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Adrio afirma que no mató a Ana Enjamio y le llama "cabecita loca"

Sereno y sin emocionarse ante el recuerdo de su exnovia, asesinada en diciembre de 2016, el procesado dice que la joven mentía sin reparo

FOTO: Maite Gimeno
FOTO: Maite Gimeno

MAITE GIMENO VIGO   | 10.12.2019 
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Doblemente víctima. Ana Enjamio, asesinada con 32 puñaladas en la puerta de su casa de Vigo durante la madrugada del 16 de diciembre de 2016, volvió a ser víctima ayer. Enérgico y rotundo al negar que la asesinó, César Adrio, su exnovio/amante, que desde ayer es juzgado como presunto autor de la muerte de la joven de Boqueixón, afirmó, pocos minutos después de que su abogado iniciara su interrogatorio, que la ingeniera de 25 años fue la mujer "que más había querido en su vida", y que llegó a intentar suicidarse por su muerte. Pese a ello, la presentó ante el jurado popular como una "cabecita loca", capaz de "disimular bien" ante su familia la relación con un hombre casado, además de carecer de reparos para mentir, así como para mantener relaciones sentimentales en paralelo y sexuales en cualquier lugar y situación.

Sereno durante los 80 minutos en que contestó a las preguntas realizadas tanto por el Ministerio Fiscal como por las acusaciones particular y de la Xunta, así como de su defensa, César Adrio, no evidenció en ningún momento algún tipo de emoción al recordar a la joven, de quien llegó a relatar hasta la relación que tenía con su padre, "al que no podía ver delante", como consecuencia de un incidente en edad infantil, que, según él, le habría llevado a no revelar a su familia que convivían juntos.

El acusado negó acosar a Enjamio durante los meses previos al "incidente" -término en que se refirió al asesinato- así como instalar una aplicación en su móvil para controlar sus movimientos.

Justificó haber identificado ante los policías de la Comisaría de Vigo la ropa que, según él, no vestía la noche de la cena de la empresa en la que trabajaban ambos, por miedo a ser detenido y a que le "metieran en la cárcel". Relató que al marcharse de la cena se sentó en un banco de la céntrica calle Hernán Cortes de Vigo y que mientras vomitaba le quitaron la cazadora verde que realmente vestía esa noche, situación que no relató a los agentes "porque no sabía como decírselo".

También afirmó que acto seguido se marchó a casa de sus padres, y no a la de Enjamio en la Avenida de Madrid, y que como no se podía dormir, a primera hora de la mañana decidió ir a ver a sus dos hijos en Vilagarcía de Arousa. Allí fue localizado por teléfono por sus padres y por los policías nacionales que le pidieron que se personara en Comisaría. Aseguró que al llegar a estas instalaciones unos compañeros le dijeron "¿Sabes qué pasó?", él les respondió que no y entonces le indicaron "que Ana apareció muerta", quedando en shock a partir de ese mismo instante El procesado relató que en Comisaría se decidió a llamar a su abogado ante la situación "surrealista" cuando un agente de la científica le dijo: "Sabemos que eres tu; tenemos testigos y es mejor que confieses antes que tarde".

César Adrio, tras reconocer que intentó suicidarse y que dejó un manuscrito pidiendo perdón, justificó en su desconocimiento del léxico haber empleado el tiempo pasado en la nota de suicidio: "Ana, perdóname, sabes que te quería tanto que no lo pude soportar".

Después de asegurar que los únicos cuchillos que llevaba para comer en la empresa eran romos -el empleado para asesinar a Enjamio, que no ha aparecido, era de 11 centímetros de largo y dos de ancho- Adrio incidió en que la joven llegó a encerrarse en un baño por la mala reacción de su exnovio Samuel a que retomaran la relación. "Reaccionó mal. Ana me llamó acojonada", insistió.

El procesado justificó la presencia de sangre de Ana Enjamio en su coche por haber mantenido relaciones mientras esta se encontraba en el periodo de menstruación.

 

PENAS El abogado defensor del acusado, que reclamó un juicio a puerta cerrada, pidió su absolución. Aseguró que no existe ningún tipo de elemento objetivo que incrimine al procesado y que la Policía abandonó otras líneas de investigación posibles y que se dejaron pruebas "fundamentales" sin practicar. Advirtió que hablará a la "inteligencia y no a las emociones" de un jurado, alguno de cuyos componente ha reconocido que ve culpable a Adrio, según denunció.

La acusación particular reclamó 39 años de prisión por asesinato, coacciones y vulneración de la intimidad. La fiscalía demanda 27 años de cárcel y el Gobierno gallego lo eleva hasta los 33.

En el arranque del juicio las representantes tanto de la fiscalía como de la Xunta, recalcaron al jurado que "existen pruebas contundentes" sobre que César Adrio después de acosar, hostigar y perseguir a Ana Enjamio le asaltó de forma "sorpresiva" y le quitó la vida con múltiples puñaladas. Recordaron que no se juzga a la víctima, ni las relaciones que mantuvo. "No se juzga una cuestión de moralidad de la fallecida", defendieron al destacar la situación de superioridad del atacante que mató a la ingeniera.

ENSAÑAMIENTO

32 Puñaladas propinó César Adrio a Ana Enajmio en el portal de su casa. De acuerdo con la autopsia, todas ellas fueron cortopunzantes, de las cuales doce le alcanzaron el corazón y seis de estas se lo atravesaron, lo que le produjo un shock hipovolémico que determinó su muerte instantánea. Considera el fiscal que la acuchilló en 32 ocasiones, provocándo múltiples heridas, y "aumentando brutal y deliberadamente" de esa forma el sufrimiento de la víctima.