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sector de la miel. Los apicultores piden a toda la gente con jardín o finca que les ayude instalando trampas ahora, para coger las avispas reinas y acabar con los nidos TEXTO Á. Precedo

“Cazar velutinas obreras es como intentar vaciar el océano con un cubo”

“Los apicultores seguimos teniendo la misma lucha que el primer día contra las velutinas”, asegura Fernando Cores, delegado de la Asociación Galega de Apicultura (AGA) en la comarca del Barbanza. De hecho, hace un llamamiento a todas las personas que tengan jardín o finca para que cuelguen trampas. “No cuesta nada y a nosotros nos hacen un favor muy grande” afirma. Y ahora es el momento preciso, no durante los meses de julio o agosto, que es cuando se ven más velutinas, pero obreras, mientras ahora, las pocas que puedan verse (que siguen siendo abundantes) son reinas.

“Ahora mismo están empezando a verse los primeros nidos secundarios, la reinas ya hicieron el nido primario y ahora empieza a haber sitios con colmenares donde ya hay bastante presión de velutina, porque, del mismo modo que tuvimos un febrero, marzo y abril bastante cálido que le dio la vida a los colmenares, también se la dio a las velutinas”, nos explica a EL CORREO este apicultor. En algunos sitios, especialmente en la zona de costa, ya se ha visto un adelanto de la salida de las velutinas por el clima, porque “las reinas hibernan hasta que llega el buen tiempo, entorno a 20 grados, y entonces es cuando empiezan a salir, a hacer los nidos”.

La pregunta que debe estar en las cabezas de la gente en este momento es: ¿Qué es eso de nidos secundarios? ¿Cuál es su peligro? Para aclarar esta duda es necesario conocer el ciclo de vida de las velutinas. “A finales del año pasado, en el mes de septiembre/octubre, los nidos de velutina estaban en su máximo desarrollo, eran nidos muy grandes y con mucha avispa”, recuerda Fernando, que apunta que en ese momento “la reina comenzó a poner huevos de reinas y, un nido de esos que no se mató, que no se retiró a tiempo, deja que por cada reina nazcan entre 150 y 200 reinas nuevas”.

“Esas reinas nuevas nacen en el mes de octubre, se alimentan como si fueran a hibernar, tipo oso, se alimentan y se fecundan”, dice. Sin embargo, “llega un punto, con el paso del tiempo, en que la reina madre muere, y con ella el nido, que desaparece, porque las demás no vuelven a utilizarlo”, así que pasado octubre, noviembre, diciembre, enero y febrero, con la llegada del buen tiempo, las reinas que quedaron fecundadas del año pasado comienzan a hacer su nido primario. “Se llama así porque es un nido que solo hace la reina, porque en ese momento del año solo hay reinas”, apunta el experto. De ahí la importancia de que sea a partir de ahí, e incluso ahora, cuando se coloquen las trampas.

“Lo que se cogen ahora en las trampas son todo reinas”, asegura, “a no ser que haya alguna obrera por ahí despistada, pero son las menos, el 99 % son reinas”. Estas comienzan con un nido pequeñito, el nido primario, que coge en la palma de la mano, según nos explica, en el que ponen unos 20 o 30 huevos, y “tienen que seguir saliendo a coger celulosa y agua para poder construirlo, y también porque cuando tienen a las primeras larvas recién nacidas tienen que salir a buscar para alimentarlas”. Es por ello que, en este momento, “reina que pillas, nido que quitas”.

Posteriormente, una vez que nacen esas larvas, la reina sigue haciendo ese nido, y le ayudan, pero “llega un momento en que ya son muchas, por lo que tienen que empezar con el nido secundario”, llegando un punto en que “dejan ese nido primario y se van al secundario, que son, precisamente, esos grandes nidos que se ven por ahí, de un metro, de ochenta centímetros por setenta de ancho... Esos son los nidos secundarios, donde se desarrolla todo el proceso evolutivo de la velutina, que sigue creciendo y creciendo hasta que en el mes de septiembre y octubre vuelven a nacer nuevas reinas y vuelta a empezar el ciclo”, asevera el experto.

Así las cosas, el trampeo es fundamental, sobre todo al principio, “cuando empiezan a venir las buenas temperaturas de febrero, marzo y abril, porque “la reina cuando tiene esa primera, segunda, tercera o cuarta camada de obreras ya se queda en el nido, no vuelve a salir, así que cuando pones trampas a partir de ahí lo que coges ya son obreras”. “Los apicultores cuando vemos que en las trampas pasamos de coger reinas, que son enormes, a velutinas pequeñitas que son de la primera o segunda camada, es cuando decimos que dejan de ser efectivas, porque coger obreras es intentar vaciar el océano con un cubo de agua: aunque mates un nido con 200 obreras, la reina va a poner el triple”.

Como trampas, más allá de las tradicionales, aquellas que se crean con dos botellas y una mezcla dulce que atrae a las avispas, el apicultor señala que las únicas que funcionan son las arpas eléctricas. “Son un cuadrado que tiene unos alambres que están alternados con corriente eléctrica con una separación de dos centímetros, con lo cuál la abeja puede pasar su cuerpo sin problema pero la velutina no”, explica Fernando. El problema es que “funcionan, en general, o a través de la batería o de placa solar y eso requiere una inversión”. “Para una persona que tiene tres colmenas no resulta rentable, y sin arpas, se queda sin abejas”, lamenta, recordando el llanto en los ojos de ancianos que le dicen: “Mi abuelo y mi padre tenían abejas, llevo toda la vida con colmenas, pero así no puedo”.

04 jul 2022 / 00:00
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