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COBY-1: La camilla que atenderá de modo automático las necesidades de grandes dependientes

Fundación PONS se ha encargado de patentarla a nivel mundial // Ya recibió el premio a ‘Mejor Invención Española’ por la Oficina de Patentes y Marcas (OPEM)

“Siento como si un ángel me estuviese recogiendo con los brazos”. Esas fueron las primeras impresiones que tuvo una paciente aquejada de la enfermedad conocida como ‘huesos de cristal’ cuando la camilla COBY-1 la recogió de su cama de hospital para proceder a ducharla. Puede que este relato suene a maquinaria del futuro, pero lo cierto es que ya es una realidad: una herramienta para ayudar a los enfermos dependientes y a sus familiares a llevar una vida lo más cómoda y fácil posible.

Su creador, Manuel Borges, se mostró este martes en la presentación del aparato en la sede de El Correo en Santiago tremendamente orgulloso de haber fabricado un invento que puede cambiar la rutina de pacientes para siempre. La idea se le ocurrió al ver a su padre encamado en el Hospital de Santa Cruz de Tenerife, sin poder moverse, sin poder levantarse para ir al baño a hacer sus necesidades y suponiendo una elevada carga física para las enfermeras que lo atendían.

“En el momento de hacer sus necesidades, terminaba por hacérselas en la propia cama, porque tardaban en atenderle”, recuerda Manuel, que asegura que “le presenté mis quejas al director del hospital y le pregunté si no existía un artilugio para poder coger a un enfermo en una cama”. “Me dijo que no tenía noción alguna, que eso no existía”, indica.

Fue ahí cuando se despertó su curiosidad, gracias, en parte, a la “impotencia” que sentía, y, como siempre había estado vinculado al mundo del diseño de máquinas, “me recorrí medio mundo para ver cómo estaban los encamados en distintas partes, y no, no existía máquina alguna capaz de mover a un encamado, ni en Estados Unidos, ni en Suecia, ni en ninguna parte”.

Convencido de que la vida de estas personas que necesitan de cuidados extremos no podía continuar así, con la tecnología que contamos actualmente, se puso a diseñar los planos y a crear la primera máquina en el taller del Colegio Salesiano de Santa Cruz de Tenerife. De ahí nació COBY-1, toda una herramienta del futuro, pero disponible ya en el presente, gracias también al apoyo de la Fundación PONS, que ha acompañado el registro y patente del invento a nivel mundial.

RECOGER AL PACIENTE, DESPLAZARLO O DUCHARLO. “COBY-1 recoge al paciente de manera semiautomática, lo sienta, lo desplaza como si se tratase de una silla de ruedas y realiza todas las funciones de higiene, bañado, secado sobre la propia camilla robótica...”, explica Manuel. Además, “tras realizar los actos fisiológicos, el propio paciente es bañado por la máquina, que se autolimpia y se desinfecta por sí misma”. De hecho, cuenta con un inodoro para que las heces pasen por un triturador y vayan transportadas directamente a través de un conducto con una manguera al servicio de inodoro que tenga la casa o la propia habitación del hospital. Porque, tal y como afirma el inventor, “la intimidad del paciente también es muy importante”.

Asimismo, todas estas funciones, que actualmente tienen que ser realizadas por el personal auxiliar de enfermería o por parejas y familiares de la personas encamada, pueden suponer un “alivio” para ellos. “Tanto esfuerzo realizado al levantar al enfermo o al ducharlo, cuando se va a acumulando a lo largo de los meses y de los años, termina con la espina dorsal del asistente prácticamente dañada”, apunta Manuel.

Esta camilla ofrece al paciente la posibilidad de disfrutar de actividades cotidianas como tomar el sol –importante para evitar que aparezcan yagas en la piel– sin necesidad de pedírselo a nadie, teniendo solo un operador que dirija el mando automático. “Esto supone una mayor calidad de vida tanto para el enfermo como para la familia”, incide.

EN BUSCA DE UN INVERSOR PARA SU FABRICACIÓN EN SERIE. Se calcula que actualmente hay en el mundo unos 300.000 millones de personas que necesitan de esta camilla, en hogares particulares y en hospitales, “y nadie debería quedarse sin ella”. Sin embargo, actualmente todavía no se encuentra en el mercado, debido a que su inventor está tratando de buscar un socio inversor para la fabricación en serie del producto.

Manuel Borges se muestra consciente de que siempre es muy díficil asumir el riesgo de invertir, porque cuando no surge una burbuja inmobiliaria, aparece el COVID, pero, en este caso, “la necesidad se impone”. Y es que, “imaginemos que cualquier persona piensa dos minutos que le faltan las piernas; desde ese momento dependerá mínimo de dos personas para desplazarla para un sinfín de cuestiones que son terribles de contar”.

“Partiendo de ahí, si yo le pudiese decir a la persona que si existiera en el mercado una prótesis robótica que se pone y ya no tendría que molestar a nadie, ¿esperaría a que la economía llegara a buen término para comprarla?”, se plantea.

La camilla COBY-1 ya ha sido galardonada como ‘Mejor Invención Española’ por la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), además de recibir dos medallas de oro en premios internacionales, concretamente Ginebra y Rumanía.

01 jun 2021 / 12:03
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