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120.000 gallegos siguen esperando por la parcelaria

En la actualidad hay 170 procesos de concentración abiertos, que suman 157.000 hectáreas de terreno// Afectan a 120.000 propietarios //En A Coruña está la mayor superficie

ÁNGEL ARNÁIZ - LUGO  | 13.06.2011 
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Juárez, segundo izquierda, anunció en Outeiro de Rei la nueva ley parcelaria
FOTO: ECG

Galicia todavía es el país del minifundio en el agro. Pese a que los inicios de la concentración parcelaria en el mapa gallego se remontan a 1952, cuando se promulgó la primera ley de concentración de propiedades agrarias, todavía no se ha podido erradicar la atomización de las tierras destinadas a usos agropecuarios, una de las mayores rémoras que ha lastrado el desarrollo del enorme potencial agrícola en nuestra comunidad.

Las cifras hablan por sí solas. Aunque desde el arranque del agrupamiento de tierras se han cerrado algo más de 700 parcelarias que han supuesto la concentración de 350.000 hectáreas de terreno en suelo gallego, en la actualidad todavía están abiertos y pendientes de resolución 170 procesos de concentración de tierras que suman 157.000 hectáreas, el equivalente al 35% de la superficie de la provincia de Pontevedra. Esta reordenación de tierras afecta a cerca de 120.000 propietarios de 89 concellos de las cuatro provincias.

En esencia, la estrategia de la parcelaria consiste en agrupar los predios de cada propietario en fincas de mayor tamaño de cara a facilitar los usos agrícolas, la mecanización y en definitiva unas explotaciones más viables. Además, el proceso incluye la mejora de los accesos a los terrenos. A la hora de llevar adelante los procesos de concentración, los mayores lastres con que se encuentran son el desacuerdo entre propietarios en el reparto de las nuevas fincas ya unificadas y las reclamaciones, cuyas resoluciones se eternizan y dilatan exageradamente los procesos en el tiempo, paralizándolos en muchos casos.

A estos factores, en los tiempos de recesión que vivimos hay que añadir el sector económico. Así, según los datos que maneja Medio Rural, la inversión necesaria para cerrar esas 170 parcelarias abiertas rondaría algo más de 200 millones de euros.

POR PROVINCIAS. De los procesos abiertos para reunificación de predios, en la provincia de A Coruña es en la que se registra la mayor superficie, casi 69.000 hectáreas, y el mayor número de propietarios afectados, algo más de 52.000, repartidos por 36 concellos del mapa coruñés.

Le sigue Pontevedra, con poco más de 38.000 hectáreas de terreno y 38.000 implicados en 19 ayuntamientos.

Ourense ocupa el siguiente puesto con cerca de 26.000 hectáreas de predios y casi 20.000 propietarios, en 21 municipios. Cierra la lista la provincia de Lugo, con 23.700 hectáreas y algo más de 9.000 afectados por la parcelaria en 13 concellos.

ATOMIZACIÓN. Toda vez que los procesos de concentración en marcha en la geografía gallega lleguen a su fin, la atomización de parcelas, el llamado minifundismo, se reducirá en un 81% en las fincas afectadas. Así, de acuerdo con los planes elaborados, los 1,1 millones de predios se concentrarán en cerca de 211.000 fincas.

Cuando esas 170 parcelarias abiertas acaben, la media de leiras por propietario pasará de las 8,5 a 1,8 en la provincia de A Coruña. En el caso de Lugo, bajará de las 9,3 a 1,5 de media. Por lo que respecta a la provincia de Ourense, las 12,4 actuales se quedarán en 2. Y en Pontevedra, las 9,7 fincas por propietario disminuirá a 1,7. La media de hectáreas por finca en Galicia pasará al final del proceso de las 0,14 hectáreas actuales a las 0,74. Las peores cifras a día de hoy son las de Pontevedra y Ourense con predios de 0,10 y 0,11 hectáreas de promedio.

galicia@elcorreogallego.es

 

EL EXPERTO

Profesor de Economía Aplicada USC

Edelmiro López Iglesias " faltan políticas de complemento no agro"

A concentración parcelaria de Galicia leva 50 anos en marcha e aínda non rematou. Cando o campo se está despoboando e so hai xente maior, ¿serve realmente para algo concentrar terreos?

A concentración por si soa non ten un impacto relevante sobre a actividade agraria, pero si pode contribuír de modo importante a mellorar o aproveitamento das terras e a dinamizar a produción agraria se se aplica conxuntamente con outras actuacións, sobre todo a ordenación dos usos do solo e o impulso da mobilización produtiva das terras. O problema en Galicia, ademais da lentitude do proceso, é que a concentración veuse aplicando illadamente, sen esoutras políticas complementarias. Cara ao futuro, dado que se trata dunha medida cun alto custo por hectárea, a concentración debería limitarse ás zonas cun elevado potencial agrario, nas que o seu efecto é maior, e acompañarse de normas estritas sobre os usos destas terras.

Se a concentración rematase en tempo e forma ¿tería Galicia outra estrutura agraria produtiva?

Se se completase para toda a superficie de Galicia en décadas anteriores, e acompañada dunha ordenación do territorio e de políticas de impulso da mobilidade das terras (como o Banco de Terras que se creou en 2007), hoxe teriamos un sector agrario moito máis potente e con explotacións máis viables economicamente. Pero esa reforma estrutural deberíase completar antes da integración na Unión Europea, ou como moi tarde na primeira década posterior, e incluír ademais da concentración outras medidas como as sinaladas.

¿Por onde pasa o futuro agrario galego e que papel pode xogar nel a concentración de terras?

Polo desenvolvemento do potencial produtivo que temos en moitos bens agrarios e a redución de costes nas explotacións, sobre todo mediante a mobilización produtiva das terras hoxe abandonadas ou infrautilizadas.Tamén pola orientación cara a producións agrarias diferenciadas e de calidade e o desenvolvemento da industria transformadora (o peche dos ciclos produtivos), posto que o esencial hoxe non é a produción de materias primas, senón a súa transformación industrial e a capacidade para colocar estes produtos no mercado. Nese contexto a concentración parcelaria pode contribuír a acadar o primeiro dos obxectivos.