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domingo, 07 agosto 2022
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Dieciocho de los 22 municipios que han sufrido la ola incendiaria se consideraban de alto riesgo

Santiago. Galicia es tierra de incendios. La elevada superficie forestal del territorio gallego y las altas temperaturas que llegan a registrarse en zonas de Ourense y Lugo durante el verano se convierten en la combinación perfecta para las llamas. Así las cosas, cada vez más ayuntamientos entran en la lista de zonas de alto riesgo del Plan de Prevención y Defensa contra Incendios Forestales de Galicia (Pladiga). Tanto es así que en el informe de este 2022 prácticamente estaban incluidos todos los municipios que han ardido en esta grave oleada de incendios que ya se extiende veintitrés días.

Más en concreto, solo quedaban fuera de la lista los lucenses Antas de Ulla y Ribadavia, el ourensano Castrelo do Miño y, aunque soprendente, el lugués Folgoso do Courel –sí se incluye entre las zonas con más hectáreas quemadas en caso de que se declare un fuego, pero no en el de las zonas que más incendios han registrado en los últimos años–.

Así, tanto los ourensanos Carballeda de Valdeorras, Vilariño de Conso, Verín, A Mezquita, Maceda, Calvos de Randín, Arbo, Chandrexa de Queixa, Oímbra, Cervantes y Melón; como los lucenses O Saviñao, Quiroga y Palas de Rei; o los pontevedreses Ponteareas, A Cañiza, Rodeiro y Caldas; así como el coruñés Boiro, ya estaban en alerta por riesgo de incendio en el Pladiga de este 2022.

De hecho, por número de incendios, especial preocupación presentaba ya Boiro, y más en concreto, la parroquia de Cures, que es precisamente en la que se declaró el incendio del jueves. En los últimos cinco años se registraron en ellas un total de cincuenta incendios, aunque entre todos solo calcinaron 58 hectáreas. Ahora ya van más de 350 en solo un fuego, todo un récord.

En la provincia de Ourense, también por número de incendios, especial preocupación presentaban las zonas de A Mezquita –solo en la parroquia de O Pereiro, actualmente afectada, hubo 78 incendios en cinco años–, Vilariño de Conso –en todo el ayuntamiento se registraron 72 fuegos en el último quinquenio– y Calvos de Randín –46 incendios en todo el municipio en cinco años–, tres de las once poblaciones que han quedado calcinadas por el fuego.

Por otro lado, en lo que tiene que ver con mayor riesgo de que se den grandes incendios, es decir, que afecten a muchas hectáreas, el Pladiga ponía ya especial vigilancia sobre el ayuntamiento de Folgoso do Courel, donde precisamente se ha dado el que ya se ha convertido en el incendio más grande de la historia de Galicia: con más de 11.600 hectáreas arrasadas –en los últimos diez años habían sido calcinadas por las llamas únicamente 787,56 hectáreas–. También en este apartado se nombraba A Mezquita –1.334,63 hectáreas ardidas en el mismo periodo– y Oímbra –1.525,55–.

Finalmente, combinando número de incendios y gravedad de los mismos, Medio Rural destaca el caso de Maceda. Nada menos que 52 incendios se iniciaron en los últimos cinco años en la aldea de Castro de Escuadro, la actualmente incendiada, y acabaron con 378,54 hectáreas. á.p.

Dieciocho de los 22 municipios que han sufrido la ola incendiaria se consideraban de alto riesgo
06 ago 2022 / 01:00
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