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Se trata de un complejo turístico conformado por cinco casas antiguas que ofrece alojamiento en Samos // Berta y Ángel, matrimonio, restauraron la primera vivienda en 2005 TEXTO L. Rey

Casas de Outeiro: lugar mágico y con historia

Cada vez resulta más común encontrarse con núcleos rurales deshabitados y completamente en ruinas. Esto es lo que podría haber pasado en el barrio de Outeiro, en Samos, pero gracias a la idea del matrimonio formado por Berta Luna y Ángel Pérez, en la actualidad existe un complejo turístico rural de cinco casas antiguas en un entorno paradisiaco rodeado de la montaña luguesa.

El proyecto no fue algo premeditado ni estudiado, sino que surgió por azar. “La primera casa en la que empezamos la rehabilitación en el 2005 era en la que nació mi abuelo, que con anterioridad había traído una familia exiliada de la guerra de Bosnia para ayudarles a trabajar en el campo”, comenta Berta Luna. Cuando quedó libre se replantearon qué podían hacer y así procedieron a darle un lavado de cara. En su tiempo libre, ya que Berta estudiaba Derecho en la universidad y Ángel trabajaba, fueron restaurándola y pintándola poco a poco, hasta que a ‘Casa Vella’ se convirtió en la primera edificación de turismo rural en el lugar.

El resto fue una sucesión de casualidades. Tuvieron la oportunidad de comprar otras casas cercanas completamente inhabitables, “en las que incluso llovía dentro”, para las que contrataron personal para ponerlas a punto y así crecer en la oferta turística. “Nunca pensamos llegar tan lejos”, afirma.

El matrimonio nunca vivió en Samos, ni en poblaciones cercanas. Por este motivo tienen una persona contratada para atender el complejo. Ángel es ingeniero, pero desde hace cuatro años se dedica a gestionar el complejo, además de impartir formación de Lean Manufacturing a empresas. Casi todos los días se acerca a Samos. Berta, siempre se ha dedicado al mundo de la Banca pero aun así destina muchas horas al negocio a través del ordenador y el teléfono.

situado a pie del camino de santiago. Casas de Outeiro, nombre que recibe el complejo, oferta siete alojamientos y un total de 30 plazas. Son de alquiler completo y ofrecen la posibilidad de alojarse con la pareja, familia, o en grupo de amigos distribuidos en varias viviendas.

Las casas siguen una misma línea estética. “Todas tienen ventanas y cubiertas de madera de castaño, en todas predomina la piedra y se conservan todas las vigas originales. Además, el mobiliario es en su mayoría reciclado. “Hay muebles que encontramos en el pajar de mi abuela, o incluso puertas de las casas que reutilizamos para hacer armarios, espejos o cabeceros”, añade.

En referencia al tipo de turista, hay dos perfiles muy diferenciados según el tipo de habitación. “En las suites, que tienen jacuzzi, hidromasaje y chimenea, son parejas y en el resto grupos familiares de mediana edad, entre los 30 y 50 años”, detalla. Además, las casas están situadas a pie del Camino de Santiago por lo que una décima parte de sus clientes son peregrinos.

Todos ellos buscan unos días de desconexión, siendo los fines de semana las fechas más solicitadas. La naturaleza y la tranquilidad son los aspectos mejor valorados por los clientes. “A la gente le llama la atención el silencio durante la noche. Además, en Samos se conserva el bosque natural gallego, algo muy valorado”, destaca.

En este aspecto coincide Berta, ya que considera que el “punto fuerte” de Casas de Outeiro es que a la vez que están ubicadas a solo 500 metros del centro del pueblo, donde encuentran los servicios (farmacia, centro de salud, tiendas de alimentación, restaurantes, etc) estás apartado del bullicio. “Cuando abres la ventana escuchas pajaritos”, dice.

ocupación del 80 % para el puente de la constitución En este año marcado por el coronavirus, la mayor parte de los alojamientos rurales vieron incrementada su demanda y la afluencia de turistas en busca de destinos seguros donde poder pasar unos días junto a su familia y personas de su entorno social. “Creemos que hay mayor demanda de este tipo de turismo porque la gente evita las masificaciones y busca espacios de naturaleza y al aire libre, pero también pensamos que esto va a cambiar en cuanto se pueda viajar con más seguridad al extranjero y cuando la pandemia empiece a ser un mal recuerdo”, opina Berta en referencia al boom del turismo rural en estos dos últimos años.

En Casas de Outeiro los datos de ocupación fueron buenos, rondando el 70 % en la época estival, “siendo agosto el mes más demandado”. Esta cifra supuso un incremento de las reservas de un 10 % con respecto al mismo periodo en 2020.

Por lo general, septiembre y octubre son meses de ocupación más bajos, aunque este año las cifras superaron las expectativas. “La ocupación de octubre fue del 60 %, por encima de lo esperado, con mucha demanda en el Puente del Pilar gracias a que hizo buen tiempo y que había mucho peregrino”, confirmó. Noviembre fue más flojo con una caída de las reservas hasta el 40 % y con predominio de huéspedes con Bono Turístico, siendo el mes que más reservas han tramitado con esta tarjeta de la Xunta. Con vistas en el puente de la Constitución, la ocupación se sitúa en el 80 por ciento. La previsión para diciembre es en este momento del 45 por ciento. “Estas semanas se están canjeando bonos turísticos por bonos regalo para poder disfrutar el próximo año”, destaca Berta.

04 dic 2021 / 01:18
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