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agricultura regenerativa. Carmen Gayoso,bióloga y fundadora de Leiriñas de Uz junto a su pareja, tiene dos invernaderos de más de 2.000 metros cuadrados de explotación al aire libre // Respetan el suelo y rechazan los pesticidas TEXTO Lorena Rey

“Buscamos una cosecha sana y rica, que sepa como los tomates de antes”

“El propósito se basa en producir una cosecha que llegue a los consumidores, que sea sana, que sea rica, que sepa como los tomates de antes”. Así da a conocer su filosofía la bióloga coruñesa Carmen Gayoso, quien considera que el suelo, la planta y el agricultor son los tres pilares de la agricultura. Veamos qué hay detrás de su explotación agrícola.

Carmen es nieta de agricultoras. Desde pequeña conoció ese mundo y se sintió “maravillada por los ritmos de la naturaleza”. Era lógico que eligiera la carrera de Biología. “Escogí las asignaturas relacionadas con plantas y desarrollé mi tesis en el departamento de Fisiología Vegetal, donde estudié las interacciones entre plantas de tomate y pimiento y sus hongos patógenos”, explica Gayoso. Después trabajó en la Unidad de Microbiología del CHUAC, estudiando mecanismos de resistencia de bacterias nosocomiales a condiciones ambientales adversas o identificando las poblaciones bacterianas presentes en la UCI. Por circunstancias, acabó trabajando en empresas de diagnóstico genético. “Allí aprendí muchísimo sobre las técnicas más novedosas en genética pero llegado un momento sentí la necesidad de desarrollar un proyecto propio, de mancharme las manos y volver al principio para aplicar los conocimientos aprendidos durante mi trayectoria. Óskar, mi socio y marido, tiene una trayectoria similar, así que tenemos una visión parecida sobre lo que queremos hacer”, apunta. Así nació Leiriñas de Uz, un proyecto en el que utilizan la biología para desarrollar plantas sanas y con sabores y aromas de gran calidad.

¿Y por qué ese nombre? Leiriñas es el nombre de la zona en la que se encuentra la explotación y Uz es la palabra gallega para el brezo (planta medicinal). “Suena muy bien, y como el apellido de mi marido también hace referencia al brezo, Leiriñas de Uz me pareció el nombre perfecto para algo que me apasiona”, manifiesta.

Carmen creció en Veigue, una parroquia del municipio coruñés de Sada. Decidió apostar por esta zona para crear la explotación agrícola; “un espacio en el que antes se trabajaba la tierra pero que ahora está más dedicada al turismo o, tristemente, a convertirse en ciudad-dormitorio.

Hay diferentes tendencias en la agricultura actual, tratando de hacer una agricultura más sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Carmen, como bióloga, decide aplicar el sentido común, si bien es cierto que lo que hace se acerca a la agricultura regenerativa, en la cual se pone énfasis en el suelo. Una frase que resume lo que hacen sería: “Un suelo sano produce plantas sanas que alimentan gente sana”. En sus plantaciones se respeta mucho el suelo, no se ara, no se cubre con plásticos y se mantiene una cobertura vegetal. Esto va más allá. Solo utilizan energías renovables y elaboran bioestimulantes y biocidas de origen vegetal, sin uso de químicos, o incluso propagando sus propias semillas.

“Los pesticidas son veneno, se utilizan para matar, y además terminan en los acuíferos. Hay evidencias de sus efectos nocivos sobre el medio ambiente y el ser humano. Es una realidad que la Unión Europea ha ido prohibiendo distintos insecticidas que previamente tenían un uso muy extendido y existen muchas dudas e incertidumbres sobre sus efectos a largo plazo”, argumenta. De esta manera elaboran sus biocidas, aprovechando los productos del metabolismo vegetal que las propias plantas utilizan para defenderse de las plagas.

Otros tipos de agricultura. Además de la agricultura regenerativa existen otras tipologías que buscan un modo de producción respetuoso con el medio ambiente. Estos son la agricultura orgánica o la agroecología. Tienen muchos puntos en común pero cada una tiene su particularidad. “La agricultura regenerativa se centra más en el respeto al suelo, la agricultura orgánica se enfoca más en las plantas y en prescindir de todos los agroquímicos y la agroecología añade un elemento social, incluyendo al agricultor en el medio ambiente”, explica. Para el trabajo en su explotación tratan de hacer una síntesis y de coger los aspectos que más les interesan de cada una de estas tendencias, “que son muchos”.

plantación de cultivos de todo el mundo: desde asia, a américa latina o este de europa Los inicios no fueron buenos. Leiriñas de Uz abrió sus puertas meses antes de la pandemia. “Fue una situación en la que no nos quedó más que ir encajando lo que se nos vino encima”, dice. No perdieron la esperanza y siguieron trabajando. “En ciencia no todos los experimentos salen bien a la primera, a veces hay que pararse, pensar en lo que estás proponiendo, seguir leyendo buscar respuestas y retomar el trabajo desde otro punto de vista”, añade.

Cuando se pusieron manos a la obra, decidieron buscar un elemento que les diferenciara. “Nuestra forma de trabajar exige muchos esfuerzos, y éramos muy conscientes de que no podíamos competir con otro tipo de explotaciones. Es un poco la diferencia entre el artesano y la industria, y el consumidor tiene que ser consciente de que en agricultura hay una gran industria, a veces también bajo la denominación de ecológica”, comenta. Buscando esa diferenciación se dedican a cultivos de todo el mundo. Comenzaron con variedades asiáticas y poco a poco fueron introduciendo también otras de América Latina o del Este de Europa, que se adaptan bien al clima gallego.

En la actualidad tienen dos invernaderos de más de 2000 metros cuadrados de explotación al aire libre. “Cuando empezamos a trabajar era un terreno abandonado, cubierto de silvas y helechos, y es una satisfacción y un orgullo muy grandes ver que se ha recuperado y que vuelve a estar en explotación”, afirma.

Para la instalación de paneles fotovoltaicos y la construcción de los invernaderos fue imprescindible la ayuda Leader del Grupo de Desenvolvemento Rural das Mariñas e Terras do Mandeo. También cuentan con otra subvención de la Diputación de A Coruña que les permitió hacerse con maquinaria imprescindible.

Por el tipo de cultivos que producen están enfocados hacia la restauración. “Para nosotros es muy importante que los clientes entiendan lo que hacemos, y tenemos la suerte de contar con varios restaurantes que entienden y aprecian lo que hacemos y que, además, están contentos con la calidad de nuestras verduras”, asegura.

condiciones climatológicas adversas Las condiciones climatológicas de este año no fueron buenas para los cultivos con un verano “especialmente malo”. Eso afectó en aquellas plantas que necesitan calor. “Nuestra experiencia es que, por ejemplo, hay variedades de tomate o pimiento que se dieron bien y otras que sólo llegaron a madurar en pleno otoño. Esperamos que el año que viene sea un poco más ‘normal’ ” , comenta. En el tema plagas, este año tuvieron muchos problemas con la Tuta, una polilla que hace estragos en el tomate.

Entre sus propósitos, viendo que las cosas se normalizan, está llegar a más restaurantes, introducir nuevas variedades y seleccionar plantas a su gusto. Habrá que ver en unos meses en que termina todo esto.

15 nov 2021 / 01:00
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