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El 5% de los adolescentes, en riesgo de padecer un trastorno alimentario

Anorexia y bulimia siguen siendo los más diagnosticados // En Galicia solo existe una unidad pública especializada, la UDAL de Santiago // Los expertos subrayan que atienden casos desde los 9 a los 65 años // En 2017, el Servizo Galego de Saúde ingresó a 95 pacientes

SALOMÉ BARBA SANTIAGO   | 23.10.2018 
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Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son enfermedades mentales  con graves repercusiones para la salud, cuyo pronóstico mejora en la medida en que se detectan y se tratan precozmente. Tienen un tratamiento largo y  complicado y conllevan gran sufrimiento personal y familiar. En el Servizo Galego de Saúde (Sergas) existen diferentes dispositivos que atienden a estos pacientes según sea la fase de la enfermedad -aguda o crónica- y diferenciados por su edad. En el año 2017, un total de 95 personas debieron ser ingresadas en servicios del Sergas por TCA -según los datos aportados por la propia Consellería de Sanidade-, pero el número de pacientes es mucho mayor ya que los ingresos tan solo son un porcentaje del total de personas diagnosticadas y tratadas en la comunidad gallega.

De hecho, expertos como la directora de la Asociación de Anorexia y Bulimia de A Coruña, ABAC, Fátima Pérez, explican que en torno al 5% de los adolescentes están en riesgo de padecer un trastorno de alimentación, es decir, que pueden desarrollarlo. Son trastornos de salud mental tradicionalmente asociados a la adolescencia, momento en el que aparecen los síntomas en la mitad de los casos, indica Pérez. Sin embargo, se detectan y tratan casos desde los 9 a los 65 años.

Sanidade explica que el TCA más frecuente, con motivo de ingreso durante el año pasado, fue la anorexia nerviosa, con un 62,18% de los casos; frente al 10,08% de bulimia; un 12,61% por anorexia/bulimia atípicas y un 15,13% por pica y pérdida psicógena de apetito. Son muchos los dispositivos del Sergas que pueden tratar a las personas con TCA, desde médicos de cabecera hasta las unidades especializadas.


la voz de alarma Debido a las consecuencias para la salud física de estas enfermedades, los servicios de la red de Atención Primaria del Sergas identifican a muchos de estos pacientes, porque que en muchos casos las consecuencias son claramente visibles. En otras ocasiones, son los padres o familiares los que dan la voz de alarma, bien porque ven un comportamiento extraño, una pérdida rápida de peso o un descenso en el rendimiento académico o laboral de la persona.

Una vez detectado y diagnosticado, según la edad del paciente acudirán a distintos dispositivos de la red gallega. Si son menores de 16 años, a salud mental infanto juvenil, y si son mayores, a la de adultos. Su tratamiento se lleva a cabo en varios niveles, ambulatorio, en hospital de día o con hospitalización, dependiendo de la gravedad de la situación. Los pacientes de menos de 16 que precisen ingreso hospitalario lo harán en la unidad de hospitalización infanto juvenil, única en Galicia, ubicada en Santiago de Compostela, que cuenta con un programa especial para TCA.

 


solo una unidad específica en la comunidad GALLEGA Si los pacientes tienen más de 16 años, y necesitan intervención intensiva existe un dispositivo específico. Es la única unidad especializada, la UDAL (Unidad de Desórdenes Alimentarios), también en Santiago. La derivación a este servicio, explica Sanidade, está regulada por una instrucción específica, contando con programas ambulatorios individuales y grupales, programa de día y plazas de ingreso de corta y media estancia. El tratamiento para los TCA es multidisciplinar, incluyendo los momentos en que haya una situación de compromiso vital, es decir, que esté en riesgo la vida. Además, "anualmente se convocan líneas de subvención para entidades sin ánimo de lucro que desarrollan programas de atención" a este tipo de pacientes, explica Sanidade.

 


los tca más frecuentes en galicia Tanto en los dispositivos del Sergas como en las asociaciones que tratan estos trastornos, la anorexia sigue siendo el más presente. Estos son los más diagnosticados.

Anorexia. Se caracteriza porque la persona quiere estar en un peso muy inferior al saludable, preocupación constante por la comida y el peso que lleva a la obsesión, sentimiento de culpa por comer, pérdida de peso injustificada, miedo exagerado a estar obeso, percepción errónea de su cuerpo, estado depresivo e irritable con tendencia al aislamiento, aumento de las horas de estudio y dificultad de concentración.

Bulimia. Se da una ingesta desmesurada y una falta de autocontrol; produce una sensación de hinchazón en el estómago, malestar físico y, paralelamente, culpabilidad y vergüenza, por lo que aparece la necesidad de compensar el comportamiento descontrolado a través de vómitos, ayuno, exceso de actividad física, laxantes...

Trastorno por atracón. Ingesta descontrolada de grandes cantidades de comida hasta sentirse desagradablemente lleno, por lo que puede aparecer sobrepeso u obesidad. Muestran una preocupación constante por la comida, peso  y les lleva en múltiples ocasiones a la práctica continuada de dietas restrictivas sin éxito.

Vigorexia. Práctica  del ejercicio físico de forma desmesurada y/o consumo de sustancias para potenciar la masa muscular, poniendo en peligro la salud física, psicológica y emocional.

Ortorexia. Preocupación obsesiva de seleccionar alimentos que la persona  considera  saludables en función de sus creencias infundadas. Evitan consumir grasas, colorantes, conservantes atribuyéndoles propiedades nocivas para el organismo.

Pica. La persona tiene un deseo irresistible de comer o lamer sustancias no nutritivas y poco usuales como tierra, tiza, yeso, virutas de la pintura... o cualquier otra cosa que no tiene, en apariencia, ningún valor alimenticio.