antonio Campo apura la noche ibicenca junto a Pocholo
FOTO: Gallego

Noche de verano frente al televisor, con aceitunitas y cervecita con gaseosa. Los ferrolanos pinchamos La Sexta para curiosear en el programa de Pocholo Martínez-Bordiú: bajo el emblemático título de Ibiza Pocholo"06, el primo hippy de Carmencita Franco va de discotecas, pierde mochilas, se tira en piscinas y nos presenta a frikies de la noche. Hasta que de repente...¡zas! ¡Se masca la tragedia! ¡Sobreviene el drama! Nuestras risas se congelan mientras en pantalla aparece un émulo de ­Sonny Crockett, o Don Johnson en Corrupción en Miami. Viste camisa rosa y pantalones blancos, reparte billetes entre la clientela del bar, baila muiñeiras, presume de yates, e incluso de tener 1.500 mujeres. Nos frotamos los ojos. Cogemos los móviles. Mandamos mensajes. Confirmado: es el alcalde de Ortigueira.

Semanas después de aquella legendaria noche de los teléfonos en Ferrolterra, digna de pasar a los anales de la televisión, Antonio Campo, regidor con el PP, comparecía ayer a primerísima hora ante el pleno de Ortigueira. A las 08.30 de la mañana, ni rastro de la camisa rosa y los pantalones blancos, los gaiteiros que gritaban: "¿Tocamos, Antonio?", las mentadas 1.500 mujeres. En una sesión extraordinaria, el hombre que creó el mundialmente famoso Festival Celta de Ortigueira entona su mea culpa, pide perdón por sus días felices en la blanca Ibiza.

En las filas de enfrente, la oposición frunce el ceño, reprueba su actitud, reclama una declaración institucional de la corporación para "reprobar el comportamiento del alcalde". Bueno, todo tiene su límite. Antonio Campo pide "disculpas públicas a cuantos se pudieron sentir heridos por las imágenes, grabadas durante mis vacaciones en la isla". Eso sí, nada de flagelaciones moralistas ni mucho menos de dimisiones. Seguirá adelante rigiendo los destinos de la villa celta, mirando al frente y sin renegar de su pasado como el mejor personaje vagabundo de William Faulkner.

"¡Lamentable, lamentable!", clamaban los portavoces del ­PSdeG y el BNG mientras pedían su dimisión. Para justificar la comentada estancia de Campo en Ibiza, convertida en tema de cotilleo de bares gallegos y programas del corazón, salió al ruedo el portavoz del PP. El partido muestra su "absoluto apoyo al alcalde, por su gestión eficaz y beneficiosa para Ortigueira, la oposición utiliza una situación puntual para mancillar su trayectoria pública".

Incidamos en el punto más chirriante del encuentro entre Pocholo y el alcalde. Como tarjeta de presentación, Campo saca en pantalla un fajo de billetes que hizo saltar del sofá a más de uno. Según el Ayuntamiento, "el gasto del alcalde y de los dos gaiteiros que lo acompañaban no se realizó con cargo a fondos públicos". Mientras, muchos ya no sueñan en secreto con ser malayos. La felicidad la definió Pocholo: ser alcalde de Ortigueira.

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¿Público o privado?

El PP asegura que no interfiere en la vida privada de los cargos públicos. En un medio digital, Campo reconoce que "me cogí una trompa y después me cogió el señor Pocholo". En sus vacaciones había delegado competencias en la primera teniente de alcalde, no ejercía de regidor .